le plan d urgence de l ue pour le gaz peut stabiliser voire faire baisser les prix dit un responsable allemand 20220823160819

La emergencia energética europea es más palpable que nunca. Este pasado miércoles, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció una serie de propuestas para incentivar el ahorro y ayudar a reducir el precio de la energía, fruto de la nueva realidad geopolítica tras el estallido de la guerra en Ucrania y la falta de suministro gasístico procedente de Rusia. La dependencia del gas ruso es una vieja lacra que la UE está intentando eliminar con una decidida apuesta por las renovables, aunque el contexto no es el ideal y el temor al racionamiento y los cortes de energía es muy real. El próximo invierno se vislumbra como una “prueba de fuego para Europa”, ya que “si Europa pasa bien el invierno, le va a mostrar a Rusia que puede prescindir del gas y que va a tener que bajar sus pretensiones”.

Así lo cree Andrés Schuschny, profesor del Máster en Energías Renovables de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), quien señala que no estamos en una situación tan dramática como lo parece “a pesar de que sí lo es en términos de precios”. El profesor Schuschny recuerda que Rusia tiene grandes explotaciones de gas natural y “de alguna manera tiene que venderlo” porque “está financiando una guerra y eso te genera problemas financieros importantes”, por lo que si no se lo vende a Europa “lo tendrá que vender a otros países a un precio reducido” y eso ayudaría a destensar el mercado.

“Mi expectativa es que en algún momento se resuelva el conflicto y se llegue a una situación de equilibrio”, señala este experto y explica que buena parte de sus motivos para pensarlo se encuentran en los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2, uno cerrado de forma indefinida y otro con la tramitación completamente paralizada como consecuencia de las sanciones. “Son activos nuevos: no es positivo ni para Rusia ni para Europa haber hecho esa inversión y dejarlos así”, explica Schuschny, quien subraya que este “pulso” puede durar “más allá del invierno, pero en algún momento se va a negociar un equilibrio, como que Ucrania sea un territorio neutral de transición”.

Asimismo, el profesor de la VIU cree que, en cierto modo, ya hay cierto tipo de conversaciones en tanto en cuanto “Europa sigue intercambiando productos y recursos monetarios con Rusia”. “El cierre de Nord Stream 1 responde a un proceso de, digamos, mostrar los dientes y tantear cómo Europa se adapta a esta situación”, indica Schuschny. “Todo dependerá de si es un invierno más crudo o templado, aunque los inviernos en Europa Central son más duros”, subraya este experto, al tiempo que augura una “buena respuesta de la población” y destaca que no tendría por qué haber cortes de energía en los próximos meses.

A largo plazo, en cambio, la historia podría ser bien distinta. “Me parece que de continuar el conflicto va a tener que haber un racionamiento porque Alemania, con todo el potencial que tiene de sustituir el gas ruso, no le está alcanzando”, explica Schuschny, quien recalca que el país teutón “va a tener un déficit de unos 18.000 millones de metros cúbicos”. Los esfuerzos de Europa para diversificar su suministro son evidentes y, en opinión del profesor de la VIU, se debería “llegar al final del invierno con las reservas al mínimo, pero sin haber hecho un racionamiento sacrificado” si fuese necesario, así como “promover un uso más racional de la energía”.

EL AHORRO, CLAVE

Una parte importante de la comparecencia de Von der Leyen se centró en el ahorro energético, un asunto que preocupa y mucho en el seno de la Unión. “El suministro mundial de energía es escaso, lo que exige una reducción inteligente de la demanda. Necesitamos una estrategia para aplanar los picos que impulsan el precio de la electricidad”, explicó la líder del Ejecutivo comunitario, al tiempo que propuso un “objetivo obligatorio para reducir el uso de electricidad en horas punta”. Según ‘Financial Times’, la idea de Bruselas sería trasladar los procesos industriales a las horas de menor consumo, como los fines de semana y las noches.

“Se está promoviendo un mayor uso racional de la energía”, señala Schuschny, en referencia a las medidas adoptadas por países como España o Alemania. Sin embargo, señala, los inviernos más crudos del norte de Europa pueden generar “más complicaciones” en esta “oleada solidaria para promover la eficiencia energética”. “Estas medidas relativas no son de alto impacto en cuanto ahorro, aunque lo haya, pero sí que muestran un bloque geopolítico que está coordinado y que está trabajando para adaptarse a esta situación de escasez y restricciones que genera Rusia”, añade.

De hecho, afirma el profesor de la VIU, este impulso hacia la eficiencia también se ha dado por parte de las empresas. “El aumento de precios genera la búsqueda de sustitutivos o de tratar de hacer un uso más eficiente del gas y de la energía porque el gasto ha sido grande”, explica, “y en las empresas se ha venido reduciendo bastante”. “La energía es como la sangre del cuerpo, es fundamental. Sin energía, la actividad económica sería imposible”, agrega.

Y es que el gas natural, nos guste o no, es todavía muy importante para nuestras economías y por eso esa eficiencia es tan necesaria. “Por decirlo mal y pronto, hoy no podemos abastecernos al 100% con renovables”, sentencia Schuschny, al tiempo que señala al gas como “fundamental”. Por ello, este experto cree que, especialmente en un contexto de transición energética y lucha contra el cambio climático, es necesario concienciar sobre este uso “racional” de la energía.

Asimismo, Schuschny recalca que, pese a que esta mayor eficiencia energética sea obligada, no debería haber riesgo de desabastecimiento ni de un gran apagón o importantes “disrupciones”. “No creo que haya un riesgo de colapso, aunque sí puede haber cierta incomodidad”, explica. Asimismo, destaca que países con mucho gas natural como Estados Unidos están “priorizando a Europa como principal mercado de exportación".

EL FUTURO: GNL, MIDCAT…

Tan cierto es que este invierno es una prueba de fuego como que esta situación de crisis no se puede reducir únicamente a unos pocos meses. La UE ha marcado que el objetivo de almacenamiento para los próximos inviernos sea del 95%, mientras que importantes personalidades como el primer ministro belga Alexander De Croo avisan que, con o sin gas ruso, Europa tiene “cinco o diez” duros inviernos por delante. Por su parte, Niek Den Hollander, director comercial de Uniper, ha asegurado en la conferencia Gastech celebrada en Milán que “Europa podría tener un problema mayor el próximo invierno” y que no volveremos a ver el gas “como los de 2021 hasta 2025 o 2027”.

El plan REPowerEU de la Unión marca como una de sus prioridades la diversificación a través de “fuerzas alternativas de gas, petróleo y carbón a la mayor brevedad y, de cara al futuro, también necesitaremos hidrógeno renovable”. “A través de la diversificación, hemos aumentado las entregas de gas natural licuado o gas de tubería desde EEUU, Noruega, Argelia, Azerbaiyán y otros. Por ejemplo, Noruega ahora entrega más gas a la UE que Rusia”, explicó Von der Leyen este pasado miércoles.

Precisamente, el gas natural licuado (GNL) está incrementando su peso en el conjunto de Europa, con Estados Unidos como gran beneficiado debido a su elevado precio. “Eso se está reflejando en los futuros del mercado”, indica Schuschny, aunque señala que las medidas adoptadas por España, Bruselas y otros gobiernos podrían ayudar a controlar el precio del gas. El experto destaca que estas medidas deben ser “excepcionales” hasta que “la capacidad de abastecimiento de Europa al nuevo contexto sea la suficiente para no tener que depender del gas ruso”.

Medidas como el anunciado tope a las energías renovables, que Schuschny cree que son “transitorias” pero necesarias. “Todo cambia dependiendo del contexto. Estamos sufriendo un ajuste inflacionario y los consumidores ya lo notan en el bolsillo y hay que evitar como sea posible que ese precio no recaiga en el consumidor”, argumenta este experto, quien cree que este límite “ralentizará la penetración de nuevos proyectos de energías renovables por unos meses”, pero no duda de su necesidad. “Son situaciones transitorias sobre las cuales habrá que adaptarse”, sentencia.

La otra gran polémica de los últimos días gira en torno al rechazo de Francia al MidCat y la negativa de Bruselas a financiar el proyecto, ya que no está incluido en la lista de Proyectos de Interés Comunitario. Para Schuschny, la negativa de Francia se basa en dos cuestiones principales: la interconexión eléctrica y la temporalidad. En primer lugar, destaca, si Francia diese el visto bueno al MidCat “no estará el mes que viene en funcionamiento”. “Es un proceso de varios años de instalación, emplazamiento… y yo creo que hay proyectos con un resultado más inmediato que permitirán reducir antes esta dependencia de Rusia”. Por otro, Francia ha apostado por una mayor interconexión eléctrica con España, pero no gasística. ¿El motivo? Su apuesta es por la energía nuclear, ya que el país vecino cuenta con más de medio centenar de reactores nucleares.

Sin embargo, Schuschny señala que el plan REPowerEU está abriendo la posibilidad de hacer grandes inversiones en materias de energías limpias. Y ahí MidCat podría tener un papel que jugar… con el hidrógeno verde en mente. “Países Bajos ha presentado el puerto de Rotterdam como un gran ‘hub’ europeo de hidrógeno verde y España se ha posicionado como un gran ‘hub’ de gas, pero también para transportar hidrógeno verde, especialmente aquel que viene de América Latina”, explica este experto. “Promover que España sea ese 'hub' es promover a medio plazo que España forme parte del importante juego europeo del hidrogeno verde”, sentencia.

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