Las bolsas europeas es ahora el principal destino del dinero institucional
Lewis Grant, gestor sénior de carteras de renta variable global en Federated Hermes Limited
En un contexto de persistente incertidumbre política, la estabilidad y la previsibilidad en los procesos burocráticos se perciben de repente como algo atractivo.
Europa ha sido vista con frecuencia como lenta, limitada por su propia burocracia: hoy en día, esto se considera posiblemente su mayor fortaleza. El capital está fluyendo hacia Europa, impulsado por la confianza en sus sólidas instituciones, gobernanza y mercados de renta variable, que suelen cotizar con descuento en comparación con sus homólogos estadounidenses.
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El impacto de los aranceles estadounidenses —su alcance, magnitud y la forma en que se han implementado— deja a los inversores globales ante una nueva realidad en la que el excepcionalismo estadounidense ya no es el relato dominante. Aunque no prevemos que EE.UU. pierda su posición como principal economía mundial, la estabilidad europea y sus instituciones pausadas inspiran confianza y, en este mercado, eso atrae capital. Aunque las elecciones suponen riesgos propios, anticipamos que los flujos de capital continuarán mientras se mantenga la cohesión europea.
Este relato se ve reforzado por las atractivas valoraciones relativas de las acciones europeas, aunque no deben ignorarse las razones de este descuento. El estancamiento del crecimiento europeo en la última década justifica este descuento tan criticado. Pero si la economía europea demuestra ser resistente cuando otras no lo sean, anticipamos una expansión general de múltiplos impulsada por flujos de capital y un acceso más fácil y barato al capital para fomentar el crecimiento. Europa es la jugada de “estabilidad a buen precio”, y esperamos que los inversores globales sigan financiando sus mercados mientras esto se mantenga.