Los verdugos del Popular

Esmeralda Gayán

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CapitalBolsa
Capitalbolsa | 17 jul, 2017 11:50
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Cuarenta días después de la desaparición del Popular, las autoridades siguen aludiendo a la falta de liquidez como el motivo que sentenció a muerte al sexto banco español. Lo que no reconocen es que esa misma falta de liquidez fue alimentada tanto por los miembros de la cúpula del banco como por los supervisores europeos. Con sus desacertadas declaraciones, no sólo provocaron sucesivos batacazos en Bolsa, sino que alimentaron la estampida de depositantes que tan crucial resultó en el fatal desenlace del 7 de junio.

Ni un solo mensaje sirvió para tranquilizar a los mercados, a excepción de los lanzados por el ministro de Economía y del Banco de España que, en el otro extremo, pecaron de optimistas e hicieron confiar plenamente a los pequeños accionistas quienes, sin otra información que la oficial y tras perder todo su dinero, se sienten engañados.

Faltó liquidez y sobraron las palabras. Con sus imprudentes declaraciones en unos casos, y sus silencios reveladores, en otros, supervisores y gestores acabaron provocando una fuga de depositantes que, según todas las versiones, sentenció a muerte al Popular.

Si la falta del dinero en caja fue la causante de que el banco no pudiera abrir la ventanilla aquel fatídico 7 de junio, según alertó el propio Emilio Saracho a los supervisores, no es menos cierto que la indefinición del mismo Saracho y la imprudencia de la presidenta del Mecanismo Único de Resolución (MUR), Elke König, en las semanas previas a la intervención, alimentaron una estampida que, en última instancia, provocó esa falta de liquidez, al declarar que se había puesto bajo “alerta temprana” a Popular. La alemana echó más leña al fuego y acentuó una agonía por capítulos, que fue retransmitida en directo ante mercados, clientes y depositantes.
Precisamente el hecho de que todo el mundo, pero especialmente los supervisores, opinasen sobre la salud del enfermo, hace viable reconstruir su muerte por capítulos, que comenzó ya desde el momento en que Ángel Ron lleva a cabo una ampliación de capital sin un plan de saneamiento paralelo y que se acentúa a partir del 20 de febrero, cuando deja la presidencia y el consejo nombra como sucesor a Emilio Saracho.
A partir de entonces, el enfermo comienza a dar síntomas de gravedad. Desde ese día y hasta que da su último suspiro, en Bruselas en la noche del 7 de junio, transcurren tres meses y medio, concretamente, 108 días que se reconstruyen como sigue:

- 20 de febrero. Ángel Ron deja la presidencia de Banco Popular y el consejo nombra a Emilio Saracho, tras una batalla encendida entre varias facciones de la cúpula. En el lado de Ron, la sindicatura de accionistas, que engloba a las familias históricas del Opus y en el bando “sublevado”, una serie de accionistas capitaneados por el mexicano Antonio del Valle, que deciden dar un golpe de Estado, con la complicidad de Reyes Calderón, una histórica de la Obra, colocada por Ron en la Comisión de Nombramientos, que no duda en traicionar a su mentor. Según comentan en Bruselas, esta facción no dudó en filtrar informaciones a la prensa con información negativa sobre el banco, sin darse cuenta de que estaban agravando al enfermo.

- 3 de abril. El banco corrige las cuentas de 2016. El auditor observa “insuficiencia” en determinadas provisiones. Sin embargo, el banco ya presidido por Saracho asegura que las desviaciones detectadas en cuatro aspectos puntuales de sus cuentas “en ningún caso” representan un impacto “significativo” en las cuentas de 2016. Por si fuera poco, el mismo día, Pedro Larena, que se había incorporado al Popular en septiembre, presenta su dimisión como consejero delegado. Las acciones del banco se desploman un 11%. tras conocerse la noticia.

- 10 de abril: En la junta de accionistas celebrada ese día, Saracho deja abiertas dos posibilidades: o una ampliación de capital o una fusión con otra entidad. Sin embargo, no detalla un plan de actuación concreto. El mercado recibe el mensaje como un reconocimiento de debilidad y las acciones del Popular caen otro 17% en apenas cuatro sesiones. Sólo ese día, los títulos de la entidad se desploman un 9%. Mientras, Luis de Guindos habla de “banco solvente”, en alusión a las noticias que le llegan del Banco de España. Sólo dos meses después, el ministro de Economía iba a decir que el Popular era un “banco zombi” en su comparecencia del Congreso.

- 11 de mayo: El banco desmiente categóricamente a la CNMV que haya encargado su venta urgente, que exista riesgo de quiebra y que necesite fondos por la fuga de depósitos. Lo hace después de aparecer una noticia firmada por el periodista Agustín Marco en el Confidencial, titulada "Saracho encarga la venta urgente del Popular a JP Morgan y Lazard”. Una noticia que, más tarde, se confirmaría a pesar del desmentido del banco.

- 16 de mayo: Llama la atención que sea JP Morgan, el banco de inversión en el que Saracho tuvo altas responsabilidades, el que inicia oficialmente este día el proceso de venta de Popular con una subasta privada, a la que invita a los grandes bancos, aunque solo se interesan inicialmente Santander y en menor medida, BBVA y Bankia. La fecha para remitir ofertas vinculantes finaliza el 10 de junio, y así se hace saber al mercado. El banco sigue insistiendo en la posibilidad de una ampliación de capital. Pero los inversores no le creen y las acciones siguen cayendo.

- 31 de mayo: Es otro día clave en el desenlace del Popular. Elke König, presidenta de la Junta de Resolución Bancaria, considerado FROB europeo, asegura a Reuters que el banco está en “alerta temprana”.
Ese mismo día, la entidad celebra consejo de administración y Saracho comunica que el martes 6 de junio acudirá al Banco Central Europeo (BCE) para pedir medidas extra de liquidez y que le permitan ampliar el plazo para mejorar su capital en 2018 con una ampliación. Una reunión que nunca llega a producirse, porque el banco ese día ya estará muerto. Las acciones de Banco Popular se desploman un 17,9% en Bolsa y retroceden a su mínimo histórico (0,5 euros) tras las señales de inquietud mostradas por uno de los principales organismos de vigilancia bancaria de Europa. Las informaciones apuntan que la entidad está siendo analizada de cerca no solo por las autoridades europeas sino también por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

- 2 de junio: La salida de depósitos era ya una constante. La subasta privada para la venta de Popular parece condenada al fracaso. Pocos días antes, el FROB europeo había contratado ya a un asesor independiente, Deloitte, para realizar un test a la entidad, que arroja unas pérdidas de 8.200 millones en el escenario adverso. Es el primer paso ante una posible intervención.
Los contactos entre el banco, las autoridades supervisoras europeas y Economía, se intensifican. Y mientras, el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, dice en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros que en el Ejecutivo existe una "tranquilidad absoluta" en relación al proceso. "Gracias a las reformas, España tiene un sistema financiero sólido, de los más sólidos de Europa, y podemos están tranquilos ante cualquier eventualidad", dijo. Cuatro días después, el banco iba a desaparecer y sus accionistas lo iban a perder todo.
Por eso, no es creíble que en el Gobierno no supiesen la situación real del banco, en especial Economía, ya que el banco estaba pidiendo ya medidas de liquidez al BCE.
El mensaje, así, sólo busca enmascarar la situación real del banco que, por una lado, pedía dinero a Mario Dragui, mientras por otro lado, trataba de evitar la sangría. De hecho, ese mismo 2 de junio, el propio Saracho remite una carta a la plantilla asegurando que el banco es solvente. Hay que recordar que en el Popular se daba la circunstancia de que la plantilla poseía un gran número de participaciones en el banco.

- 5 de junio: Se inicia de forma preventiva el mecanismo de resolución y venta. JP Morgan intenta cerrar la venta de Popular, pero no lo consigue. La fuga de depósitos se acelera. Saracho ya ha anulado su reunión con el BCE ante los contactos mantenidos durante ese día y el fin de semana. Se conoce la salida de Crédit Mutuel, con el 3,9% del capital, del consejo, y la venta de su participación en el banco del fondo BlackRock.

- 6 de junio: el banco no puede frenar la fuga de depósitos ni el derrumbe de su valor. En cuatro sesiones perdía más del 50% del valor. A mediados de febrero los títulos cotizaban a 0,85 euros. Tres meses y medio después, valían menos de 0,40 euros, lo que significa que la capitalización del banco está por debajo de los 2.000 millones. A las 15.00 horas, Saracho comunica al BCE que Popular ya no tiene liquidez. El FROB europeo y español y el BCE deciden intervenir Popular y a las 22 horas convocan una subasta exprés.

- 7 de junio. Santander firma a las 7 horas de la mañana su compra y cambia al consejo de Popular. Anuncia una ampliación de 7.000 millones para la compra del banco.

- 13 de julio. Santander anuncia que compensará, “pese a no tener obligación legal alguna”, a clientes minoristas" del Popular y del Santander "que adquirieron acciones y/o determinadas obligaciones subordinadas del Popular" y que han perdido su inversión tras la resolución de la Junta Única de Resolución (JUR).

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