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La banca ha sido el blanco injusto de muchas de las críticas por el lío del impuesto de las hipotecas (actos jurídicos documentados, AJD), ya que nunca ha cobrado por este concepto y se le ha acusado de imponer su criterio al Supremo. Pero ahora sí está poniendo en marcha algunas prácticas criticables. Tras el decreto del Gobierno, no le queda más remedio que trasladar el impuesto al cliente mediante un alza del tipo de interés. Pero, en algunos casos, la subida que se está aplicando supera con creces el impacto del tributo.

Así lo aseguran fuentes del sector al tanto de la situación. "En algunos casos, el incremento que están aplicando a los tipos de interés es muy superior, contando el impacto en toda la vida del préstamo, a la cantidad que va a tener que satisfacer la entidad como nuevo sujeto del impuesto de AJD", sostienen estas fuentes, que rehúsan a dar nombres concretos de entidades.

Explican que "el impacto de este impuesto es muy reducido si se divide en toda la vida de una hipoteca, que puedes estar entre 25 y 35 años. Por tanto, con una subida muy ligera del tipo de interés ya se absorbería, y las que están aplicando algunos bancos en sus nuevas propuestas tras todo el lío de la semana pasada son superiores a las que serían necesarias".

Otra vía para trasladar el impuesto al cliente serían las comisiones, pero el sector es más reacio a hacerlo porque se han quedado anticuadas: hay muchas entidades que basan su oferta en la ausencia de comisiones y, además, al público le fastidia mucho pagar comisiones. Así que plantear ahora resucitar la antigua "comisión de estudio" se antoja impensable. En su lugar, han preferido trasladarlo vía tipo de interés, pero con estas consecuencias negativas. "Subir la comisión de apertura canta mucho; subir los diferenciales, no", reconocen en una entidad.

TRASLADO GENERALIZADO DEL IMPUESTO AL CLIENTE

Tras la primera sentencia del Supremo del 16 de octubre, la que desató todo el escándalo al cambiar el criterio histórico del Tribunal, ya quedó claro que la banca iba a trasladar su coste a los clientes para mantener sus márgenes en estos préstamos, en una etapa en que éstos están en mínimos por culpa de los tipos de interés negativos del BCE.

Ya empezaron a hacerlo así la semana pasada algunas entidades y, tras la prohibición de deducirse este gasto en el Impuesto de Sociedades, no les quedará más remedio que hacerlo a las demás. El Gobierno ha anunciado la creación de un organismo para impedirlo, pero lo tiene complicado porque, en un mercado libre, los participantes pueden fijar los precios que quieran y nadie puede imponérselos.

No obstante, esta batalla no ha terminado aunque es de esperar que empiece a perder protagonismo mediático. Por un lado, faltan por conocer los argumentos de la última sentencia del Supremo que volvía al criterio original (el cliente debe pagar el impuesto). Por otro, varias asociaciones de consumidores y despachos que viven de demandar a la banca pretenden recurrir a la justicia europea para que Hacienda tenga que devolver las cantidades pagadas en los últimos años. Por último, la banca tampoco se va a quedar quieta ante el Real-Decreto, como también informa hoy Bolsamanía.

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