Este mercado alcista no va a terminar debido a las subidas de tipos de interés
Puntos clave
- Las subidas de tipos de la Fed no tienen por qué acabar con el mercado alcista.
- La historia muestra que el S&P 500 subió en cuatro de los cinco últimos ciclos de endurecimiento monetario.
- El verdadero riesgo está en que el consumo y la inversión dependen cada vez más de que la narrativa de la IA siga intacta.
El mercado empieza a asumir que la nueva Reserva Federal de Kevin Warsh puede ser menos explícita, menos orientativa y más dispuesta a dejar que sean los propios precios financieros los que marquen el pulso de la economía. Según Joy Wiltermuth, de MarketWatch, ese cambio puede introducir más volatilidad, pero no implica necesariamente el final del mercado alcista.
La Fed mantuvo los tipos sin cambios en su reunión de junio, aunque dejó abierta la puerta a nuevas subidas antes de final de año. La reacción inicial fue negativa en bolsa, pero los índices terminaron la semana con avances. El rendimiento del bono estadounidense a dos años, muy sensible a la política monetaria, subió hasta niveles no vistos desde febrero de 2025, señal de que el mercado se está tomando en serio la amenaza de nuevas subidas.
Menos guía de la Fed, más protagonismo del mercado
Warsh ha insistido en el objetivo de devolver la inflación al 2%, pero lo más relevante de su primera comparecencia fue su mensaje de fondo: la Fed quiere hablar menos y permitir que los mercados financieros tengan más peso a la hora de anticipar crecimiento, tipos e inflación.
Algunos estrategas ven ese giro como positivo. La excesiva dependencia de las palabras de la Fed ha llevado durante años a que los inversores reaccionen más a los matices de comunicación que a los datos reales. Una Fed menos intervencionista en su lenguaje podría devolver parte del protagonismo al análisis económico y empresarial.
El mercado puede convivir con una Fed más dura si las subidas de tipos responden a una economía resistente y no a una inflación descontrolada.
La historia también ofrece un argumento relevante. Desde comienzos de los años noventa, el S&P 500 subió durante cuatro de los cinco últimos ciclos de subidas de tipos. Solo el ciclo iniciado en 1994 terminó con una caída del índice. En los demás, la bolsa fue capaz de avanzar pese al endurecimiento monetario.
La IA sigue siendo el gran soporte del ciclo
El verdadero punto de apoyo del mercado sigue estando en la inteligencia artificial. La economía estadounidense ha resistido mejor de lo previsto pese al aumento de los costes de financiación, y en algunos momentos el optimismo sobre el crecimiento ha permitido que la subida de la bolsa se extienda más allá de las grandes tecnológicas.
Pero esa fortaleza también contiene un riesgo. El endeudamiento corporativo está aumentando para financiar la carrera de la IA, mientras que la tasa de ahorro de los hogares estadounidenses ha caído. Ese descenso del ahorro ha ayudado a sostener el consumo, incluso en un contexto en el que algunas medidas de renta real muestran señales de presión.
Según el análisis citado por Wiltermuth, el efecto riqueza generado por la subida de los activos funciona mientras los precios siguen altos. Si las bolsas corrigieran con fuerza, tanto el consumo como la inversión podrían quedar más expuestos.
El problema no es solo si la Fed sube tipos. El problema es si el mercado pierde la confianza en que la IA seguirá sosteniendo beneficios, inversión y productividad.
Subidas de tipos no equivalen a mercado bajista
Una subida de tipos por parte de la Fed no sería una buena noticia inmediata para la bolsa, pero tampoco tendría por qué romper el ciclo alcista. De hecho, si el mercado interpreta que Warsh actúa para preservar la credibilidad del banco central frente a la inflación, el daño podría ser limitado.
La clave estará en el origen del problema inflacionista. Si el repunte procede de un shock temporal del petróleo, la Fed podría optar por mantener los tipos estables durante más tiempo. Si, por el contrario, la inflación se enquista por encima del objetivo, el mercado tendrá que ajustar sus expectativas a un entorno de tipos más altos durante más tiempo.
Mientras tanto, los principales índices estadounidenses siguen muy cerca de sus máximos históricos. El S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq cerraron la última semana con avances y apenas se sitúan a poca distancia de sus récords anteriores.
La lectura final es clara: el mercado alcista no tiene por qué terminar por una Fed más restrictiva. Lo que realmente decidirá la continuidad del ciclo será la combinación de inflación, petróleo, consumo y beneficios ligados a la inteligencia artificial. Si esa estructura aguanta, las bolsas pueden seguir resistiendo incluso con Warsh amenazando con nuevas subidas.