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Después de varios años en niveles récord, el músculo turístico se mantiene en forma, pero España ha empezado a notar la desaceleración y aunque las perspectivas para 2019 son buenas, en este cambio de ciclo el desenlace del brexit es clave. Una de las peticiones de la patronal Exceltur, que engloba grandes empresas del rubro como Meliá, Iberostar, Iberia o NH, es que el Gobierno trace un plan de emergencia junto con Bruselas y Londres para que España no pierda la conectividad en caso de un ‘brexit duro’.

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Una ruptura sin acuerdo plantea dos riesgos para el sector turístico: uno comercial y otro regulatorio. El primero derivado del riesgo de que se devalúe la libra y destinos como España se vuelvan caros para el turista británico y opte por viajar a otras zonas del Mediterráneo; el segundo, a causa de un posible endurecimiento en las condiciones de transporte de las aerolíneas cuando Reino Unido salga del espacio común.

Reino Unido es el principal mercado emisor para España con casi un 23% del total de visitantes internacionales. Desde 2015, el número total de británicos que visitan España ha pasado de 15,7 millones a 17,6 millones al cierre de noviembre de 2018, los últimos datos en firme disponibles. Su gasto en nuestro país también ha aumentado: en tres años ha pasado de unos 14.000 millones de euros a 17.133 millones, un 20% del total y superior al gasto conjunto de los turistas nórdicos, italianos y franceses. Si las cosas no salen bien, está en juego el principal mercado emisor y las grandes hoteleras en destinos vacacionales quieren estar preparadas para impedir el descalabro.

PLANES DE CONTINGENCIA

Los empresarios turísticos han mostrado abiertamente su preocupación por la situación durante la cita anual de Fitur. Dado el reparto de visitantes por regiones (Canarias, Cataluña, Andalucía y Baleares se llevan dos tercios de los turistas internacionales), el mayor afectado por la caída de turistas británico sería el tradicional ‘sol y playa’ español. Sólo entre Meliá, Iberostar, Riu y Barceló superan los 200 establecimientos en destinos de estas cuatro comunidades.

Gabriel Escarrer, vicepresidente y CEO de Meliá, ha sido de los empresarios más claros en alertar sobre los riesgos de un brexit duro para el turismo Español. En su opinión, un brexit duro sería "catastrófico" para el turismo en España.

Si bien las perspectivas para sus hoteles en el medio plazo le dan tranquilidad, Escarrer subrayó el impacto que puede tener la devaluación de la libra frente al euro y cómo puede influir en la decisión de los británicos a la hora de viajar a España. “Las cifras que tenemos en nuestro canal de distribución del mercado británico, para Baleares y para el resto de España, apuntan a un crecimiento del 5%”, indicó el ejecutivo.

Sin embargo, los paquetes turísticos vendidos a través de touroperadores han caído entre un 6% y un 7%, aunque a Meliá impacta poco esta situación porque logran venta directa al mercado británico. Aun así, ve necesario que se despeje la incertidumbre para que el turista británico sepa a qué atenerse y se reactiven las reservas.

En todo caso, la hotelera dispone de un plan de contingencia que aplicará si se produce un brexit duro. "Son hipótesis hasta que no se vea el 29 de enero cuando se vote ese denominado plan B del Gobierno de Theresa May en el Parlamento británico no tendremos más visibilidad", apuntó Escarrer.

Este plan buscaría, a corto plazo, contrarrestar la posible caída del mercado británico dirigiendo su estrategia a otros mercados como los del Este de Europa o los escandinavos, así como el mercado nacional que ha mostrado un buen comportamiento, o, ya en el medio plazo, captar y afianzar clientes de largo radio como Latinoamérica y Estados Unidos.

Pero ni la incertidumbre ni el desenlace final frenará los planes de Meliá en Reino Unido, aseguró el CEO de Meliá. “Hemos tenido un 2018 bueno, de los mejores de la historia gracias al buen tiempo. La prueba de nuestra apuesta allí es la apertura de un hotel más en Londres y Inside en Liverpool”.

Desde Barceló, otro de los grandes en el segmento vacacional, también miran con cautela la situación pero ven que este desafío puede ser incluso una oportunidad. Raúl González, consejero delegado de la zona EMEA de la hotelera, cree que no hay que maximizar esta incertidumbre temporal y que el riesgo potencial es que la ruptura frene la economía de Reino Unido y se produzca una menor afluencia de turistas con poder adquisitivo. Aún así, “si vienen mal dadas nos vendría bien para aprovechar el momento para hacer operaciones que hoy parecen inviables”, afirmó.

Reino Unido es un mercado clave para Riu. Pero no sólo en España, sino para todos sus hoteles, desde Caribe y México hasta Sri Lanka, afirmaba recientemente Luis Riu, consejero delegado de la cadena Riu. Pero la preocupación para Riu es doble ya que la hotelera tiene previsto abrir su primer hotel en Londres en 2020. Ante esto, el directivo afirmó que estarán atentos al efecto que pueda tener sobre la economía y sobre el sector turístico, pero no creen que vaya a tener un “impacto inmediato que deba alarmarnos”. Ante esto, el ejecutivo subrayó la necesidad de valorar “el posible efecto que este proceso pueda tener en la economía y en sector turístico”.

Para NH, si bien el brexit no afectaría en gran medida a su negocio porque su presencia en el segmento vacacional es menor y cuenta con pocos hoteles en Reino Unido, el potencial freno de la economía global y su impacto en el consumo sí les preocupa, explicó su consejero delegado, Ramón Aragonés.

Como medida de contingencia aplicable a todo el sector turístico, Escarrer aboga por apostar por mercados emisores alternativos que permitan mantener la actividad económica y la productividad turística.

En 2018 llegaron más de 82,6 millones de turistas internacionales, un 0,9% más que el año antes. También aumentó su gasto, un 3,1%, hasta los 90.000 millones de euros. El reto está en consolidar estos flujos que, en gran medida, han estado condicionados por el bache que otros destinos Mediterráneos han pasado en los últimos años debido a las diversas crisis políticas, sostienen fuentes del sector.

Desde Exceltur, la patronal del sector turístico español, lo tienen claro: este año está plagado de incertidumbres y eso no es bueno para una “locomotora incuestionable” de la economía como es el turismo, afirma su presidente, José Luis Zoreda

¿CÓMO AFECTA LA INCERTIDUMBRE AL CONSUMIDOR?

Pese al nerviosismo del sector privado, el consumidor se muestra más seguro de sus intenciones una vez se consume el brexit. Un 77% de los viajeros españoles asegura que viajará con la misma frecuencia -o incluso más- a Reino Unido, según una encuesta realizada por Rumbo.es con una base muestral de 10.000 adultos europeos. La mayoría no consideran que el brexit sea un gran obstáculo para sus planes de viaje, pero sí hay dudas sobre cómo cambiarán las condiciones de acceso al país y si se requerirá un visado.

Tampoco hay excesiva preocupación en cuanto al precio de los alojamientos y vuelos: sólo un 13% cree que subirán los precios y un 11% ve posible impacto en la conversión de la divisa.

¿Y los británicos? El estudio de Rumbo muestra que a ellos tampoco les preocupa las consecuencias del brexit sobre el turismo: más del 87% afirma que no cambiará el ritmo con que viaja a España y uno de cada diez asegura que incluso viajará más. De igual forma, la única preocupación son los trámites que tendrán que hacer para viajar a Europa una vez que se cierre para ellos el espacio Schengen.

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