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El imparable rally del bitcoin se ha tomado un descanso el lunes y ha dejado una corrección que se ha ampliado a más del 10% el martes, cuando la reina de las 'criptos' ha perdido los 50.000 dólares, después de encaramarse a un nuevo hito en las inmediaciones de 58.500 dólares el fin de semana. El mercado envía señales de agotamiento, con un precio que se ha triplicado en menos de un mes basándose en un volumen de inversiones de apenas 11.000 millones de dólares de un grupo de empresas de Wall Street, lo que hace enarcar una ceja a expertos y analistas y hasta el mismísimo Elon Musk, instigador de las compras con el movimiento corporativo de Tesla, ha puesto en tela de juicio el subidón. Al mismo tiempo, las acciones de Tesla se desplomaron un 8% este lunes y este martes lo han hecho más de un 2%.

En un tuit reciente, el fundador de la empresa de vehículos eléctricos señaló que los precios de la creación de Satoshi Nakamoto "parecen altos", después de haberlos calificado como una versión "menos tonta" del dinero en efectivo. "Esto parece haber sido tomado por algunos como una señal de toma de beneficios", señala Craig Erlam, analista de Oanda. "Musk ha visto crecer su influencia en el espacio de las criptomonedas y la posición de Tesla no ha hecho más que aumentarla en las últimas semanas. Los especuladores están claramente pendientes de cada una de sus palabras".

La nueva intervención de Musk viene acompañada de unas ganancias de 1.000 millones de dólares con su inversión de 1.500 millones que el magnate hizo pública el 8 de febrero, pero que se remonta a varias operaciones durante el mes de enero. No es el único que alerta sobre que el auge del precio parece exagerado teniendo en cuenta el flujo total de dinero institucional.

El bitcoin se ha multiplicado por ocho desde el pasado mes de marzo y ha sumado más de 700.000 millones de dólares en valor de mercado desde septiembre. Pero JPMorgan pone en tela de juicio la proporcionalidad de este comportamiento ya que su oferta limitada -basada en que los "mineros" producen un número determinado de nuevas monedas- ha hecho que los tenedores cobren una prima por el bitcoin que sale al mercado. Según su análisis, los flujos minoristas también pueden haber magnificado los flujos institucionales. Actualmente, alrededor del 78% de los bitcoins emitidos se han perdido o se mantienen con muy poca intención de venderlos. Esto deja menos de 4 millones de bitcoins para repartir entre los futuros participantes en el mercado, incluidos los grandes inversores institucionales como PayPal, Square, las empresas del S&P 500 y los fondos negociados en bolsa, según el proveedor de datos de blockchain Glassnode y ‘Reuters’.

Además, los precios del bitcoin y su rol de activo reserva y rival del oro no son sostenibles a menos que las fuertes oscilaciones de la moneda criptográfica se calmen rápidamente, subrayan los expertos de JP Morgan. En los últimos tres meses ha presentado una volatilidad del 87% frente al 16% del oro y al tipo de cambio actual, la moneda digital ya ha duplicado al oro en términos de capital riesgo la volatilidad realizada a tres meses de la moneda digital, subrayan los analistas del banco de inversión.

A todo lo anterior, JP Morgan también añade el problema de la disminución de la liquidez en el mercado de la mayor criptodivisa del mundo, que se ha deteriorado. "La liquidez del mercado es actualmente mucho menor para el bitcoin que para el oro o el S&P 500, lo que implica que incluso pequeños flujos pueden tener un gran impacto en el precio", argumentan los expertos del banco de inversión de EEUU. Este contexto abre la posibilidad de que la criptodivisa experimente fuertes bandazos, dependiendo de cómo se comporte la demanda por los activos digitales.

Los volúmenes de negociación de los criptoactivos son de unos 10.000 millones de dólares diarios para el mercado al contado y de futuros combinados, en comparación con una cifra equivalente de 100.000 millones de dólares para el oro, exponen desde JP Morgan. Esto es coherente con "una liquidez mucho menor en el bitcoin que en el metal precioso“, aseveran.

Las criptomonedas han tenido un fuerte comienzo de año. Los fieles al bitcoin aducen que los tesoreros de las empresas y los inversores institucionales son nuevas fuentes de demanda y que el token puede servir como cobertura a riesgos inminentes como un repunte de la inflación. Otros consideran que se trata de un ejemplo de furor especulativo alimentado por los fondos de cobertura y los operadores en un contexto de mercados inundado de estímulos monetarios de las autoridades contra la crisis del Covid.

Sea como sea, la mayoría de analistas apuesta porque se reanuden las compras hasta alcanzar el precio de 100.000 dólares. Por no hablar de que la resistencia real se ubica en el área de los 170.000 - 200.000 dólares, según el análisis técnico. Hasta hay gestores de fondos que aventuran que a largo plazo se pagará un millón de dólares por cada bitcoin y que será una reserva mundial como el oro.

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