El S&P 500 toca los 7.000 puntos por primera vez, liderado por un sorprendente grupo de acciones
- El S&P 500 tocó por primera vez los 7.000 puntos intradía, aunque terminó cerrando por debajo de ese nivel.
- El impulso procede de una rotación hacia valores de energía, materiales y consumo básico, no del típico liderazgo tecnológico.
- El Russell 2000 de small caps lidera 2026, apoyado en la expectativa de una economía estadounidense más dinámica.
El S&P 500 volvió a poner a prueba los límites psicológicos del mercado al llegar por primera vez en su historia a los 7.000 puntos intradía, antes de girarse y finalizar ligeramente en negativo en torno a los 6.978 puntos. El índice llegó a subir cerca de un 0,3% en su mejor momento, marcando un nuevo máximo histórico intradía de 7.002,28 puntos, aunque sin lograr aún un cierre por encima de esa cota redonda que tantos inversores vigilan.
Este nuevo hito llega después de una sucesión cada vez más rápida de saltos de 1.000 puntos: el S&P tardó solo 190 sesiones en pasar de 5.000 a 6.000 y 302 en aproximarse de 6.000 a 7.000, muy lejos de los más de 4.000 días que necesitó para subir de 1.000 a 2.000.
Un rally con un liderazgo poco habitual
Según destaca Isabel Wang, el arranque de año está siendo todo menos lineal. El mercado vive un comienzo “caótico”, con una rotación sectorial significativa: valores de energía, materiales y consumo básico están tirando del índice, cuando tradicionalmente no son estos sectores los que lideran la parte más explosiva de los mercados alcistas.
Para algunos estrategas, se trata de un liderazgo “equivocado”, ya que consideran que el mercado todavía necesita al grupo de las llamadas “Siete Magníficas” para sostener un tramo verdaderamente vertical al alza. De hecho, el avance hacia los 7.000 puntos coincide con la publicación de resultados de las grandes tecnológicas de megacapitalización, que siguen marcando el tono del sentimiento inversor pese a la rotación interna en el índice.
El contexto político tampoco ayuda a estabilizar el rumbo: las decisiones de la Administración Trump, desde la operación militar en Venezuela —con captura de Nicolás Maduro y control de parte de los ingresos petroleros— hasta los amagos de nuevos aranceles sobre Europa ligados al debate sobre Groenlandia, han provocado episodios de elevada volatilidad, aunque el mercado ha acabado absorbiendo estos sustos.
Small caps al frente y apoyo de los metales
Mientras el S&P 500 lucha por consolidar los 7.000 puntos, otros índices también se mueven cerca de sus máximos. El Dow Jones apenas se sitúa a poco más de un 1% de su récord, y el Nasdaq Composite cotiza a menos de medio punto porcentual de sus máximos históricos. En paralelo, oro, plata y cobre siguen marcando nuevos techos, reforzando la idea de un entorno en el que conviven apetito por riesgo y búsqueda de refugios.
Más llamativa aún es la evolución del Russell 2000, el índice de pequeñas compañías, que acumula casi un 7% de subida en el mes, frente a menos de un 2% del S&P 500 en el mismo periodo. Esta outperformance de las small caps se interpreta como una señal de confianza en la capacidad de la economía estadounidense para acelerar, ya que las empresas de menor tamaño y más ligadas al mercado doméstico suelen ser las principales beneficiadas cuando los inversores empiezan a asumir más riesgo buscando crecimiento.
En conjunto, el mercado afronta un momento delicado: un hito psicológico casi logrado, un liderazgo sectorial poco convencional y un fuerte tirón de los activos cíclicos y de refugio al mismo tiempo. La confirmación de un cierre firme por encima de los 7.000 puntos será la próxima prueba clave para calibrar hasta dónde llega este tramo del ciclo bursátil.