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Tras el ajuste llevado a cabo por Santander en servicios centrales el año pasado por la fusión con Popular, la entidad que preside Ana Botín tendrá que acometer una reestructuración en su red de oficinas. Lo hará el año que viene, como ya se ha indicado desde el banco. La plantilla, por su parte, teme que las salidas afecten a más de 4.000 trabajadores -además de los 1.000 que salieron el año pasado-, que se dividirán en prejubilaciones en el Santander y despidos (bajas voluntarias) en el Popular.

Más concretamente, creen que la horquilla de bajas podría estar entre los 4.000 y los 4.500 empleados, según informan fuentes conocedoras de la situación, que añaden que las prejubilaciones afectarán, casi en su totalidad, a empleados de Santander, pues no queda casi nadie en edad de prejubilar en la entidad absorbida tras el ERE de 2016.

Popular llevó a cabo un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) entre 2016 y 2017 que se cerró semanas después de que Santander se quedara el banco. El proceso afectó a 2.592 empleados, el 17% de su plantilla total. De ellos, 1.465 trabajadores mayores de 55 años abandonaron el banco mediante prejubilaciones, mientras que el resto, 1.127, salió a través de bajas voluntarias o indemnizadas.

Dado que Popular acometió tan recientemente este ajuste mediante prejubilaciones en la mayoría de las bajas, quedan pocas opciones entre sus filas para volver a utilizar la misma vía. Por eso, el banco, que empezará las negociaciones apelando a la voluntariedad, como hizo con el ajuste del año pasado, propondrá las prejubilaciones a empleados originarios de Santander, de acuerdo con las mismas fuentes. Desde la entidad no quisieron hacer comentarios.

SIN FECHA PARA LA NEGOCIACIÓN

Fuentes sindicales explican a Bolsamanía que aún no ha habido comunicación por parte de la entidad en relación con este tema y que tampoco se ha establecido una fecha para empezar a negociar. Lo que sí prevén es que no se empiece a conversar sobre el tema con el banco hasta que termine la integración tecnológica. "Hay muchas incertidumbres", apuntan.

En todo caso, habrá una “reordenación” de las sucursales, como reconoció el aún vicepresidente del grupo y presidente de Santander España, Rodrigo Echenique, en el Congreso. "En Madrid se encontrarán que en una esquina hay cuatro oficinas fruto de la adquisición que hicimos de otros bancos que fuimos comprando, de modo que tendremos que hacer una reordenación", apuntó.

Desde los sindicatos creen que el banco debe definir primero el modelo de sucursales que quiere implantar en su red, con el reto de la digitalización en mente. Santander ha estrenado esta semana los nuevos horarios de las oficinas Smart Red, que abren por las tardes desde el pasado lunes. La entidad negoció con los sindicatos estos nuevos horarios en el marco de la homologación de las condiciones laborales de los empleados de Santander y los de Popular.

EL SEGUNDO AJUSTE EN DOS AÑOS

El ajuste de la plantilla como consecuencia de la reestructuración de la red de sucursales será el segundo que acometa la entidad en menos de dos años. Santander recortó más de mil empleos en 2017 como consecuencia del ERE que aplicó sobre los servicios centrales de ambas entidades. La mayoría fueron salidas voluntarias en condiciones pactadas con los sindicatos.

La entidad contaba al cierre del primer semestre de este ejercicio con 13.482 oficinas, 343 menos que un año antes, cuando ya tenía a Popular bajo su propiedad. En cuanto al número de empleados, en junio alcanzaba los 200.961 en todo el grupo, de los que al rededor de un 11% corresponden a España.

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