No atrapar cuchillos que caen en plena disrupción de la IA

Yves Bonzon, Chief Investment Officer (CIO) de Julius Baer

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Capitalbolsa | 20 feb, 2026 10:31 - Actualizado: 18:30
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Puntos clave
  • La IA está provocando una rotación estructural: de “bits” (intangibles) a “átomos” (tangibles).
  • EE. UU. sufre más por la sobrerrepresentación de modelos intensivos en conocimiento.
  • Mayor diversificación internacional: menos Nasdaq, más ex-EE. UU. y Latinoamérica.

El último Weekly CIO, bajo el título “El impacto de descontar la singularidad”, analiza cómo el mercado está empezando a incorporar en precios la posibilidad —remota pero transformadora— de una singularidad tecnológica derivada de la difusión de la inteligencia artificial. Aunque todavía sea un escenario teórico, su simple probabilidad está teniendo efectos muy reales sobre las valoraciones.

IA, disrupción y rotación bursátil

La renta variable estadounidense se ve desproporcionadamente afectada por el temor a la disrupción de la IA, dado el peso de sectores de servicios y modelos intensivos en conocimiento dentro de sus índices. La reacción actual del mercado puede resumirse como “disparar primero, preguntar después”, penalizando cualquier negocio percibido como vulnerable.

Las compañías de software estadounidenses han sufrido caídas superiores al 20%, pese a que las estimaciones de beneficios a dos años vista han mejorado. El ajuste no se centra en el flujo de caja inmediato, sino en el valor terminal de estos modelos de negocio.

La difusión de la IA introduce una incertidumbre sin precedentes: el mercado está descontando la posibilidad de que determinados modelos basados en intangibles pierdan relevancia estructural.

¿Singularidad tecnológica?

El informe plantea que el resultado extremo de la difusión de la IA podría ser una singularidad tecnológica: un escenario en el que la escasez desaparece y se produce un enorme shock positivo y deflacionario de oferta. Aunque hoy parezca distópico, el mero hecho de que los mercados lo consideren altera profundamente las valoraciones actuales.

Paradójicamente, mientras el giro geopolítico hacia la autonomía estratégica y el aumento del gasto en defensa es estructuralmente inflacionario, la expansión de la IA tiene un componente potencialmente deflacionario. La interacción de ambas fuerzas complica la lectura macro tradicional.

No “atrapar cuchillos que caen”

El informe advierte contra la tentación de comprar activos tras fuertes caídas. La incertidumbre sobre quiénes serán los ganadores y perdedores definitivos de la IA aconseja prudencia. Los sectores con bajo capital físico, que han liderado el mercado desde 2009, parten de valoraciones exigentes y elevado posicionamiento.

Además, se detectan signos de “indigestión” en el ciclo de inversión en IA: los hiperescaladores estadounidenses acumulan deuda mientras su flujo de caja libre se reduce, y el pipeline de OPIs en EE. UU. es el más elevado en años, lo que podría tensionar la absorción de capital.

El “excepcionalismo estadounidense” podría estar entrando en una fase de desgaste relativo, especialmente si la descapitalización secular se revierte.

Reequilibrar carteras: de bits a átomos

La estrategia propuesta pasa por priorizar empresas que poseen datos confidenciales frente a aquellas que simplemente los manipulan. En otras palabras, los datos estratégicos ganan valor con la IA.

En asignación de activos, se favorece el S&P 500 equiponderado frente al ponderado por capitalización, y la renta variable global ex-EE. UU. frente a la estadounidense. En carteras en dólares se ha eliminado la exposición al Nasdaq 100 y se ha redirigido hacia:

  • Renta variable de mercados desarrollados ex-EE. UU.
  • Latinoamérica, beneficiada por el giro geopolítico estadounidense y por su exposición a materias primas.

Las bolsas latinoamericanas se consideran especialmente atractivas tras 15 años de bajo rendimiento relativo.

China, CHF y deuda emergente

Se observa también un potencial cambio de ciclo en China, donde los responsables políticos parecen favorecer un mercado alcista ordenado. Las carteras globales siguen infraponderadas en este mercado, lo que abre la puerta a flujos significativos si cambia el posicionamiento.

Se recomienda cautela con estrategias de financiación en CHF, mientras que los activos reales suizos mantienen atractivo. Asimismo, se destaca la oportunidad en deuda emergente en moneda local, un activo olvidado que podría experimentar un resurgir.

Reflexión de Capital Bolsa

Estamos ante un cambio de narrativa profunda: no es solo una corrección táctica, sino una revisión estructural del equilibrio entre intangibles y tangibles. La IA no solo redefine sectores, también reordena geografías y estilos de inversión.

En este entorno, la diversificación internacional y sectorial cobra más sentido que nunca. Reducir concentración en mega-cap tecnológicas y aumentar exposición a activos reales, materias primas y regiones infravaloradas puede ser una estrategia prudente ante una década que podría ser menos lineal que la anterior.

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