- Las políticas expansivas siguen sin conseguir impulsar la inflación
- La Reserva Federal (Fed) tiene además como misión la búsqueda del pleno empleo
- Los bancos centrales han marcado un punto de inflexión en la historia económica

Los inversores llevan un año encontrando excusas para dudar. Cuando no es el miedo a la desaceleración de la economía mundial, es la devaluación del yuan chino, o el riesgo de que Reino Unido abandone la Unión Europea, o la incertidumbre política en países como en España. Mientras, la realidad económica es de crecimiento débil y baja o nula inflación, lo que ha dejado a los bancos centrales como las piezas más importantes del tablero.