¿Saben los bonos algo que la bolsa no sabe?

Juan Carlos Ureta Domingo, presidente ejecutivo Renta 4 Banco

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 01 abr, 2019 19:10
bolsabonos

Tras un inicio de la semana titubeante, en el que los inversores dudaron entre continuar con la corrección de la semana anterior o finalizar el trimestre en el tono festivo que ha dominado hasta ahora en lo que va de año, las Bolsas se han decantado finalmente por las alzas en las últimas sesiones de marzo, cerrando así un primer trimestre que, en el caso de las Bolsas americanas, es el trimestre más alcista desde el año 2009 y el mejor primer trimestre desde 1999.

No ha habido ningún motivo particular para esa orientación optimista en los últimos días de marzo, salvo las buenas noticias procedentes de las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos, tras haberse reanudado esta semana, y algún dato positivo, como la balanza comercial norteamericana de enero, con un déficit menor del previsto, que algunos han querido ver como una señal de que la estrategia de Trump de subir los aranceles empieza a funcionar.

Ciertamente ha habido noticias negativas, como el crecimiento del PIB americano en el cuarto trimestre, que ha tenido que conformarse con un modesto 2,2% en la tercera y definitiva revisión, un dato flojo y que anticipa probablemente un crecimiento inferior al 2% para el primer trimestre de 2019. Asimismo, la tercera derrota de Theresa May en el Parlamento inglés, cuya persistente negativa a aprobar el acuerdo con la Unión Europea podría conducir al Brexit "duro".

Pero los inversores han decidido ahora ver solo el lado positivo, y la pregunta es por qué lo hacen. Si miramos las cosas con un poco más de perspectiva, parece que en el cuarto trimestre del año pasado se juntaba una desaceleración global de la economía con una posición rígida de la Fed a la hora de mantener su plan de normalización monetaria, subiendo tipos y reduciendo balance. Era la política del "piloto automático", a la que Powell se refirió en su rueda de prensa del 19 de diciembre pasado, una expresión que no gustó nada a los inversores que temían una Fed insensible al desplome del mercado. (Leer más)