ep christine lagarde y mario draghi en la ceremonia de cambio de presidencia del banco central
Boris Roessler/dpa

Las primas de riesgo de los países de la zona euro siguen en rojo este viernes, después de las ventas del jueves en el mercado de la deuda europeo, especialmente en los países del sur de Europa, con Italia a la cabeza. La brecha con el bono alemán a 10 años del país transalpino sigue alrededor de los 240 puntos, tras dispararse a 250 puntos, según datos de 'Reuters', mientras el diferencial español ha tocado máximos de un mes, en 124,5 puntos. Las causas de este movimiento son claras: el Banco Central Europeo (BCE) y la galopante crisis política italiana.

Los inversores ya habían comenzado a reducir su exposición al bono del país que hasta hace poco pilotaba Mario Draghi tras el anuncio de su dimisión como primer ministro y la convocatoria de elecciones anticipadas del presidente, Sergio Mattarella, que se celebrarán el 25 de septiembre. No se escapa la ironía de que el mismo hombre que salvó a la zona euro en 2012 con su 'whatever it takes' sea ahora quien asesta el golpe de gracia a los países del bloque que se asoman al abismo de la recesión, la guerra y la crisis energética.

Pero las ventas se exacerbaron tras la decisión del BCE de incrementar los tipos de interés en 50 puntos básicos, en su primera subida de las tasas en 11 años y, especialmente porque el instituto emisor causó decepción con el anuncio de una nueva herramienta para contener las tensiones del mercado de deuda. La prima de riesgo de Portugal, también está en máximos de un mes, mientras la de otros países como Grecia o Bélgica lo hace algo mejor, pero se halla en máximos de una semana.

La decisión de subir los tipos de interés en 50 puntos básicos fue una sorpresa y "parece que se hizo con la intención de convencer al mercado de que su nuevo Instrumento de Protección de la Transmisión, o TPI para abreviar era una respuesta creíble a las preocupaciones sobre el riesgo de fragmentación", comenta Michael Hewson, jefe de análisis de CMC Markets. "Si esa era la intención, los mercados no lo han visto así", sentencia.

El BCE insistió en que la herramienta podría utilizarse ex ante para hacer frente a "dinámicas de mercado injustificadas y desordenadas", y que el consejo de gobierno decidiría sobre la elegibilidad de cada país miembro de forma individual para la aplicación del TPI.

El instrumento establece cuatro criterios que cualquier país debe cumplir: estar acorde con las normas fiscales de la UE, la sostenibilidad fiscal y de la deuda, debe presentar políticas macroeconómicas sólidas y sostenibles, y debe garantizar la ausencia de desequilibrios macroeconómicos graves.

De todos los criterios del plan, la pregunta es obvia: "¿cuál de todas estas cumple Italia? Y tampoco es que España se luzca en ninguna de ellas", se cuestiona Víctor Alvargonzález, director de estrategia de Nextep Finance. Y añade: "Pero el programa se ha creado para controlar las primas de riesgo tanto de Italia como de España. Es todo un poco raro". El experto cree que el TPI "tiene todo el aspecto de ser un plan de estímulo monetario o QE como cualquiera de los anteriores. Con la desventaja de que no es muy concreto en cuestiones tan importantes como la cuantía del mismo".

En cualquier medida, "no hay forma de que Italia cumpla con todo esto, lo cual es un problema, y si lo hiciera no habría razón para utilizar el TPI, porque el mercado tendría confianza en la gobernanza del país. Precisamente porque el mercado tiene una crisis de confianza en la gobernanza de Italia, los diferenciales se están ampliando", dice Hewson.

"Los mercados esperaban un programa generoso de apoyo a países como Italia. El BCE presentó un programa con pocos detalles y poca transparencia donde no está claro si Italia podría ser elegible como parte de ese programa. En vez calmar los mercados, generó más incertidumbre", critica Pablo Duarte, analista senior del Instituto de investigación Flossbach von Storch, por su parte.

Esto deja muchas incógnitas, dice Hewson, entre ellas, "hasta qué punto el BCE está limitado legalmente por la clave de capital en cuanto a la cantidad de bonos que puede comprar". Dada la actual situación política en Italia, el mercado podría poner a prueba el temple del BCE en lo que respecta al TPI, lo que a su vez podría dar lugar a un desafío legal de la misma manera que el Tribunal Constitucional alemán tuvo que pronunciarse sobre el anterior programa de compra de bonos del BCE.

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