Trump suspende sus planes de atacar la infraestructura energética iraní, mientras el Nasdaq entra en fase de corrección.
- Trump aplaza otros diez días un posible ataque a la infraestructura energética iraní, pero el mercado sigue sin fiarse.
- El Nasdaq entra en corrección tras caer más de un 10% desde sus máximos, mientras el S&P 500 acelera su deterioro.
- Petróleo por encima de 100 dólares, rentabilidades al alza y tensión geopolítica forman una combinación cada vez más incómoda para la renta variable.
Wall Street vivió el jueves una sesión de fuerte castigo que terminó dejando una señal técnica de peso: el Nasdaq Composite entró en fase de corrección por primera vez en un año. El movimiento coincidió con un nuevo episodio de tensión geopolítica, después de que Donald Trump anunciara, ya tras el cierre del mercado, una nueva pausa de diez días en sus planes para golpear la infraestructura energética iraní.
El mensaje del presidente estadounidense intentó calmar parcialmente al mercado, al asegurar que las conversaciones con Irán avanzan “muy bien” y que el ataque queda congelado hasta el 6 de abril. El problema es que los inversores ya no responden con alivio automático a este tipo de declaraciones. La sensación dominante sigue siendo que el conflicto no está resuelto, solo aplazado.
El Nasdaq confirma el deterioro técnico
La caída del 2,4% del Nasdaq llevó al índice hasta los 21.408 puntos, suficiente para situarlo más de un 10% por debajo de su máximo histórico de octubre y activar así la definición clásica de corrección. El S&P 500 perdió un 1,7%, firmó su mayor descenso diario desde el inicio de la guerra con Irán y cerró en su nivel más bajo desde septiembre, ya un 7,2% por debajo de sus máximos.
El Dow Jones también cedió con claridad y amplió su retroceso mensual a más del 6%, encaminándose hacia su peor mes desde septiembre de 2022. La lectura es clara: el mercado ha dejado atrás el rebote táctico de comienzos de semana y vuelve a centrarse en los riesgos de fondo.
El problema ya no es solo geopolítico. El mercado empieza a descontar que un petróleo alto y unos bonos bajo presión pueden acabar golpeando crecimiento, márgenes y valoración.
Bonos, petróleo y miedo: la presión se multiplica
La tensión no llegó únicamente desde Oriente Medio. También pesó una nueva subasta débil de deuda estadounidense, esta vez en el tramo a siete años, lo que volvió a golpear a los bonos y elevó la rentabilidad del Treasury a 10 años hasta el 4,415%. Cuando suben al mismo tiempo las tires y el crudo, la bolsa entra en un terreno mucho más incómodo.
El Brent continuó moviéndose por encima de los 100 dólares, alrededor de los 108 dólares al cierre de Wall Street. Esa referencia importa más que cualquier eslogan político: si el petróleo permanece elevado durante demasiado tiempo, el mercado empezará a asumir con más seriedad un escenario de desaceleración económica o incluso recesión.
La volatilidad también se disparó. El VIX, el conocido “índice del miedo”, cerró por encima de 28, en su nivel más alto desde comienzos de marzo. En paralelo, nombres de gran peso como Meta intensificaron la presión sobre el Nasdaq tras una caída cercana al 8%, agravando aún más el castigo al segmento tecnológico.
Trump busca margen, pero el mercado no compra paz
La lectura de fondo es que Trump parece buscar una salida negociada que limite el daño político, económico y energético del conflicto. Pero al mismo tiempo, informaciones sobre la posible consideración de enviar hasta 10.000 soldados adicionales a Oriente Medio volvieron a activar el miedo a una escalada militar más amplia.
Eso deja a los inversores atrapados en un escenario de mensajes cruzados: por un lado, se habla de negociación; por otro, se mantiene abierta la puerta a nuevas opciones militares. En ese entorno, cualquier titular puede alterar el mercado de forma violenta, y por eso las pausas ya no bastan para restaurar la confianza.