¿Se avecina un tropiezo en las tecnológicas? Cómo blindar la cartera ante la volatilidad de la IA
Mientras el entusiasmo por la inteligencia artificial pierde impulso, los analistas recomiendan mantener la calma y centrarse en la solidez de los fundamentales, según recuerda el analista Christine Ji.
El martes, los principales índices estadounidenses abrieron en rojo. El Nasdaq Composite retrocedió alrededor de un 1,7%, arrastrado por las grandes tecnológicas, mientras el índice de volatilidad VIX avanzaba con fuerza hasta niveles cercanos a 19 puntos. Una reacción que, según Christine Ji, refleja la creciente incertidumbre sobre el verdadero alcance del negocio de la IA.
El ajuste se produce tras meses de euforia en torno al sector, que había impulsado las carteras de muchos inversores durante 2025. Sin embargo, voces del mercado advierten que podría estar comenzando una fase de corrección. Michael Sansoterra, director de inversiones en Silvant Capital Management, apuntó que “el crecimiento de la IA es real, pero el mercado necesita digerir el volumen de gasto y el número de participantes que se han subido al tren”.
El experto considera que el retroceso actual es “limitado” y que podría ampliarse sin comprometer la tendencia de fondo. La visión coincide con lo que Christine Ji señala en su análisis: las grandes tecnológicas mantienen un balance sólido y una capacidad de ajuste financiero que les permite seguir liderando el ciclo.
Euforia contenida y advertencias desde Wall Street
La corrección del martes llegó justo después de que varios directivos de bancos de inversión —entre ellos, David Solomon de Goldman Sachs— advirtieran sobre una posible reducción del capital disponible en los próximos trimestres. Paralelamente, las dudas sobre la sostenibilidad del gasto en IA crecieron tras la evasiva de Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, al ser preguntado sobre cómo financiaría la compañía los enormes costes de infraestructura.
Las caídas fueron generalizadas: Palantir, un referente del sector, perdió casi un 8% pese a presentar beneficios superiores a lo esperado; Oklo, especializada en energía nuclear, retrocedió más del 11%; y Bloom Energy, otro nombre vinculado a la transición energética de la IA, cedió un 9%.
Aun así, Christine Ji recuerda que el grueso de los beneficios del S&P 500 sigue concentrado en las siete grandes tecnológicas, que aportaron más del 80% de la rentabilidad del índice durante octubre, según Bank of America.
Volatilidad sí, pánico no
Para Matthew Ward, gestor de tecnología en AXA Investment Managers, los movimientos recientes son “parte del juego” en un mercado de alto crecimiento. “No hay motivos para abandonar la exposición a tecnología; lo importante es centrarse en las empresas con beneficios y flujo de caja reales”, subrayó.
Esa línea de pensamiento, que Christine Ji también destaca en su artículo, apunta a mantener una visión selectiva: priorizar compañías con finanzas sólidas, márgenes sostenibles y capacidad de adaptación al nuevo ciclo de inversión. Sansoterra coincide: “Las grandes tecnológicas pueden abrir o cerrar el grifo de su gasto cuando lo necesiten. Esa flexibilidad es una ventaja competitiva en entornos volátiles”.
Cómo ajustar la estrategia
El retroceso de las acciones de IA ofrece una oportunidad para revisar posiciones. Sansoterra recomienda a los inversores “evaluar su tolerancia al riesgo y asegurarse de que pueden dormir tranquilos con sus posiciones”.
Una táctica sencilla —añade— consiste en asegurar beneficios parciales tras fuertes subidas. En su caso, el gestor favorece nombres industriales como GE Aerospace, que combina exposición tecnológica con una tendencia cíclica favorable. También destaca a Vistra Corp. y Bloom Energy como posibles beneficiarios del crecimiento energético vinculado a los centros de datos de IA.
Ward, por su parte, advierte que algunos subsectores —como el de semiconductores de memoria— cotizan con múltiplos “poco sostenibles”, reflejando una fe excesiva en el crecimiento futuro. Según datos de FactSet citados por Christine Ji, Sandisk cotiza actualmente a tres veces sus ventas futuras, muy por encima de su promedio histórico.
Disciplina antes que narrativa
Tanto Ward como Sansoterra insisten en una idea central: invertir en tecnología requiere separar la historia de la rentabilidad. “La disciplina es clave: invierta en empresas que ganen dinero, no en las que solo prometen hacerlo”, resume Ward.
El mensaje de fondo, que Christine Ji sintetiza con precisión, es claro: el mercado de la IA está madurando. No se trata de huir, sino de distinguir entre las compañías que construyen valor y las que viven de expectativas.
En conclusión, la volatilidad reciente no implica el fin del auge tecnológico, sino una fase de depuración. Para los inversores, el reto no es predecir la próxima caída, sino mantener una exposición inteligente y equilibrada a un sector que, pese a los ajustes, sigue siendo el motor estructural de la economía global.