Se esfuma el último miedo bajista del petróleo: Venezuela ya está descontada
- Un trader cree que el “último gran miedo bajista” del petróleo —Venezuela— ya está descontado.
- La tesis es de manual: años de infrainversión + sorpresa de demanda + cobertura de cortos.
- La oportunidad estaría en energía (EE. UU.) y, sobre todo, en energía canadiense tras una caída que considera exagerada.
Si algo nos ha enseñado el último año es que las materias primas pueden moverse a golpes de “relato” y acabar dejando a muchos a pie cambiado. Según explica Kevin Muir (Macro Tourist), ex trader institucional, el petróleo podría estar entrando en el momento en el que deja de ser el eterno rezagado para empezar a comportarse como lo han hecho recientemente el oro, el uranio o la plata: primero indiferencia, después sorpresa y, por último, persecución del precio al alza. Su frase resume bien la idea: si la invasión de Ucrania fue un buen punto para vender crudo, la operación de EE. UU. en Venezuela podría ser, casi cuatro años después, la oportunidad para volver a comprar.
La clave psicológica: cuando el mercado lleva meses obsesionado con un riesgo (más oferta venezolana) y ese riesgo “se materializa”, a menudo llega el típico “vende el rumor, compra la noticia”.
Venezuela como “overhang”: el miedo ya está encima de la mesa
La premisa de Muir es sencilla: uno de los argumentos bajistas más repetidos para el petróleo era la posibilidad de que Venezuela aumentara producción y añadiera oferta al mercado. Con la intervención estadounidense y el nuevo marco político, ese “fantasma” deja de ser una posibilidad abstracta y pasa a ser un hecho con el que el mercado ya puede convivir. Si lo que queda es incertidumbre, ya no es tanto “si pasa” sino cuándo, cuánto y a qué coste. Y cuando el mercado tiene números —aunque sean incompletos—, la narrativa suele perder poder de arrastre.
El ciclo típico de las materias primas: del abandono al apretón
Muir encaja el petróleo dentro de un patrón que hemos visto una y otra vez en commodities. Empieza con precios “en el suelo” que desincentivan inversión; sigue con un período de infrainversión que, silenciosamente, va estrechando la oferta futura; y termina con el mercado descubriendo tarde que la relación oferta/demanda se ha quedado desequilibrada. En esa fase final suele aparecer el ingrediente explosivo: cuando el precio se gira, los inversores entran tarde y los bajistas se ven obligados a recomprar, alimentando un movimiento mayor de lo esperado.
Idea fuerza: “si el mundo sorprende al alza en crecimiento y estímulo fiscal, sería raro que suban oro, plata y cobre… y el petróleo se quede mirando”.
Por qué energía puede estar barata: peso ridículo en el S&P 500
Un argumento que refuerza la tesis es el posicionamiento relativo. Muir recuerda que, en el pico de 2006, el sector energía llegó a representar alrededor del 16% del S&P 500, mientras que hoy está por debajo del 3%. Eso no garantiza nada por sí solo, pero sí sugiere un mercado que ha pasado años infraasignando capital al sector. Y cuando una industria está poco en cartera, cualquier cambio de percepción puede mover flujos con rapidez.
Dónde ve la oportunidad: EE. UU. y, sobre todo, Canadá
En cuanto a posicionamiento, Muir no complica el mensaje: ve razonable estar en un ETF amplio de energía de EE. UU. (tipo XLE). Pero donde pone el acento es en la energía canadiense, que habría caído con fuerza por el titular Venezuela al competir ambos en crudo pesado. En su lectura, la separación de comportamiento entre la energía canadiense y la estadounidense sería una sobrerreacción que podría corregirse si el mercado entiende que el “shock” venezolano no es inmediato ni barato de ejecutar.
En resumen, su tesis no es que el petróleo vaya a subir porque sí, sino porque el mercado podría estar entrando en la fase en la que los relatos bajistas pierden efecto, la infrainversión pesa y los flujos vuelven al sector. Si se confirma, el movimiento no suele ser lineal: suele ser rápido, incómodo y con episodios de volatilidad.