Trump tiene 15 días para poner fin a la guerra con Irán o los mercados se enfrentarán a una brutal corrección
- Según Kenneth Rapoza, el mercado confía en que el conflicto entre EE.UU. e Irán termine antes de abril.
- Si la guerra se prolonga más allá de marzo, petróleo, inflación y bolsas podrían sufrir una fuerte repricing global.
- El estrecho de Ormuz se perfila como la principal herramienta estratégica de Irán para presionar a Occidente.
Los mercados financieros siguen apostando por un desenlace rápido del conflicto entre Estados Unidos e Irán, pero esa narrativa podría ser demasiado optimista. Según el analista Kenneth Rapoza, muchos inversores descuentan que la operación militar impulsada por la administración de Donald Trump terminará antes de abril, lo que permitiría evitar un impacto estructural sobre la economía global.
El consenso de Wall Street se apoya en previsiones como las de Goldman Sachs, que estima que el petróleo Brent podría situarse cerca de los 100 dólares en marzo para después moderarse hacia los 85 dólares en abril. Incluso analistas de Bank of America han advertido a los inversores que no persigan las acciones energéticas si el crudo supera ese nivel, asumiendo que el conflicto terminará pronto.
Irán podría tener un calendario muy distinto
Sin embargo, según recoge Rapoza, esa visión podría ignorar un factor clave: Irán no opera bajo el calendario de Wall Street. Desde Teherán existe un fuerte incentivo para prolongar el conflicto y mantener presión sobre los flujos energéticos globales.
De acuerdo con Naeem Aslam, director de inversiones de Zaye Capital Markets, el objetivo iraní podría ser mantener la tensión el tiempo suficiente para provocar costes económicos y políticos en Occidente. En ese contexto, el estrecho de Ormuz, por donde circula una gran parte del petróleo mundial, se convierte en el principal instrumento de presión.
El petróleo como arma estratégica
La estrategia iraní podría centrarse en generar suficiente presión económica como para provocar tensiones políticas en los países rivales. Según Vladimir Signorelli, responsable de Bretton Woods Research, el precedente histórico del embargo petrolero de 1973 demuestra cómo un shock energético puede alterar profundamente el equilibrio político internacional.
Si las interrupciones en el estrecho de Ormuz se prolongan, algunos escenarios extremos contemplan precios del petróleo superiores al máximo histórico de 148 dólares por barril alcanzado en 2008. En ese caso, la inflación volvería a intensificarse y las condiciones financieras se endurecerían de forma abrupta.
Reflexión Capital Bolsa
El escenario central del mercado sigue siendo una resolución relativamente rápida del conflicto. Pero la historia de los shocks energéticos muestra que los mercados suelen subestimar la duración de las crisis geopolíticas. Si el enfrentamiento se prolonga y afecta al flujo de petróleo en el Golfo Pérsico, el impacto sobre inflación, tipos de interés y bolsas podría ser considerable.
Desde el punto de vista de inversión, el riesgo principal no es tanto un repunte puntual del petróleo, sino un cambio de régimen en expectativas de inflación y política monetaria. En ese entorno, sectores vinculados a energía y materias primas podrían mantener fortaleza relativa, mientras que activos sensibles a tipos o valoraciones elevadas serían los más vulnerables.