Estas 15 acciones cotizan como las empresas tecnológicas más populares, pero aún pasan desapercibidas.
- El “trade” de inteligencia artificial ya no se limita a tecnológicas y semiconductores.
- RenMac identifica grandes industriales que cotizan muy correlacionadas con el ETF de semiconductores SMH.
- Vertiv, Eaton, Caterpillar, GE Vernova, Cummins y Hubbell destacan como beneficiarias indirectas del capex en IA.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una temática reservada a las grandes tecnológicas y a los fabricantes de chips. Según Joseph Adinolfi, en MarketWatch, Renaissance Macro ha identificado un grupo de compañías de gran capitalización que, sin pertenecer al sector tecnológico, se están comportando en bolsa de forma muy parecida a las acciones de semiconductores.
El hallazgo es relevante porque ayuda a redefinir qué significa realmente invertir en IA. Durante años, Wall Street ha hablado del “trade de inteligencia artificial” pensando en las grandes plataformas, los hiperescaladores y los fabricantes de chips. Pero el ciclo de inversión se está extendiendo hacia empresas industriales, eléctricas, de infraestructura y equipamiento para centros de datos.
Más allá de las grandes tecnológicas
Cuando se habla de inteligencia artificial, los nombres que aparecen primero suelen ser Meta, Alphabet, Microsoft, Amazon y Oracle. Son los grandes hiperescaladores, compañías que están invirtiendo enormes cantidades de dinero en centros de datos, chips y capacidad de computación.
También destacan los semiconductores, considerados el núcleo de la temática porque suministran las “palas y picos” necesarias para entrenar y ejecutar modelos de IA. Por eso, el ETF de semiconductores VanEck Semiconductor ETF se ha convertido en una referencia útil para medir el comportamiento del sector.
Sin embargo, Neil Dutta, de Renaissance Macro, ha ido un paso más allá. Su equipo analizó la correlación diaria de los componentes del S&P 500 con el ETF de semiconductores durante el último año y encontró un grupo de compañías no tecnológicas que se mueven de forma muy similar a los valores de chips.
La conclusión es clara: el mercado ya no está comprando solo chips o software; también está comprando todo lo que hace físicamente posible la expansión de la IA.
Industriales que cotizan como semiconductores
RenMac identificó 20 compañías del S&P 500 que no pertenecen al sector tecnológico y que presentan una alta correlación con el índice de semiconductores. Las 15 primeras muestran una correlación superior a 0,5, una relación significativa aunque no perfecta.
La lista está dominada por empresas industriales y de infraestructura. Entre los nombres más destacados aparecen:
- Vertiv, especializada en refrigeración, energía y gestión térmica para centros de datos.
- Eaton, proveedora de componentes eléctricos clave para infraestructuras de alta demanda energética.
- Caterpillar, vinculada al suministro de generadores, motores y equipos para centros de datos.
- GE Vernova, con exposición a turbinas de gas y generación eléctrica.
- Cummins, relevante en motores, generación y sistemas de respaldo energético.
- Hubbell, enfocada en componentes eléctricos e infraestructura de red.
También aparecen otros nombres relacionados con construcción, ingeniería, automatización, infraestructuras eléctricas, servicios financieros y plataformas de mercado, lo que confirma que la IA está generando una cadena de beneficiarios cada vez más amplia.
El capex en IA transforma sus carteras de pedidos
La explicación de fondo está en las carteras de pedidos. Como señala Dutta, estas compañías no son tecnológicas en sentido estricto, pero sus negocios se están viendo impulsados por el gasto de capital asociado a la inteligencia artificial.
Los centros de datos necesitan chips, pero también necesitan edificios, refrigeración, energía, transformadores, generadores de respaldo, cableado, turbinas, sistemas eléctricos, automatización y capacidad de conexión a la red. Sin esa infraestructura física, la expansión de la IA no puede sostenerse.
Por eso, muchas industriales han empezado a cotizar como si fueran parte del ecosistema de semiconductores. No venden necesariamente software ni procesadores, pero sí suministran componentes críticos para que los centros de datos puedan operar.
La IA tiene una dimensión física enorme: detrás de cada modelo, cada chip y cada nube hay electricidad, refrigeración, construcción, redes y equipos industriales.
Una temática cada vez más amplia
Este análisis muestra que el “trade de IA” se ha ampliado mucho más allá de los nombres más obvios. Al principio, el mercado concentró el entusiasmo en los fabricantes de chips y en las grandes plataformas tecnológicas. Ahora, el capital empieza a dirigirse también hacia empresas que permiten construir, alimentar y mantener la infraestructura necesaria.
Esto no significa que todas estas compañías estén baratas ni que deban comprarse sin análisis. De hecho, muchas han subido con fuerza y ya descuentan una parte importante del crecimiento futuro. Pero sí obliga a mirar la temática con una visión más amplia.
El inversor que quiera exposición a IA ya no tiene que limitarse a semiconductores o grandes tecnológicas. Puede encontrar beneficiarios indirectos en sectores como:
- Infraestructura eléctrica.
- Refrigeración y gestión térmica.
- Generación y respaldo energético.
- Construcción de centros de datos.
- Automatización industrial.
- Equipamiento para redes y transmisión eléctrica.
La oportunidad está en los beneficiarios menos evidentes
La principal enseñanza es que el mercado está empezando a reconocer una segunda derivada del ciclo de IA. Primero subieron los chips. Después, las grandes tecnológicas que invierten en centros de datos. Ahora, los inversores buscan empresas industriales que capturen parte de ese gasto masivo en infraestructura.
La clave será distinguir entre compañías con exposición real al capex de IA y valores que simplemente se benefician de una narrativa de mercado. La correlación con semiconductores puede ser una pista útil, pero no sustituye al análisis de pedidos, márgenes, capacidad de ejecución y valoración.
En conjunto, el mensaje de RenMac es claro: algunas compañías industriales están pasando desapercibidas pese a cotizar cada vez más como parte del ecosistema de inteligencia artificial. Para los inversores, puede ser una oportunidad, pero también una advertencia: la IA ya está tan extendida en el mercado que muchas carteras tienen más exposición a esta temática de la que aparentan.