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La nueva fecha límite para que se produzca la salida de Reino Unido de la Unión Europea se acerca y el Gobierno del recién nombrado primer ministro del país, Boris Johnson, ya ha amenazado con que será la definitiva haya o no acuerdo. Sin embargo, el escenario base con el que trabaja Sabadell es que esa fecha será “irrelevante”, como lo fue el 29 de marzo, y habrá este año elecciones al Parlamento británico, tras lo cual se producirá un Brexit ordenado en la segunda mitad de 2020.

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“El escenario base contempla un Brexit ordenado en la segunda mitad de 2020 tras la convocatoria de unas elecciones anticipadas en Reino Unido, después de que el nuevo primer ministro fracase en la renegociación del acuerdo con la UE y vea que no puede provocar un no-deal ante la falta de apoyo parlamentario”, prevé la entidad que preside Josep Oliu respecto al futuro de Reino Unido, como indica en su informe semestral. De hecho, la Cámara de los Comunes ya rechazó la posibilidad de marcharse sin acuerdo el pasado mes de marzo.

Esta premisa convierte en “irrelevante” la fecha marcada en el calendario de la Unión Europea para la salida de Reino Unido, el próximo 31 de octubre, pues se pospondrá, según el escenario base con el que trabaja Sabadell, que ve posible que se celebre un segundo referéndum sobre la permanencia del país en el entorno comunitario en 2020. El Parlamento también dijo que no a esta opción en marzo, aunque, en realidad, desde Westminster han dado ya carpetazo a todas las alternativas de Brexit.

En todo caso, el banco estima que, de darse estas circunstancias, el acuerdo para una salida ordenada que se alcance será similar al que consiguió pactar Theresa May, quien fuera la premier británica hasta el pasado 24 de julio, con la Unión Europea. En este escenario, el Producto Interior Bruto (PIB) de Reino Unido se verá resentido por la incertidumbre y las tensiones comerciales, prevén en la entidad.

Sin embargo, Sabadell también tiene en el horizonte un escenario de riesgo por el Brexit, que contempla la salida a las bravas de Reino Unido el próximo 31 de octubre. La posibilidad es cada día más palpable tras el ultimátum lanzado por el Ejecutivo de Boris Johnson hace unos días. “Queremos un acuerdo, pero abandonaremos la UE el 31 de octubre con o sin él", manifestaba estos días el ministro de Reino Unido para el Brexit.

Si se materializa este escenario, Reino Unido, en su relación con los países de la Unión Europea, debería volver a las reglas que establece la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que conllevará el establecimiento de barreras arancelarias y no arancelarias. Consecuentemente, el comercio exterior de Reino Unido se resentirá y su economía entrará en recesión en 2020.

En todo caso, estos escenarios no se llevarán por delante el negocio que Sabadell en Reino Unido a través de TSB. Como han manifestado en varias ocasiones sus gestores, la filial británica tiene una cartera crediticia compuesta principalmente por hipotecas, de forma que el único impacto que sufrirá será el proporcional al que se lleve la economía.

SANTANDER: LA INCERTIDUMBRE AFECTA AL NEGOCIO

Santander, por su parte, también recoge sus preocupaciones sobre el Brexit en el informe semestral. La entidad considera que la incertidumbre que existe en relación con el régimen legal que imperará tras una salida abrupta de Reino Unido de la Unión Europea “podría” afectar a su negocio en el país. “Esta incertidumbre y las medidas que se tomen como resultado de ella, así como las nuevas reglas o las reglas modificadas podrían tener repercusiones significativas en las operaciones, rentabilidad y negocio del grupo”, indica en su informe.

La entidad que preside Ana Botín, quien estuvo al frente de Santander UK hasta su aterrizaje en la presidencia del grupo, cree que el resultado del Brexit “sigue siendo incierto”, aunque lo que está claro para el banco es que “en el corto plazo la situación es de incertidumbre económica y política”. Por ello, reconoce que, “a nivel operativo, es posible que las filiales del grupo en el Reino Unido y otras instituciones financieras ya no puedan apoyarse en el marco transfronterizo europeo para los servicios financieros y no está claro cuál será el régimen alternativo tras el Brexit".

Las repercusiones que vislumbra Santander tienen que ver con una mayor volatilidad de los mercados y modificaciones de los regímenes fiscal, monetario y regulatorio, que “podrían tener efectos adversos materiales en su acceso a capital y liquidez en condiciones aceptables y, a nivel más general, en su negocio, situación financiera y resultados operativos”.

Su negocio allí es el tercero que más aporta al beneficio del grupo, aunque su peso ha ido cayendo con los años. La joya de Ana Botín achaca en los últimos trimestres esta circunstancia a una caída de ingresos que se deriva de la presión competitiva en los márgenes del segmento de hipotecas. En todo caso, al igual que ocurre con Sabadell, en Santander creen que su negocio solo se verá impactado en la medida en que lo esté la economía británica, el "postbrexit", como lo llamó José Antonio Álvarez.

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