El FOMC avisa al mercado: menos euforia y más paciencia con los tipos
- Recorte “en equilibrio”: varios miembros ven la decisión muy ajustada y no descartan haber mantenido tipos.
- Flexibilización, pero con freno: el mensaje es de recortes graduales, no de un ciclo rápido.
- Inflación y aranceles vuelven al centro del debate y podrían sostener al dólar en correcciones.
Las actas del FOMC publicadas el 30 de diciembre dejan una sensación clara: la Reserva Federal avanza hacia una flexibilización cautelosa, pero con el ojo puesto en no perder credibilidad en su objetivo de inflación. Como explica Eamonn Sheridan, el recorte de diciembre no fue un “trámite”, sino una decisión con argumentos sólidos en ambos lados de la mesa.
Una decisión muy ajustada
Varios participantes que terminaron apoyando el recorte reconocieron que la votación estuvo finamente equilibrada. En otras palabras: podrían haber respaldado también un escenario de “pausa” si hubieran tenido un poco más de confianza en la trayectoria de la inflación.
La lectura para mercado es directa: las actas refuerzan la idea de recortes con cuentagotas, lo que tiende a sostener los rendimientos a corto plazo y a moderar el entusiasmo por activos de mayor riesgo cuando el mercado “se acelera” con las expectativas.
En cuanto al resultado, la mayoría respaldó bajar el rango objetivo a 3,50%–3,75% y dejar la puerta abierta a nuevos recortes si la desinflación se retoma con claridad. Aun así, también quedó reflejado que hubo disensos: algunos preferían no recortar en diciembre y mantener tipos estables durante un tiempo para evaluar efectos retardados de la política.
Inflación: el gran condicionante
La inflación aparece como la razón principal para no correr. Los miembros reconocen avances, pero subrayan que las presiones siguen por encima del objetivo. En el detalle, se menciona moderación en servicios “core”, pero a la vez un repunte en bienes básicos, con el foco puesto en el papel de los aranceles como factor de empuje.
El riesgo que más preocupa no es solo que la inflación tarde más, sino que un recorte demasiado agresivo pueda reavivar expectativas o interpretarse como un compromiso menor con el 2%. Por eso, el mensaje implícito es: si se recorta, será paso a paso y con datos en la mano.
Empleo: señales de enfriamiento, pero sin pánico
En el mercado laboral, la Fed observa una desaceleración gradual: contratación más moderada y un leve aumento del desempleo. Los riesgos, en general, se describen como inclinados a la baja, sobre todo en segmentos más sensibles al ciclo.
Con este equilibrio (empleo enfriándose, inflación aún “pegajosa”), la Fed parece querer evitar dos errores: pasarse de dura y frenar en exceso el empleo, o pasarse de blanda y dejar que la inflación se atrinchere.
A nivel macro, el consumo sigue sostenido por hogares de mayores ingresos, mientras que los de menores ingresos muestran un comportamiento más contenido. Para 2026, muchos participantes contemplan un crecimiento que podría repuntar y mantenerse cerca del potencial, aunque con incertidumbre elevada.
Balance: debate más técnico, pero relevante
Las actas también incluyen un apartado menos “mediático” pero importante: el seguimiento del balance. Hay consenso en que las reservas han bajado, aunque siguen en niveles cómodos, y se abre la posibilidad de que en algún momento se justifiquen compras de gestión de reservas para asegurar el buen funcionamiento del mercado monetario.
En conjunto, el tono de las actas —según el análisis original de Eamonn Sheridan— apunta a un escenario de flexibilización gradual. Eso suele implicar: rendimientos iniciales con soporte, activos de riesgo más sensibles a “decepciones” si el mercado se pasa de optimista, y un dólar que puede encontrar respaldo en caídas si la inflación y los aranceles vuelven a dominar la narrativa.