La guerra, el petróleo y la inflación ponen a prueba a las Bolsas en una semana clave
- La guerra en Oriente Medio sigue marcando el tono de mercado y mantiene la presión sobre bolsas, bonos y energía.
- La semana estará condicionada por la inflación preliminar de la Eurozona y por las ventas minoristas y el empleo en EE. UU.
- Sin una mejora real en Irán y en el estrecho de Ormuz, sigue siendo difícil esperar una recuperación sólida de las bolsas.
Arranca una semana más corta de lo habitual por el cierre de las bolsas occidentales el viernes con motivo del Viernes Santo, pero no por ello menos exigente para los mercados. Tras varios días en los que el conflicto de Oriente Medio volvió a condicionar de forma clara el comportamiento de la renta variable, los inversores afrontan ahora una combinación incómoda: guerra, petróleo, inflación y deterioro técnico de los índices. Según expone Juan J. Fdez-Figares, esa mezcla sigue dejando un escenario delicado tanto en Europa como en Estados Unidos.
Europa aguanta mejor, Wall Street sigue cediendo
La semana pasada dejó un comportamiento de más a menos en ambos lados del Atlántico. Las bolsas europeas fueron al menos capaces de cerrar con ligeros avances, mientras que en Estados Unidos el balance volvió a ser más débil, hasta el punto de encadenar una quinta semana consecutiva de pérdidas. El deterioro ha sido suficiente para que índices como el Nasdaq Composite y el Dow Jones entren en corrección técnica al haber cedido más del 10% desde sus últimos máximos, en línea con lo que ya ha ocurrido también en varios índices europeos.
Eso importa porque cambia el tono del mercado. Ya no se trata solo de volatilidad puntual por titulares geopolíticos. Empieza a pesar la sensación de que el conflicto puede durar más de lo previsto y de que el daño sobre crecimiento, inflación y beneficios empresariales puede ser más persistente.
El mercado ya no está reaccionando como si se tratara de un susto pasajero. Está empezando a descontar un escenario de energía cara durante más tiempo y un deterioro más serio del entorno macro.
Inflación en Europa y datos clave en EE. UU.
Además del frente geopolítico, esta semana llega cargada de referencias macroeconómicas. En la Eurozona, la principal atención se dirigirá a las lecturas preliminares de inflación de marzo en las grandes economías y en el conjunto del área euro. La expectativa es que estos datos ya recojan el impacto del fuerte encarecimiento de la energía desde el inicio del conflicto en Oriente Medio.
En Estados Unidos, el miércoles se conocerán las ventas minoristas de febrero, mientras que el viernes llegará el informe de empleo no agrícola de marzo. Aunque la reacción del mercado a este último dato no podrá verse hasta la semana siguiente por el cierre del viernes, su publicación seguirá siendo importante porque puede alterar las expectativas sobre la Reserva Federal justo en un momento de máxima sensibilidad a inflación y crecimiento.
Trump se muestra optimista, pero el mercado no lo compra
El problema de fondo sigue siendo el mismo: Irán. Donald Trump volvió ayer a lanzar un mensaje optimista sobre la evolución de las negociaciones, pero el mercado lo recibe con bastante escepticismo. La razón es simple: aunque Washington quiera cerrar cuanto antes este frente, Teherán todavía conserva cartas muy sensibles, sobre todo la capacidad de condicionar el estrecho de Ormuz.
A ello se suma la entrada más directa de los hutíes yemeníes en el conflicto, lo que amplía el riesgo hacia otra arteria crítica para el comercio y la energía como el Mar Rojo. Y, por si fuera poco, sigue sobrevolando la posibilidad de una intervención terrestre de Estados Unidos, escenario que elevaría notablemente el riesgo de una guerra más larga y mucho más costosa para la economía global.
Mientras no haya negociaciones creíbles y una normalización clara en Ormuz, el mercado seguirá desconfiando. Los mensajes políticos por sí solos ya no bastan para sostener rebotes consistentes.
El crudo vuelve a presionar y complica el arranque de semana
Para empezar la semana, el telón de fondo vuelve a ser claramente defensivo. El nuevo repunte del petróleo durante la madrugada, con el Brent por encima de los 115 dólares por barril, apunta a una apertura bajista en Europa. A partir de ahí, la dirección final de la sesión dependerá de dos factores: cualquier novedad procedente del conflicto de Irán y el tono que marque Wall Street al abrir por la tarde.
El resto de señales de mercado encaja en ese mismo patrón de prudencia: las bolsas asiáticas han cerrado mayoritariamente a la baja, el dólar pierde algo de terreno frente a otras divisas, los bonos recuperan algo de pulso con ligeras caídas de rentabilidad, mientras que oro, plata y crudo repuntan. Incluso las criptomonedas muestran avances, en un movimiento que refleja más búsqueda táctica de oportunidad que verdadera tranquilidad de fondo.
En resumen, seguimos ante un mercado que necesita algo más que declaraciones optimistas. Para que los índices salgan de la corrección y recuperen una tendencia más sólida, hará falta una mejora sustancial en el conflicto, especialmente en todo lo relacionado con el estrecho de Ormuz. Mientras eso no ocurra, lo más razonable es asumir que la presión bajista de corto plazo sigue viva.