La Fed enfrenta una decisión crucial en la oscuridad de los datos
La Reserva Federal se acerca a su reunión de finales de octubre con un gran desafío: tiene que decidir sobre los tipos de interés sin contar con datos clave del Gobierno, interrumpidos por un cierre parcial que ha detenido la publicación de estadísticas vitales como el informe de empleo de septiembre.
Hasta ahora, las señales económicas han estado enviando mensajes contradictorios. El crecimiento del PIB real registra una expansión sólida en torno al 3 %, mientras que los nuevos empleos muestran una dinámica débil. Esta desconexión entre crecimiento económico y creación de empleo —tradicionalmente correlacionados— complica el análisis interno del banco central.
El presidente de la Fed, Jerome Powell, ha reconocido públicamente esta falta de visibilidad. Ante el vacío, la institución ha recurrido a fuentes alternativas: datos del sector privado, informes de empresas como Walmart y FedEx, y encuestas sectoriales. Pero esas señales sólo ofrecen “una idea parcial, no una certeza”, como indica el economista Aditya Bhave.
A falta del informe oficial de nóminas, la Fed debe usar su juicio para “rellenar los huecos”. Aunque los datos de ADP e Indeed pueden aportar pistas sobre la evolución del empleo, resultan insuficientes para determinar con precisión cómo está comportándose la oferta de trabajo. En paralelo, el uso de datos de tarjetas de crédito sirve para monitorear el gasto de los hogares, una variable clave cuando preocupa un posible deterioro del consumo.
El cierre de Gobierno (shutdown) podría prolongarse hasta bien entrado octubre, postergando también la publicación del dato de inflación de ese mes. En casos anteriores, ha habido demoras de meses para liberar los datos acumulados. Para el mercado, esto significa que la Fed podría verse obligada a mantener decisiones sin una foto completa del panorama macroeconómico.
En cuanto a política monetaria, los mercados anticipan una reducción de 25 puntos básicos en el tipo de interés durante la reunión de octubre, impulsada por el temor de que el mercado laboral se debilite aún más. Pero algunos economistas advierten que, después de ese recorte, la Fed podría optar por pausar temporalmente para reevaluar la situación, especialmente si la inflación continúa ejerciendo presión.
La decisión de diciembre es menos segura. Si el cierre gubernamental persiste hasta esa fecha, la Fed seguiría sin tener datos fundamentales y podría verse obligada a decidir “a ciegas”. No obstante, varios miembros del comité prefieren mantener cautela: cada recorte adicional implica una exigencia mayor de nuevas pruebas de debilidad económica antes de actuar nuevamente.
En líneas generales, la Fed está operando en terreno desconocido. La falta de datos oficiales le impone un reto de juicio y flexibilidad: recortar donde pueda, pausar cuando sea prudente, y ajustar el rumbo conforme vayan reapareciendo las cifras faltantes.