El mercado bursátil más caliente del mundo de repente se enfría con una caída del 7%

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Capitalbolsa | 03 mar, 2026 12:35
kospi portada
Puntos clave
  • El KOSPI corrige un 7% tras ser el mercado más alcista del mundo en 2026, con fuertes ventas de extranjeros.
  • Pesos pesados como Samsung Electronics y SK Hynix lideran las caídas en plena toma de beneficios y salida de capital foráneo.
  • El impacto del conflicto en Oriente Medio se traslada a Corea vía petróleo caro y debilidad del won, mientras se dispara la demanda de valores ligados a logística, defensa y energía.

El que hasta hace apenas unos días era el mercado bursátil más caliente del mundo ha sufrido una brusca parada. Según recuerda Jules Rimmer en el análisis original, el índice coreano KOSPI ha llegado a acumular una subida cercana al 50% en 2026, pero la violenta corrección del 7% en la sesión del martes ha reducido esa ganancia al entorno del 37% anual. La magnitud del movimiento obligó incluso a activar disyuntores y suspensiones temporales de negociación.

La caída llega tras un festivo nacional que dejó a la bolsa de Seúl cerrada el lunes, aislándola de las ventas que ya se estaban produciendo en otros mercados. Al reabrir, la combinación de toma de beneficios, salida de capital foráneo y mayor aversión al riesgo por el conflicto en Oriente Medio se tradujo en un ajuste muy violento.

Pesos pesados a la baja y salida masiva de extranjeros


El movimiento estuvo liderado por dos de los grandes nombres del mercado coreano: Samsung Electronics y SK Hynix, los mayores fabricantes de chips de memoria del mundo, que retrocedieron en torno al 10%–11,5% en una sola sesión. A pesar de ello, el índice acumula todavía una revalorización de más del 120% en los últimos doce meses, lo que evidencia hasta qué punto se había producido una escalada previa muy intensa.

De acuerdo con los datos de la bolsa coreana citados por Jules Rimmer, los inversores internacionales ya habían comenzado a reducir exposición la semana anterior. El último día de negociación de febrero registró salidas netas de unos 7 billones de wones (aprox. 4.700 millones de dólares), a los que se han sumado otros 5,4 billones de wones vendidos el martes. Es decir, más de 7.000 millones de dólares en desinversiones foráneas en apenas dos sesiones.

La sesión pasa así a ser la mayor caída diaria del KOSPI desde la fuerte volatilidad asociada a la liquidación del carry trade en yenes en agosto de 2024, otro episodio en el que la financiación barata se dio la vuelta de forma abrupta.

Won débil, petróleo caro y giro hacia valores “de guerra”


A la recogida de beneficios se ha sumado la debilidad del won, que llegó a caer más de un 1% frente al dólar en un contexto de huida global de las divisas emergentes y búsqueda del billete verde como refugio. El repunte del índice dólar y la subida del petróleo Brent, que ha tocado máximos de varios meses tras el ataque estadounidense-israelí contra Irán, son especialmente negativos para Corea del Sur, uno de los mayores importadores de crudo del mundo, con unos 2,7 millones de barriles diarios y alrededor del 70% de sus suministros procedentes de Oriente Medio.

En paralelo, el mercado coreano ha replicado algunos de los “temas” que se observan en otras plazas: compañías navieras como Korea Line Corporation y STX Green Logis, valores de defensa como Hanwha Systems y LIG Nex1, y nombres ligados a la energía como Daesung Energy han llegado a subir cerca del 30%, en algunos casos alcanzando los límites diarios de revalorización. Es una rotación típica de episodios de tensión geopolítica: salida de tecnológicas y grandes ganadoras previas, entrada en logística, defensa y energía.


Reflexión Capital Bolsa

A nuestro juicio, la corrección del KOSPI tiene mucho de “sacudida de complacencia” en un mercado que venía de subidas muy verticales y de un flujo especulativo intenso por parte de minoristas. El movimiento de los inversores extranjeros sugiere que parte del dinero más sofisticado ha aprovechado la entrada en terreno eufórico para reducir riesgo.

Para el inversor internacional, episodios como éste son un recordatorio de que las bolsas que más suben suelen ser también las que corrigen con mayor violencia. La clave no es perseguir el último mercado caliente, sino exigir márgenes de seguridad claros, vigilar la evolución de los flujos y, en países altamente dependientes del petróleo importado, incorporar el riesgo de que un shock energético y cambiario erosione rápidamente los beneficios empresariales.

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