Estas son las sorpresas macroeconómicas que, según Morgan Stanley, podrían provocar un crash en las bolsas
- Morgan Stanley identifica varios riesgos inesperados que podrían sorprender a los inversores en 2026.
- Entre ellos, un aplanamiento alcista de la curva estadounidense y un posible shock de volatilidad.
- IA, tipos de interés, divisas y bonos emergentes concentran los principales escenarios alternativos.
El equipo de estrategia global de Morgan Stanley ha elaborado una lista de posibles sorpresas macroeconómicas que, aunque hoy no forman parte del consenso del mercado, podrían descolocar a los inversores a lo largo de 2026.
Según explica el equipo liderado por Matthew Hornbach, uno de los escenarios menos descontados sería una mejora de la productividad en Estados Unidos sin creación de empleo, impulsada por una adopción más intensa de la inteligencia artificial. Este fenómeno permitiría contener la inflación sin tensionar el mercado laboral.
En este contexto, la demanda de trabajo se enfriaría lo suficiente como para mantener el crecimiento salarial en torno al 3,5%, mientras la productividad avanzaría desde el 2% hacia el 2,5%. De producirse, la inflación subyacente podría situarse incluso por debajo del 2%, facilitando recortes de tipos por parte de la Reserva Federal.
Otro foco de atención es la posible vuelta a la correlación negativa entre renta variable y renta fija. Algunos analistas del banco advierten de que, en 2026, las malas noticias macro podrían volver a penalizar a los activos de riesgo, a diferencia de lo ocurrido recientemente, cuando los datos débiles han sido interpretados como una excusa para recortes de tipos.
En paralelo, Morgan Stanley alerta de que la volatilidad está excesivamente contenida. Con el índice VIX moviéndose cerca de mínimos recientes y dentro de un rango muy estrecho, cualquier evento inesperado podría desencadenar un repunte brusco de la volatilidad, dado que el mercado descuenta un escenario demasiado complaciente.
En Japón, los analistas de renta fija señalan como riesgo principal la falta de apoyo de los inversores domésticos al mercado de deuda pública. Un aumento de tipos por parte del Banco de Japón podría, paradójicamente, reducir el apetito comprador local en lugar de reforzarlo.
En el mercado de divisas, el banco contempla la posibilidad de un euro más fuerte de lo esperado si Europa adopta con mayor entusiasmo la inteligencia artificial, especialmente en un entorno en el que el BCE no tiene previsto endurecer su política monetaria en 2026. También se apunta a un posible despertar del dólar canadiense, que podría alinearse con el movimiento alcista del resto de divisas del G10 frente al dólar.
En conjunto, el mensaje del banco es claro: el mercado descuenta un escenario demasiado estrecho y podría verse sorprendido por movimientos bruscos si alguno de estos factores, hoy poco valorados, acaba materializándose en 2026.