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Wall Street se ha desplomado más del 7% (Dow Jones: -7,74%; S&P 500: -7,59%; Nasdaq: -7,29%) tras el crash del petróleo, producto de la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudí con la OPEP de por medio. Además, la rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años ha marcado un mínimo histórico en el 0,32%, aunque al cierre ha rebotado hasta el 0,57%. La volatilidad ha sido tan elevada que la cotización de la Bolsa de Nueva York ha tenido que ser suspendida durante unos minutos a primera hora, aunque luego ha funcionado con normalidad. Recordamos que por el cambio de hora en EEUU, la bolsa americana, que ha cerrado su sesión más bajista desde 2008, ha abierto a las 14 hora española y ha cerrado a las 21 horas.

"El petróleo se ha convertido en un problema mayor para el mercado que el coronavirus", aseveran los expertos de Vital Knowledge. "Será virtualmente imposible para el S&P 500 rebotar si el Brent mantiene su hundimiento", apostillan.

Las petroleras americanas han vivido una auténtica devacle. Apache se ha hundido un 53%, seguida de Occidental Petroleum (-52%), Marathon Oil (-46%), Halliburton (-37%), Chevron (-15%) y Exxon Mobil (-12%).

El petróleo se ha hundido este lunes un 24% (ha llegado a caer un 30%), hasta los 36 dólares el barril, y ha registrado su mayor caída desde la Guerra del Golfo de 1991, tras la ruptura entre la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) y Rusia y el temor a que se desencadene una guerra de precios.

El sábado, Arabia Saudí anunció descuentos masivos en sus precios de venta oficiales para abril, y la nación se estaría preparando para aumentar su producción por encima de la marca de 10 millones de barriles por día, según Reuters. Esta actuación se interpreta como un ataque directo contra Rusia, según informa 'The Wall Street Journal'.

"La estrategia saudí de choque impulsará a los mercados petroleros a un período de incertidumbre radical. El rechazo de Rusia era una cosa, pero el aumento de la producción saudí es otra muy distinta", ha apuntado Stephen Innes, jefe de estrategia de mercado de AxiCorp.

La Reserva Federal de EEUU (Fed) ha informado a través de un comunicado este lunes que pasará a inyectar al menos 150.000 millones de dólares diarios a los mercados financieros, frente a los 100.000 anteriores. Además, las operaciones a dos semanas pasarán a tocar techo en los 45.000 millones de dólares, frente a los 20.000 millones de hasta ahora.

La rentabilidad del bono americano a 10 años ha marcado un mínimo histórico en el 0,32%, lo que indica que el mercado espera un nuevo recorte de tipos de 50 puntos básicos en la reunión que el organismo celebra el próximo 18 de marzo, aunque posteriormente ha rebotado hasta el 0,57%.

El oro, popular activo refugio, repunta un 0,2%, hasta 1.674 dólares por onza, máximos de diciembre de 2012; y todo apunta a que puede superar los 1.700 dólares a corto plazo. El cobre es la otra cara de la moneda al cotizar en mínimos de hace tres años al ser un termómetro de la actividad económica. Además, el euro se aprecia un 1,5% y se cambia a 1,1459 dólares.

CRISIS DEL CORONAVIRUS

El crash del petróleo es consecuencia directa de la crisis causada por la expansión del coronavirus. Los casos de contagio superan ya los 109.000 y, las muertes, superan las 3.800 en todo el mundo. Italia ha tenido que aislar a 16 millones de personas y la incertidumbre es actualmente muy elevada, lo que está provocando el desplome de las bolsas europeas.

El coronavirus supone un "shock de oferta y demanda simultáneo" difícil de parar, afirma John Velis, estratega de Bank of New York Mellon. Esta inusual característica de la crisis actual es tal vez la que más está afectando a los mercados, que un principio consideraron transitorio el impacto económico del Covid-19.

Hay dos canales a través de los cuales el Covid-19 tendrá un impacto en la economía estadounidense. Una es a través de la economía real, lo que incluye tanto un componente de demanda como de oferta. Por un lado, el impacto del virus en las cadenas de suministro y la actividad empresarial; y por otro la respuesta de empresas y hogares mediante una menor actividad productiva y de consumo.

"Los choques de oferta y demanda son simultáneos y difíciles de separar, y no responden tan bien a los ajustes de la política monetaria", explica este analista. De ahí las enormes dudas del mercado en estos momentos.

El otro canal es a través de las condiciones financieras. Un desplome de las bolsas y condiciones crediticias más estrictas perjudican el consumo y la producción al hacer que las condiciones financieras sean mucho más restrictivas.

Los riesgos de recesión global han aumentado. Cuanto más tiempo el brote afecte a la actividad económica, mayor será el shock sobre la demanda y conducirá a una dinámica recesiva.

"En particular, un retroceso sostenido en el consumo, junto con cierres extendidos de negocios, perjudicaría las ganancias, generaría despidos y afectaría al sentimiento. Tales condiciones podrían en última instancia alimentar una dinámica recesiva autosostenible", ha afirmado la agencia Moody's de manera muy pesimista.

José María Rodríguez, analista de Bolsamanía, considera que uno de los principales soportes para el S&P 500 se encuentra en la media móvil simple de 200 sesiones (MM200), mucho más fiable que la media diaria y que ha actuado como soporte desde 2011. Actualmente, este soporte se encuentra en 2.640 puntos, ya no muy alejado de los 2.746 puntos en los que ha cerrado el principal indicador mundial.

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