Muller advierte: sin solución rápida en Ormuz, el BCE podría subir tipos en junio

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Capitalbolsa | 13 may, 2026 12:04
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Puntos clave
  • Madis Muller advierte de que el BCE necesitaría una rápida resolución en Ormuz para evitar una subida de tipos en junio.
  • El cierre del estrecho y la guerra entre EE.UU. e Irán elevan la inflación y enfrían la actividad económica.
  • El BCE intenta evitar repetir el error de 2022, cuando fue acusado de reaccionar tarde ante el repunte inflacionista.

El miembro del Banco Central Europeo Madis Muller ha endurecido el mensaje sobre la política monetaria al advertir de que el BCE necesitará una rápida resolución de las tensiones en el Estrecho de Ormuz para poder mantener los tipos sin cambios en junio.

Según Muller, la Eurozona no ha caído todavía en un escenario de estanflación y no existen razones suficientes para hablar de recesión. Sin embargo, el cierre de Ormuz y la guerra entre Estados Unidos e Irán han elevado la inflación general y han comenzado a afectar negativamente a la actividad económica.

Ormuz se convierte en el factor clave para el BCE

El mensaje de Muller es claro: si no se produce una reapertura oficial del Estrecho de Ormuz y si los precios del petróleo no retroceden, una subida de tipos en junio se vuelve cada vez más probable.

El problema para el BCE es que el encarecimiento energético no solo impulsa la inflación general, sino que también puede trasladarse a salarios, márgenes empresariales y precios finales. Ese riesgo de efectos de segunda ronda es precisamente lo que más preocupa al banco central.

Ormuz ha pasado de ser un riesgo geopolítico a convertirse en una variable central para la política monetaria europea. Si el petróleo no afloja, el BCE tendrá difícil justificar una pausa prolongada.

La economía europea pierde impulso

El tono de Muller contrasta con unos datos macroeconómicos cada vez más débiles. El PIB de la Eurozona mostró un crecimiento modesto del 0,1% en el primer trimestre, mientras que los indicadores adelantados apuntan a una desaceleración más clara en el segundo trimestre.

Los PMI recientes también reflejan una pérdida de dinamismo de la actividad, combinada con presiones de precios todavía elevadas. Este escenario obliga al BCE a moverse en un equilibrio difícil: contener la inflación sin agravar en exceso la desaceleración económica.

Lagarde habla de una doble incertidumbre

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha descrito el contexto actual como una situación de doble incertidumbre. Por un lado, el banco central desconoce cuánto durará el shock energético. Por otro, debe evaluar hasta qué punto ese shock puede contaminar salarios, expectativas de inflación y precios al consumo.

La diferencia frente al episodio inflacionista de 2022 es que ahora el BCE parece más dispuesto a actuar antes de que las presiones se consoliden. Entonces fue criticado por reaccionar tarde; ahora quiere evitar que el mercado perciba complacencia.

El BCE no quiere quedarse inmóvil demasiado tiempo si la inflación vuelve a acelerarse. La credibilidad ganada en los últimos años podría quedar en entredicho si el shock energético se prolonga.

El mercado empieza a descontar un BCE más duro

Varios gobernadores del BCE han sugerido que podrían ser necesarias al menos dos subidas de tipos este año si la guerra continúa y el Brent no retrocede. Por ahora, el banco central mantiene la facilidad de depósito en el 2%, confiando en que el repunte de los tipos de mercado contribuya a endurecer las condiciones financieras.

Sin embargo, Muller advierte de que ese efecto pierde fuerza si el BCE permanece demasiado tiempo sin actuar mientras aumentan las presiones sobre los precios. En otras palabras, el banco central puede apoyarse temporalmente en el mercado, pero no de forma indefinida.

La conclusión es que la reunión de junio dependerá en gran medida de dos variables: Ormuz y el petróleo. Una rápida normalización permitiría al BCE mantener la pausa. Si no llega, la subida de tipos volverá a estar plenamente sobre la mesa.

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