El rally de Wall Street refuerza el “America First” mientras Europa vuelve a quedarse atrás
- Wall Street encadena una remontada excepcional, liderada otra vez por las grandes tecnológicas.
- El mercado da por descontado que el conflicto con Irán no tendrá un impacto sistémico duradero.
- Según Renta 4, el foco vuelve a estar en resultados empresariales, con EE.UU. imponiéndose otra vez a Europa en comportamiento bursátil.
Las bolsas estadounidenses han vuelto a dar una exhibición de fuerza en una semana que, hace solo unos días, parecía destinada a la incertidumbre. El S&P 500 y el Nasdaq han enlazado nuevos máximos históricos y lo han hecho con una intensidad que obliga a revisar el tono del mercado. No ha sido una simple recuperación técnica. Ha sido una demostración clara de que, por ahora, Wall Street sigue mandando y de que el capital continúa premiando, por encima de todo, a Estados Unidos y a sus grandes tecnológicas.
Según Juan Carlos Ureta, presidente ejecutivo de Renta 4, la combinación de un buen arranque de la temporada de resultados y cierta mejoría en la percepción del conflicto con Irán ha bastado para disparar otra vez a los índices. El Nasdaq ha encadenado trece sesiones consecutivas al alza y nueve máximos históricos seguidos, una secuencia extraordinaria que no deja demasiadas dudas sobre quién sigue siendo el motor real del mercado.
Wall Street vuelve a imponerse
Lo más llamativo no es solo el nivel alcanzado, sino la velocidad con la que se ha producido el movimiento. El mercado venía de una fase de corrección y en apenas tres semanas ha recuperado todo el terreno perdido. El S&P ha enlazado tres subidas semanales consecutivas superiores al 3%, algo extremadamente poco frecuente en la historia moderna del índice. Eso no ocurre en un mercado dubitativo. Ocurre en un mercado donde todavía hay mucho dinero fuera y demasiadas posiciones cortas obligadas a recomprar.
Según Renta 4, el descenso del VIX hasta niveles muy similares a los previos al conflicto con Irán confirma esa relajación del miedo. La caída del petróleo tras la reapertura temporal de Ormuz también reforzó la sensación de que el peor escenario energético se aleja. El mercado, en otras palabras, ha comprado una idea muy concreta: que el conflicto geopolítico no será un freno estructural para la renta variable americana.
La señal que deja el mercado es contundente: no está premiando la prudencia, está premiando otra vez el liderazgo de EE.UU.
Irán pesa, pero no domina
Una de las claves del análisis de Renta 4 es precisamente esa: la guerra de Irán no debe interpretarse como un factor tan estructural o sistémico como parte del mercado ha querido presentar. No se niega su relevancia, ni mucho menos. Pero sí se cuestiona que pueda alterar de forma profunda y duradera el equilibrio global, especialmente en un contexto donde existen infraestructuras alternativas al paso por Ormuz y donde el propio régimen iraní no parece estar en posición de sostener indefinidamente un pulso total con Estados Unidos.
Ese punto es importante porque ayuda a entender la reacción bursátil. Las bolsas han preferido mirar más allá del ruido geopolítico y centrarse en algo mucho más tangible: beneficios, flujo de dinero y liderazgo sectorial. El mensaje implícito es que el conflicto ha servido como catalizador de volatilidad, pero no como cambio estructural de régimen de mercado.
Según Renta 4, la corrección de marzo no tuvo solo que ver con Irán. Había otros factores de fondo ya pesando sobre el mercado: el impacto transversal de la inteligencia artificial, el nuevo marco geopolítico global, el creciente papel de los emergentes, la transformación del consumo y la irrupción del dinero digital privado. Todos esos elementos seguirán generando sacudidas periódicas incluso aunque la guerra termine.
Sin tecnológicas no hay rally
Si algo ha dejado claro esta fase de mercado es que las grandes tecnológicas siguen siendo imprescindibles para que Wall Street suba de verdad. Más de la mitad del avance del S&P en abril viene explicado por apenas siete compañías: Nvidia, Amazon, Microsoft, Broadcom, Alphabet, Meta y Apple. Eso confirma que el liderazgo sigue muy concentrado, pero también que el mercado no ha encontrado todavía un sustituto real para ese bloque de crecimiento.
Según Renta 4, desde los mínimos de finales de marzo el índice de las “7 magníficas” ha rebotado un 20%, recuperando gran parte del terreno perdido. Oracle ha protagonizado una remontada espectacular, Tesla ha repuntado con fuerza y gigantes como Microsoft, Palantir o AMD han vuelto a acelerar. Incluso nombres del software como Salesforce o SAP han acompañado el movimiento. La única gran excepción relevante ha sido Netflix, penalizada por unas previsiones más débiles y por el cambio en su cúpula.
La conclusión es directa: sin tecnología no hay subida consistente de las bolsas americanas, y ahora mismo la tecnología ha vuelto a coger el mando.
EE.UU. gana el pulso bursátil frente a Europa
La comparación con Europa deja otra lectura incómoda. Mientras el Nasdaq sube un 6,8% en la semana, el S&P un 4,5% y el Russell 2000 un 5,5%, en Europa solo el Dax se acerca algo a ese ritmo. El Euro Stoxx, el CAC y el Ibex quedan claramente por detrás. Según Renta 4, esa divergencia refleja que el mercado sigue confiando mucho más en la capacidad de Estados Unidos para absorber shocks y seguir generando crecimiento empresarial que en la de Europa.
Eso enlaza con la pregunta de fondo: ¿está ganando el “America First” también en bolsa? La respuesta del mercado, al menos por ahora, parece ser que sí. Frente a la visión dominante en Europa de que Trump acabará perjudicando gravemente a EE.UU., los índices americanos están diciendo justo lo contrario. No con opiniones, sino con precios.
La prueba inmediata: resultados y momentum
El siguiente examen estará en los resultados empresariales. Según Renta 4, el arranque ha sido muy sólido, con los grandes bancos americanos sorprendiendo claramente al alza y con compañías como Johnson & Johnson ofreciendo también cifras y guías convincentes. Esta semana será el turno de nombres como United Airlines, Blackstone, IBM, Boeing, Procter & Gamble y Tesla en Estados Unidos, además de SAP, Sanofi y Heineken en Europa.
Desde el punto de vista técnico, el escenario sigue favoreciendo nuevas alzas. El S&P está en subida libre y zonas que antes eran resistencia, como el área de 6.900–7.000 puntos, pasan ahora a actuar como soporte. El momentum sigue siendo muy fuerte y mientras continúe el cierre de posiciones cortas, el mercado puede seguir subiendo incluso más de lo que parecería razonable a primera vista.
La lectura final es clara: Wall Street ha pasado de una corrección ordenada a una consolidación de máximos. El riesgo sigue ahí, pero hoy el mercado no quiere mirar el riesgo. Quiere seguir comprando liderazgo, tecnología y Estados Unidos.