Julius Baer enfría el miedo al petróleo: Ormuz sigue bloqueado, pero el mercado se adapta
- Julius Baer considera que el mercado del petróleo ya ha superado la fase inicial de shock por Ormuz.
- Los inventarios están absorbiendo el déficit de oferta, lo que da margen para gestionar la crisis más allá del verano.
- La firma mantiene que el episodio debería ser un shock intenso, pero temporal, y espera precios del petróleo claramente más bajos a finales de año.
El mercado del petróleo sigue atrapado entre la tensión geopolítica y una lectura cada vez más fría de los fundamentales. Según Norbert Rücker, responsable de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer, los últimos giros en torno al estrecho de Ormuz mantienen elevada la incertidumbre, pero no han provocado una escalada militar suficiente como para sostener nuevos máximos en el crudo.
El precio del petróleo ha caído por debajo de los 110 dólares pese a que el tránsito por Ormuz continúa muy reducido. La explicación, según Julius Baer, es que el mercado empieza a distinguir entre bloqueo operativo, tensión política y deterioro real del suministro. La crisis sigue siendo seria, pero el mercado ya no reacciona con el mismo pánico que en las primeras semanas.
Ormuz sigue bloqueado, pero el mercado se adapta
A pesar de que el alto el fuego lleva más de un mes en vigor, el comercio a través del estrecho de Ormuz sigue reducido a mínimos. La decisión de Estados Unidos de volver a cancelar las medidas de protección al comercio marítimo mantiene la incertidumbre elevada y complica la planificación de las navieras.
Sin embargo, Julius Baer señala que el mercado petrolero ha dejado atrás la reacción inicial de shock. Ahora se mueve en una fase distinta: el déficit de oferta se está compensando mediante reducción de inventarios. Este ajuste se aprecia en los descensos de almacenamiento reportados en Norteamérica, Europa y Asia.
El petróleo ya no cotiza solo miedo. Cotiza la capacidad del sistema para ganar tiempo usando inventarios, rutas alternativas y flexibilidad comercial.
Inventarios y rutas alternativas dan margen
La clave de corto plazo está en que los inventarios estratégicos y comerciales están cubriendo el desequilibrio entre oferta y demanda. Esto permite evitar, por ahora, una situación crítica de suministro en los distintos submercados de crudo y productos refinados.
Además, el reajuste de rutas comerciales ya está bastante avanzado. Los diferenciales de precios han incentivado movimientos de cargamentos hacia las regiones con mayor necesidad, ayudando a repartir el impacto de la crisis. En otras palabras, el mercado está usando precios, inventarios y comercio internacional para evitar una ruptura más grave.
Julius Baer también cita varios factores que aumentan la resiliencia temporal del sistema:
- El auge del crudo en Sudamérica, incluyendo una recuperación de las exportaciones venezolanas.
- La amplia oferta de combustible para aviación y líquidos del gas natural en Norteamérica.
- La flexibilidad de China para utilizar distintas materias primas petroquímicas.
- La ausencia, por ahora, de restricciones comerciales significativas.
El riesgo de destrucción de demanda sigue en el horizonte
El escenario no está libre de riesgos. Julius Baer advierte de que, si la crisis se prolonga y los precios vuelven a niveles mucho más altos, el mercado podría entrar en una nueva fase: una en la que la destrucción de demanda por precios elevados sea la que termine equilibrando el sistema.
Ese escenario sigue siendo una amenaza para después del verano. Por ahora, el colchón de inventarios permite absorber parte del golpe, pero no es infinito. Si Ormuz continúa cerrado o parcialmente bloqueado durante demasiado tiempo, la presión sobre consumidores, empresas y transporte volvería a intensificarse.
El mercado tiene margen, pero no inmunidad. La diferencia entre una crisis manejable y una crisis de demanda dependerá de cuánto dure el bloqueo y de si los precios vuelven a tensionarse.
No se espera un nuevo ciclo de inversión petrolera
Julius Baer no cree que el conflicto actual vaya a provocar un nuevo gran ciclo de inversión en petróleo. La respuesta del shale estadounidense sigue siendo incierta y, en cualquier caso, la firma no ve este episodio como el inicio de un boom duradero de inversión en el sector.
Al contrario, algunos cambios estructurales ya apuntan en otra dirección. La demanda máxima de petróleo podría acercarse a medida que avanza la electrificación del transporte, tanto en automóviles como en camiones. Además, Emiratos Árabes Unidos ha abandonado el cartel petrolero e Irak está desarrollando un oleoducto para aumentar sus exportaciones hacia el Mediterráneo.
Estos cambios sugieren que, con el paso de los años, el estrecho de Ormuz podría perder parte de su importancia estratégica y de su capacidad para amenazar la economía global.
Conclusión: menos pánico, más adaptación
La visión de Julius Baer se mantiene sin cambios: la crisis actual debería seguir el patrón histórico de un shock de precios intenso, pero de corta duración. El mercado ha pasado de la reacción emocional inicial a una fase de adaptación basada en inventarios, rutas alternativas y flexibilidad comercial.
El riesgo no ha desaparecido. Ormuz sigue siendo un punto crítico, la incertidumbre política continúa elevada y una escalada militar podría volver a disparar los precios. Pero, por ahora, el sistema está mostrando más capacidad de resistencia de la que se temía al inicio de la crisis.
En definitiva, Julius Baer espera que el petróleo cotice sensiblemente más bajo a finales de este año. El mensaje de fondo es claro: menos emoción, más calma. La crisis sigue abierta, pero el mercado ya no parece dispuesto a pagar cualquier precio por el miedo.