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En el momento en el que estoy escribiendo esto, tres bancos han quebrado y dos han sido rescatados en apenas 10 días. Y digo esto porque, tal y como están las cosas, si parpadean se pierden la liquidación de una nueva entidad financiera. Sólo un día tardó en cerrar para siempre Silicon Valley Bank (SVB) desde que anunció una ampliación de capital de más de 2.000 millones de dólares para tapar un agujero de 1.800 millones después de vender una cartera deficitaria, compuesta mayoritariamente por bonos del Tesoro de EEUU.

Dice Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities, que si algo está evidenciando esta crisis es que cuando los depositantes de una entidad pierden la confianza, importa poco la fortaleza y la capitalización de la misma. Efectivamente, esta crisis está dejando claro que un banco puede quebrar en horas si la hemorragia de salidas de capital no se puede frenar, y esto, sinceramente, da mucho miedo.

DE SILVERGATE A FIRST REPUBLIC

Miércoles, 8 de marzo. Cae Silvergate. El banco especializado en el negocio de criptodivisas quebró el 8 de marzo. "A la luz de la evolución reciente del sector y de la normativa, Silvergate considera que el mejor camino a seguir es el cese ordenado de las operaciones y la liquidación voluntaria del banco", dijo en un comunicado.

Curiosamente, esta quiebra no causó un gran revuelo en el mercado, tampoco en el ámbito de las criptodivisas, con escaso impacto en la evolución del bitcoin. Tal vez porque los inversores se quedaron con la idea de que era un banco especializado en 'criptos' y porque, lamentablemente, se están aprendiendo a normalizar las quiebras y escándalos de diversa índole cuando se habla de criptoactivos.

Esta crisis está dejando claro que un banco puede quebrar en horas si la hemorragia de salidas de capital no se puede frenar

Jueves, 9 de marzo. Salta la alarma con Silicon Valley Bank (SVB). El jueves por la noche saltaban todas las alarmas con Silicon Valley Bank, un banco especializado en starups y empresas tecnológicas que, tras anunciar la mencionada ampliación de capital, se hundía mientras los analistas alertaban del impacto que la agresiva política monetaria de los bancos centrales está teniendo en las carteras de deuda de las entidades financieras.

"Muchos bancos poseen grandes carteras de bonos y el aumento de los tipos de interés hace que pierdan valor; lo ocurrido con SVB nos recuerda que muchas instituciones están acumulando grandes pérdidas no realizadas en sus carteras de renta fija", explicaba Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell.

SVB se hundía en bolsa mientras afrontaba una sangría de salida de depósitos. Sólo un día después (el viernes, 10 de marzo, a media tarde hora española) los reguladores estadounidenses procedían a cerrar la entidad.

Domingo, 12 de marzo. Cae Signature Bank. Dos días después llega el colapso de Signature Bank, otro banco también centrado en la negociación de criptoactivos que cerraba tras sufrir el golpe de la quiebra de SVB. La entidad estaba buscando quien la salvara, pero finalmente no lo logró.

Ese fin de semana, antes de que el mercado abriera el lunes, el Gobierno de EEUU sacaba toda la artillería y anunciaba medidas para intentar atajar la crisis bancaria, declarando tanto a SVB como a Signature Bank bancos sistémicos y garantizando el pleno acceso a sus depósitos. Así, se comunicó la utilización del fondo de seguro de depósitos de la FDIC para cubrir a los depositantes. Además, se anunció la creación por parte de la Reserva Federal de un nuevo Programa de Financiación Bancaria a Plazo destinado a salvaguardar a las instituciones de la inestabilidad del mercado provocada por la quiebra de SVB.

La próxima semana promete ser tremenda. Credit Suisse seguirá en el foco mientras algún otro banco podría revelar problemas. Lo que decida la Fed será muy relevante

Martes, 14 de marzo. Credit Suisse vuelve al foco. Este día se volvía a hablar de Credit Suisse, cuya viabilidad ha sido muy cuestionada en los últimos tiempos. El banco caía con fuerza en bolsa tras conocerse que se habían encontrado "debilidades materiales" en sus procesos de información financiera para los ejercicios 2021 y 2022. Esto hacía saltar las alarmas, más aún en plena crisis del sector, aunque las cosas no fueron a más durante esa jornada.

Miércoles, 15 de marzo. Credit Suisse tumba a la banca. El miércoles las bolsas se hundieron de la mano de los bancos, que se desplomaron debido a Credit Suisse. El Banco Nacional Saudí, máximo accionista de la entidad, dijo que no tiene intención de invertir más dinero en ésta dada la situación. Esto fue muy mal interpretado por los mercados, y Credit Suisse se desplomó, junto con todo el sector bancario europeo, ante el temor a una quiebra.

Se volvió a poner el foco en los bancos centrales, y en la necesidad de que el Banco Central Europeo (BCE) frene el ritmo de subidas de tipos para impedir que la crisis bancaria vaya a más, algo que se espera que haga la próxima semana la Reserva Federal (Fed).

Jueves, 16 de marzo. Préstamos millonarios a Credit Suisse y a First Republic Bank. Aunque no se puede hablar de rescates propiamente dichos, algunos creen que, de facto, lo son.

En primer lugar, la entidad helvética pidió el jueves 50.000 millones de euros al Banco Nacional Suizo para "fortalecer de forma preventiva su liquidez". La decisión fue bien recibida por el mercado, aunque para nada ha logrado borrar el temor que existe a que finalmente se acabe por producir un colapso del banco.

"Depende en buena medida de que se detengan las salidas de capital de la entidad. En el cuarto trimestre fueron enormes, alcanzando los 110.500 millones de francos suizos, lo que eleva las salidas anuales de activos para 2022 a 123.300 millones de francos suizos. Sin duda, la última semana ha sido peor", afirma Neil Wilson, director de análisis de Markets.com.

El mismo día, a media tarde hora española, se anunciaba que once bancos estadounidenses se han juntado para inyectar 30.000 millones de dólares a First Republic Bank, una entidad del mismo tipo que SVB y Signature Bank (mediana, con un perfil de cliente específico) que desde la quiebra de Silicon Valley Bank se estaba desangrando a todos los niveles.

Como ocurre con Credit Suisse, el miedo por lo que pueda pasar con First Republic tampoco ha desaparecido pese a las medidas adoptadas. Tal vez porque el mercado es muy consciente de lo que dicen Wilson y Fernández-Figares, es decir, de que todo depende de que los depositantes no pierdan la confianza en el banco y empiecen a sacar su dinero en masa.

El BCE, de momento, decidió el jueves subir los tipos en 50 puntos básicos, como tenía previsto. Eso sí, irá reunión a reunión, sopesando cada dato y cada circunstancia para ir tomando decisiones, y abandonando las orientaciones sobre futuros movimientos.

Ahora todo el mundo mira a la Fed. La próxima semana promete ser tremenda. De entrada, Credit Suisse seguirá en el foco mientras UBS sopesa la posibilidad de comprarlo. Y luego, está por ver qué pasa con First Republic y si empieza a despuntar algún otro banco con problemas. Y, sobre todo, qué decide finalmente la Fed y cómo lo interpreta el mercado.

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