Los mercados siguen divididos sobre qué sucederá con el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
- Los mercados siguen divididos entre la esperanza de negociación y el riesgo de una nueva escalada entre Estados Unidos e Irán.
- El petróleo, el dólar y los bonos reflejan más cautela que la renta variable.
- Wall Street aguanta, pero con una estructura frágil y muy dependiente del flujo de noticias geopolíticas.
Los mercados siguen intentando descifrar qué puede ocurrir con el conflicto entre Estados Unidos e Irán, pero la realidad es que el escenario continúa siendo extremadamente confuso. Según explica Justin Low, el tono actual ya no es tan negativo como el que dominaba tras el fin de semana, aunque tampoco refleja la euforia que llegó a verse cuando Donald Trump aseguró el lunes que las conversaciones con Irán habían sido “muy productivas”. En este momento, el sentimiento de mercado se mueve en una zona intermedia, marcada por la incertidumbre y por mensajes totalmente contradictorios.
Washington sigue defendiendo la vía negociadora y su propuesta de quince puntos, mientras que desde Teherán se insiste en que no existe contacto directo ni indirecto con Estados Unidos. Al mismo tiempo, terceros actores como Pakistán y Egipto aparecen como posibles mediadores. Algunas fuentes paquistaníes, de hecho, sostienen que Irán ya ha recibido la propuesta de paz estadounidense, aunque todavía no habría tomado una decisión definitiva.
Ormuz sigue siendo la gran clave estratégica
Más allá del ruido mediático, hay un elemento que sigue sosteniendo la tensión: Irán mantiene una influencia decisiva sobre el estrecho de Ormuz. Ese es el punto que verdaderamente condiciona al mercado, porque cualquier amenaza sobre esa vía tendría consecuencias directas sobre el suministro energético y sobre el precio del crudo.
El mercado puede tolerar mensajes cruzados durante un tiempo, pero lo que no puede ignorar es el riesgo de disrupción en Ormuz. Ese sigue siendo el verdadero ancla del precio del petróleo.
Por eso, aunque existe la posibilidad de que se entre en una nueva fase de la guerra, eso no implica necesariamente una desescalada real ni un retorno rápido a la normalidad en los envíos. El escenario sigue abierto y, de momento, cualquier lectura demasiado optimista parece prematura.
Petróleo, dólar y bonos reflejan más cautela
Mientras la renta variable intenta sostener el tono, otros mercados muestran una lectura mucho más prudente. El WTI vuelve a repuntar ligeramente por encima de los 90 dólares por barril tras haber rondado los mínimos semanales. Poco a poco, el petróleo recupera parte del terreno perdido después del alivio del lunes provocado por las declaraciones de Trump.
En divisas, el dólar también vuelve a ganar fuerza. El EUR/USD cae por debajo de 1,1600 y el AUD/USD pierde el nivel de 0,7000. Ese movimiento prácticamente borra el retroceso del billete verde registrado al comienzo de la semana y sugiere que el mercado vuelve a adoptar una postura más defensiva.
Algo parecido ocurre en la deuda. Los rendimientos del bono estadounidense a 10 años repuntan lentamente hasta el 4,35%, por encima de los mínimos recientes del 4,31%, aunque todavía algo por debajo de los máximos vistos el lunes cerca del 4,44%. Es decir, el mercado de bonos tampoco está comprando una narrativa clara de distensión.
Cuando crudo, dólar y rentabilidades dejan de acompañar del todo al rebote bursátil, conviene desconfiar de cualquier sensación de calma excesiva.
Wall Street aguanta, pero con debilidad de fondo
En bolsa, la imagen es engañosa. A simple vista, Wall Street parece relativamente estable esta semana. Sin embargo, al mirar con más detalle, la estructura sigue siendo débil. La caída del viernes parecía destinada a activar una corrección más seria el lunes, con los futuros del S&P 500 cayendo con fuerza antes de que las palabras de Trump cambiaran el tono del mercado.
Eso ha dejado a las acciones estadounidenses en una situación muy frágil. Ahora mismo, existe cierta inclinación a rebotar hacia zonas de resistencia, pero la sensación general es que todo pende de un hilo. Basta un titular negativo, un misil o un deterioro del tono diplomático para que el mercado vuelva a girarse con violencia.
Reflexión de Capital Bolsa
La lectura de mercado sigue siendo bastante clara: la bolsa quiere creer en una salida negociada, pero el resto de activos todavía no la confirma. Esa divergencia no es una buena señal. De hecho, suele ser precisamente en estos momentos, cuando parece que todo se estabiliza, cuando más peligroso resulta relajarse.
Nosotros seguiríamos vigilando especialmente tres frentes:
- Energía, porque el petróleo sigue siendo el termómetro más sensible del conflicto.
- Dólar y bonos, para medir si el mercado vuelve a refugiarse de forma más agresiva.
- Índices estadounidenses, porque el S&P 500 sigue sin ofrecer una estructura sólida de recuperación.
La conclusión es simple: mientras el conflicto siga abierto y el estrecho de Ormuz continúe en el centro del riesgo, cualquier rebote bursátil debe interpretarse con prudencia. A corto plazo, el mercado sigue más cerca de una reacción emocional a titulares que de una verdadera normalización del entorno.