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El Presidente del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), Jaime Ponce.Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo
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La incertidumbre sobre el futuro de Bankia tendrá desde este año una nueva incógnita: quién llevará las riendas del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) a partir de julio, cuando Jaime Ponce tendrá que poner fin a su mandato. El presidente del Frob, que aún mantiene más de un 60% del capital de Bankia, deberá dejar la institución en un momento en el que el futuro de la entidad es más incierto que nunca: a las pocas esperanzas del Gobierno de poder privatizar el banco vendiendo paquetes en el mercado por su baja cotización se une la incertidumbre de si Unidas Podemos intentará convertirlo en un banco público, aunque el programa pactado con el PSOE no incluye esta medida.

La Ley de recuperación y resolución de entidades de crédito y empresas de servicios de inversión, que introdujo la figura del presidente del Frob, dota a su mandato de una duración de cinco años que vencen el próximo mes de julio. La norma afirma, además, que el mandato no es renovable, por lo que Ponce deberá abandonar sus funciones dentro de medio año.

El sustituto de Ponce deberá ser nombrado a través de un real decreto aprobado en Consejo de Ministros a propuesta del Ministerio de Economía y Empresa, que seguirá dirigiendo, previsiblemente, Nadia Calviño, quien, según los planes de Pedro Sánchez, será además vicepresidenta económica del Gobierno.

Estas nuevas funciones dotarán a Calviño de más poder a la hora de tomar las decisiones del ámbito económico dentro del Gobierno, compensando el papel de Unidas Podemos, que también ostentará una vicepresidencia. Entre esas decisiones se encontrará la privatización de Bankia, con la que siempre ha estado de acuerdo el Gobierno de Sánchez, así como el nombramiento del sustituto de Ponce.

Tanto desde el Ejecutivo como desde la propia entidad han reconocido en varias ocasiones que este no es el mejor momento para que el Frob se deshaga de paquetes accionariales. La acción de Bankia cotiza en 1,89 euros, muy lejos de los 4,06 euros que valía cuando el Gobierno efectuó la última colocación, en diciembre de 2017. El banco es, además, uno de los peores valores del Ibex 35 en el año.

LA AMENAZA DE UNIDAS PODEMOS

Desde el Ejecutivo siempre se ha abogado por seguir la línea comprometida con Bruselas, es decir, la privatización completa de Bankia, y por ello en el programa de Gobierno pactado con Unidas Podemos no incluye ninguna de las medidas planteadas por Pablo Iglesias para la entidad.

Una de estas medidas era “impedir la inminente privatización de Bankia, después de que los españoles y las españolas nos hayamos gastado 60.000 millones de euros en el rescate bancario”, según rezaba la propuesta que el año pasado llevó al Pleno del Congreso de creación de una entidad pública de depósitos e inversión a partir de Bankia y su fusión con el Instituto de Crédito Oficial (ICO).

Además, las propuestas del partido que lidera Pablo Iglesias, que durante los últimos meses ha sido muy beligerante con el sector bancario, incluían la sustitución de su presidente, José Ignacio Goirigolzarri, como castigo por no compartir su idea de banca pública para Bankia. El gestor, que lideró la nueva etapa de Bankia tras la salida de Rodrigo Rato de la entidad, ha manifestado en alguna ocasión que la idea de Unidas Podemos es poco menos que “un disparate”. En todo caso, ha renunciado a incluir cualquier medida relacionada con Bankia en su pacto de Gobierno con el PSOE.

Es posible que Unidas Podemos intente controlar esta institución, si bien no es la única que cambiará de mandos, pues también deben hacerlo por ley la AIReF y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), por lo que el nuevo Ejecutivo tendrá muchos cargos que debatir.

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