El petróleo afloja, pero Ormuz sigue marcando el pulso de unas bolsas sin convicción
Puntos clave
- Europa arranca plana, Asia corrige y el mercado sigue pendiente de si EE.UU. e Irán logran extender la tregua más allá del 22 de abril.
- El petróleo afloja esta mañana, pero el riesgo energético sigue muy presente mientras no se normalice el tráfico en el estrecho de Ormuz.
- Netflix batió expectativas en el primer trimestre, pero decepcionó con las guías del segundo y cae con fuerza fuera de mercado.
La sesión arranca sin una dirección clara en las bolsas europeas. Los futuros del EuroStoxx apuntan a una apertura prácticamente plana, mientras Asia ha cerrado con caídas y los futuros estadounidenses se mantienen sin apenas cambios. El mercado sigue atrapado en el mismo punto: pendiente de cualquier novedad sobre unas posibles nuevas negociaciones entre Estados Unidos e Irán que permitan ampliar la tregua más allá del 22 de abril.
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En otras palabras, seguimos en un escenario de incertidumbre controlada. Donald Trump volvió a mostrarse optimista al asegurar que Irán habría aceptado sus exigencias en materia nuclear y sobre la reapertura del estrecho, pero por ahora no existe confirmación por parte iraní. A esto se sumó ayer el anuncio de un alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano, un paso que ayuda a contener el nerviosismo, aunque todavía queda lejos de despejar del todo el riesgo geopolítico.
El petróleo corrige, pero el mercado no se fía
El Brent retrocede esta mañana cerca de un 1%, hasta la zona de los 98 dólares por barril, después del fuerte rebote del 5% registrado ayer. Ese movimiento resume bastante bien el momento actual: el mercado quiere creer en la distensión, pero no está dispuesto a darla por hecha.
La cautela sigue siendo alta porque todavía no hay garantías de un alto el fuego permanente ni de una reanudación normalizada del tráfico en el estrecho de Ormuz. De hecho, varios líderes del Golfo Pérsico y de Europa advirtieron ayer de que un acuerdo de paz podría tardar cerca de seis meses en materializarse. Y no solo eso: también alertaron de que el actual shock energético podría transformarse en una crisis alimentaria si el bloqueo se prolonga.
El mercado está descontando una mejora táctica, no una solución definitiva. Mientras Ormuz no recupere un funcionamiento normal, el riesgo seguirá ahí.
Netflix decepciona con las guías y se desploma fuera de hora
En el plano empresarial, el gran foco estuvo anoche en Netflix. La compañía presentó unas cifras del primer trimestre de 2026 mejores de lo esperado y mantuvo sus objetivos para el conjunto del año. Sin embargo, el mercado se quedó con la parte negativa: unas guías para el segundo trimestre por debajo de lo que esperaba el consenso.
El castigo fue inmediato. En el mercado fuera de hora, la acción llegó a caer alrededor de un 9,6%. La guía de ingresos quedó solo ligeramente por debajo de lo previsto, pero la decepción fue mayor en beneficio operativo y en beneficio por acción, con desviaciones negativas más visibles. Además, la compañía anunció la salida de Reed Hastings, cofundador y actual presidente, tras 29 años en la empresa, para centrarse en proyectos personales y filantrópicos.
La lectura es bastante clara: en este entorno, ya no basta con batir el trimestre. El mercado exige visibilidad, continuidad y guías sólidas. Cuando eso falla, el castigo puede ser severo.
Europa empieza a responder al shock energético
Otra derivada importante del conflicto en Oriente Medio empieza a verse en Europa: el impacto del mayor coste de la energía sobre la industria. Ya se han anunciado ayudas temporales para compañías intensivas en consumo energético en países como Alemania, Bulgaria y Eslovenia, con especial atención a sectores como el químico, el de metales y el cementero.
Esto confirma que el daño potencial ya no se analiza solo en términos de inflación o de mercado, sino también desde el ángulo de la competitividad empresarial. Si la presión energética persiste, muchas industrias europeas podrían volver a enfrentarse a un deterioro de márgenes y a una pérdida de visibilidad operativa.
El BCE gana tiempo y el mercado quizá corre demasiado
En cuanto a bancos centrales, las Actas del BCE de la reunión de marzo dejaron un mensaje bastante claro: hacen falta más datos antes de plantear una subida de tipos en respuesta al shock energético. La institución mantiene así su enfoque de dependencia de los datos, preparada para actuar si fuera necesario, pero sin urgencia inmediata.
Teniendo en cuenta que la próxima reunión se celebrará el 30 de abril y que apenas habrá nuevas referencias relevantes hasta entonces, parece razonable pensar que los tipos se mantendrán sin cambios. Más aún cuando el punto de partida actual no se parece al de 2022: los tipos están ya en zona neutral y el shock actual es menos inflacionista que aquel, donde coincidieron problemas de oferta con una fuerte recuperación de la demanda tras la pandemia.
Eso no significa que una subida más adelante quede descartada. Si empiezan a aparecer efectos de segunda ronda sobre precios al consumo o salarios, el BCE podría verse obligado a actuar, posiblemente a partir de junio. Pero por ahora da la impresión de que el mercado está siendo algo agresivo al descontar dos subidas de tipos en 2026 hasta el 2,5%.
Subir tipos para combatir un shock energético tiene un recorrido limitado. El BCE lo sabe, y por eso prefiere esperar antes de reaccionar de forma precipitada.
En conjunto, la jornada apunta a una sesión de transición: apertura plana en Europa, tono más débil en Asia, petróleo corrigiendo parte del susto de ayer y mercado pendiente, otra vez, del siguiente titular sobre Irán. La dirección de fondo sigue dependiendo menos de la macro y más de la diplomacia. Y mientras no haya confirmaciones firmes, la prudencia seguirá dominando.