
Wall Street cotiza con signo mixto este viernes, con suaves subidas en el Dow Jones y el S&P 500 y leves caídas en el Nasdaq, tras las caídas de ayer, motivadas por los resultados de Alphabet y Tesla y la fuerte subida del petróleo, producida tras las renovadas hostilidades entre Irán y Estados. Aunque el crudo cede cerca de un 3% hoy y ofrece cierto alivio en el cierre de la semana, acumula subidas semanales superiores al 10%.
En concreto, el Brent retrocede un 2,60% desde los 100 dólares que alcanzó ayer, y se ubica en 98,07 dólares por barril, mientras que el WTI, de referencia en EEUU, se deja un 1,80% y persiste por encima de los 90 dólares (990,54).
Los tres índices se dirigen a una semana de pérdidas, con descensos del 0,8% para el Dow Jones, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq se dejan un 0,6% y un 1,5%, respectivamente.
El parqué estadounidense cierra la semana con la vista de nuevo en el petróleo y en el contexto internacional, y es que Estados Unidos e Irán han reanudado los ataques y el presidente Donald Trump ha extendido sus amenazas a los hutíes de Yemen, responsables de un ataque a petroleros saudíes en el mar Rojo.
Norbert Rücker, director de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer, señala que "la intensa reescalada del conflicto eleva los precios del petróleo por encima de los 100 dólares y lleva los precios del gas natural a nuevos máximos anuales", mientras "la situación es muy volátil y el ruido informativo vuelve a ser intenso", a pesar de que "las condiciones previas que condujeron a la tregua de principios de verano permanecen inalteradas".
Este experto destaca que "los mercados energéticos han vuelto a un clima de temor", a pesar de que el crudo sigue por debajo de los máximos de marzo y abril, mientras que el gas natural igualó los picos de precios registrados a principios de año.
Las preocupaciones para el crudo ya no proceden solo del estrecho de Ormuz, puesto que "a raíz de los ataques a buques en el mar Rojo, una de las rutas alternativas de exportación de petróleo y otras mercancías se enfrenta a una amenaza más grave".
"Nuestra previsión es que se volverá a optar por la vía de la negociación; el pragmatismo que surgió a principios de año debería acabar imponiéndose de nuevo. Más allá de la coyuntura geopolítica actual, mantenemos nuestra postura de cautela respecto al petróleo y rebajamos también a 'cautela' nuestra perspectiva sobre el gas natural", añade Rücker.
MAL COMIENZO PARA LAS 'BIG TECH'
Más allá de las tensiones geopolíticas, la semana ha estado marcada también por el inicio de la temporada de resultados para las 'big tech', que por el momento dejan una sensación de preocupación en el mercado por su previsión de gasto en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
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"El S&P 500 registró su peor jornada de julio, ya que los primeros informes de resultados de dos gigantes tecnológicos de hiperescala no lograron tranquilizar a los inversores. El problema no fueron los beneficios en sí, sino el gasto y la evaporación del flujo de caja libre. Tanto Alphabet como Tesla mantuvieron sus planes de inversión, mientras que Alphabet elevó sus previsiones de gasto de capital (capex) en 15.000 millones de dólares, hasta alcanzar los 205.000 millones", señala Ipek Ozkardeskaya, analista sénior en Swissquote Bank.
Además, el flujo de caja libre de ambas compañías se tornó negativo en el segundo trimestre; una situación que, "si bien no reviste mayor gravedad para Tesla, sí resulta preocupante para Alphabet".
"Esto significa que el sector tecnológico —que solía caracterizarse por requerir poco capital y generar abundante efectivo— está pasando a un modelo de gran intensidad de capital y menor liquidez, dependiendo cada vez más de la emisión de acciones y bonos para financiar el gasto adicional en inteligencia artificial, todo ello en un contexto de expectativas de tipos de interés al alza", detalla.
Mejores sensaciones ha dejado Intel, tras reportar unos ingresos totales de 16.100 millones de dólares, con un crecimiento del 25% respecto al mismo periodo del año pasado y los ingresos más altos de los últimos quince años debido a la sólida demanda de procesadores para la inteligencia artificial. Asimismo, el beneficio por acción se situó en 0,42 dólares, por encima de lo que esperaba el mercado. Pese a esto, las acciones están cayendo un 1,67% este viernes.
LA FED TOMA EL TESTIGO
Con este contexto de volatilidad en el petróleo, la Reserva Federal (Fed) se prepara ya para celebrar la semana que viene una nueva reunión de política monetaria, la segunda desde la llegada de Kevin Warsh, una cita que centrará la atención del mercado y que llega después de que el BCE mantuviera sus tipos sin cambios este jueves.
La decisión del organismo europeo se ha interpretado como una tregua en su estrategia de endurecimiento monetario, iniciada en junio y que previsiblemente se reanudará en septiembre, y las previsiones para EEUU son prácticamente idénticas, ya que el mercado espera una pausa en la reunión de la Fed de la próxima semana y subidas de tipos antes de que finalice el año, según la herramienta 'FedWatch' de CME.
AGENDA Y OTROS MERCADOS
Por su parte, la agenda macroeconómica recoge este viernes la publicación de los índices PMI del sector servicios y manufacturero, para los que se esperan pocos cambios, lo que dejaría a la economía estadounidense ligeramente por encima de la barrera que marca la expansión.
En otros mercados, el euro se deprecia un 0,04% ($1,1371) y la onza de oro cotiza plana. La rentabilidad del bono americano a 10 años cede al 4,683% y el bitcoin pierde un 0,81% ($64.220).

