ep rodrigo rato presidentebankia
Rodrigo Rato, Presidente De Bankia BANKIA

Rodrigo Rato ha terminado su declaración en el juicio oral del caso Bankia, así que su suerte está echada. Aunque los fiscales han conseguido ponerle contra las cuerdas en algunos momentos del proceso, Rato ha salido bastante airoso de su interrogatorio. Y eso que su única defensa ha sido desquitarse de toda responsabilidad. Él solo pasaba por allí.

Rato fue, nada más y nada menos, el presidente de Bankia, la entidad resultante de la fusión de siete cajas de ahorro (Caja Madrid, Bancaja, Caja Segovia, Caja Rioja, Caja Ávila, Caja Canarias y Caixa Laietana). Tomó el cargo después de haber sido ministro de Economía, vicepresidente económico del Gobierno y director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otros cargos.

El expresidente de Bankia culpa al Gobierno, la CNMV, el Banco de España y Deloitte de llevar a Bankia al rescate

Sin embargo, en lo que a la gestión de Bankia se refiere, él solo pasaba por allí, o al menos es la tesis de su defensa, que ha consistido en culpar al Banco de España, al Gobierno, a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y a Deloitte de la polémica salida a bolsa de Bankia y la reexpresión de las cuentas de la entidad de 2011.

Cuando se le acusa de acelerar la salida a bolsa de la entidad, Rato se apoya en el Gobierno y el Banco de España. “La ley daba hasta marzo de 2012 y eso que fue una negociación. Pero el Banco de España nos dijo a todos que teníamos que estar en bolsa o nos nacionalizaban", justificó en la primera sesión de su declaración, en la que, además, responsabilizó directamente a Elena Salgado, exvicepresidenta del Ejecutivo liderado por José Luis Rodríguez Zapatero, de presionar para que el debut en bolsa fuera antes del verano de 2011.

SALIR A BOLSA ERA LO MEJOR

En todo caso, Rato, siempre según su versión, exploró una vía alternativa para que Bankia no tuviera que salir a bolsa. Se sentó a negociar con dos fondos norteamericanos la venta de la entidad, pero el precio que ofrecían era bajo y “no había nada que hacer”. Así, sacar a Bankia a cotizar se convirtió en la mejor alternativa.

La entidad se estrenó a 3,75 euros por acción, por debajo del precio mínimo establecido en la horquilla aprobada, que era de entre 5 y 4,1 euros por acción. Sin embargo, este precio obtuvo la bendición del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y del Ministerio de Economía, por lo que el consejo de administración, con Rato al frente, no tuvo más remedio que seguir adelante, según defiende el expresidente de la entidad.

La versión del exministro es que la salida a bolsa de Bankia se produjo con el beneplácito de todos los implicados: el Banco de España, el FROB, la CNMV, Deloitte y el Gobierno. Las agencias de rating también vieron el debut bursátil con buenos ojos, a la vista de las subidas de calificación que efectuaron sobre la entidad nada más salir a cotizar.

Pero, si tenía el aplauso de todos, ¿cómo pudo entonces perder Bankia el 40% de su valor en diez meses? La explicación de Rato es que "el mercado cambia, es fluctuante". Una actualización del famoso “es el mercado, amigo” que espetó un año antes en el Congreso. Rato y su equipo no diseñaron un plan de recapitalización por si la salida a bolsa fracasaba... porque nadie se lo pidió.

Bankia, meses después de su salida a bolsa, tuvo que entregar no uno, sino dos planes de saneamiento. El primero tenía su origen en el Real Decreto de saneamiento del sector financiero que De Guindos lanzó en febrero de 2012. En cuanto al segundo, que contemplaba la solicitud de 7.000 millones al FROB, no tenía base legal, pero Bankia lo diseñó obligada por la presión del Gobierno. El Banco de España no lo conocía, según la versión de Rato.

El plan fue presentado el 4 de mayo de 2012 y, más tarde, rechazado. Días después, primero Francisco González, presidente de BBVA, y luego Luis de Guindos exigieron a Rato su cese. Al día siguiente, Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno, confirmó a Rato que quería su dimisión y él obedeció. Según su versión, ni siquiera preguntó por qué.

SU ÚNICA RESPONSABILIDAD

Una de las únicas responsabilidades que ha asumido Rato sobre las decisiones que llevaron a Bankia a pedir el millonario rescate es la de enviar las cuentas del ejercicio 2011 a la CNMV sin su correspondiente auditoría ese mismo 4 de mayo. Y lo hizo, según dice, porque no tenía otra opción. “¿Qué remedio nos queda? Tenemos que cumplir con nuestra obligación [de enviar sus resultados antes del 30 de abril]”, explica. Deloitte, encargada de la auditoría, rechazó firmar las cuentas.

Rato sale airoso de su interrogatorio en el juicio a pesar de los intentos de los fiscales Carmen Launa y Alejandro Luzón de ponerle contra las cuerdas, algo que han conseguido en algunos momentos. El expresidente de Bankia ha respondido a la mayoría de sus preguntas, en ocasiones con arrogancia, interrupciones y malas contestaciones, lo que ha llevado a la presidenta del tribunal a llamarle la atención varias veces.

En su última sesión, la celebrada el lunes y en la que el interrogatorio fue dirigido por Luzón, el expresidente de Bankia se ha mostrado más calmado. De nuevo, solamente seguía órdenes: “Mi abogado me aconseja que no discuta con usted”.

Noticias relacionadas