El miedo regresa a los mercados globales tras la promesa de Trump de atacar a Irán “extremadamente duro”
- La amenaza de Donald Trump de golpear a Irán “extremadamente duro” volvió a sacudir a los mercados globales.
- Las bolsas corrigieron, los bonos sufrieron ventas y el petróleo repuntó con fuerza por el riesgo de una guerra más larga.
- El mercado empieza a descontar que la disrupción energética puede prolongarse y seguir penalizando a los activos de riesgo.
La advertencia de Donald Trump de que Estados Unidos atacará a Irán “extremadamente duro” durante las próximas dos o tres semanas devolvió la tensión a los mercados. Lo que parecía un posible giro hacia la desescalada quedó en entredicho en cuestión de horas, y los inversores reaccionaron con una venta generalizada de renta variable y deuda, mientras el petróleo se disparaba ante el temor a nuevas interrupciones energéticas.
Golpe directo a las bolsas mundiales
Las primeras en acusar el golpe fueron las plazas asiáticas. El Kospi surcoreano llegó a desplomarse un 5,5%, mientras Japón, Hong Kong y China continental también se movían en negativo. En Europa, el tono fue igualmente débil, con el Stoxx 600 cediendo más del 1% y con especial castigo para bancos, mineras y tecnológicas. Los futuros de Wall Street también giraron a la baja, reflejando que el mercado empieza a desconfiar de un final rápido del conflicto.
Bonos bajo presión y dólar al alza
La tensión también se trasladó a la renta fija. Las rentabilidades de los bonos soberanos subieron en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Japón, Italia y Canadá, señal de ventas amplias en deuda desarrollada. El Treasury estadounidense a diez años avanzó hasta el entorno del 4,37%, mientras el dólar recuperaba terreno frente a las principales divisas.
Este movimiento refleja una combinación incómoda para el mercado: más aversión al riesgo, mayor presión inflacionista vía energía y menos visibilidad sobre la respuesta de los bancos centrales si el conflicto se prolonga.
El petróleo vuelve a ser el gran termómetro
Donde más clara fue la reacción fue en el crudo. El Brent saltó hasta la zona de 107,9 dólares por barril y el WTI superó los 106 dólares. El mercado teme que una nueva escalada termine afectando no solo a Irán, sino también a infraestructuras energéticas del Golfo y, sobre todo, a la normalidad del tráfico por el Estrecho de Ormuz.
Ahí está la verdadera clave. Cuanto más dure la guerra, más persistente será la disrupción energética y mayor será la presión sobre inflación, consumo y márgenes empresariales. Por eso la decepción de los activos de riesgo ha sido tan rápida: el mercado había comprado la idea de una salida próxima, pero ahora vuelve a descontar un escenario mucho más incómodo.