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Moneda de euro sobre billete de dólar estadounidense.Europa Press
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Las actuales condiciones de mercado en la zona euro, entre inflación, miedos a la recesión, crisis energética, divergencia entre las políticas monetarias del Banco Central Europeo (BCE) y reserva federal de EEUU (Fed)... hacían prever al consenso de mercado que la paridad entre el euro y el dólar era solo cuestión de tiempo. El momento histórico ha llegado el 12 de julio, cuando por fin el tipo de cambio de la moneda comunitaria ha alcanzado, e incluso perdido, el precio 1:1 contra su rival estadounidense. Pero no será el suelo de las caídas ya que los expertos creen que el euro/dólar tiene margen para seguir hasta 0,90 dólares.

"El euro está lejos de estar sobrevendido", afirma Ben Laidler, estratega de mercados globales de eToro. El nivel ajustado a la inflación de la moneda compartida frente a una cesta de las principales divisas mundiales muestra que está solo un 10% más barato que la media de largo plazo. "Esto está muy lejos del yen, por ejemplo. Mientras tanto, el dólar estadounidense parece fuerte", comenta el experto.

Las consecuencias son diversas y van desde el frente político y monetario al económico. Cree el experto de eToro que por debajo del simbólico 1,00, "los políticos europeos están atrapados entre la espada y la pared y es probable que no hagan más que intervenir verbalmente".

"Con riesgos de fragmentación o sin ellos, el BCE está jugueteando mientras la moneda arde, causando una inflación peor y más miseria para la población", lamenta Neil Wilson, analista de Markets.com. "Es hora de una subida de emergencia entre reuniones para demostrar que van en serio", reclama, porque "el mercado ya no cree en el "BCE". La inflación supera el 8% y los tipos de interés siguen siendo negativos: la locura del BCE", exclama.

Otros expertos coinciden en señalar que el momento actual justifica de sobras una subida de 50 puntos básicos en la reunión del Consejo de Gobierno del regulador del 21 de julio. Faltará ver si el banco central se ciñe a los 25 puntos básicos descontados por el mercado o si emprende alguna medida más valiente.

Además de la política monetaria, la caída por debajo del cambio 1:1 aviva la preocupación por la inflación importada de Europa. Estadísticas de Eurostat reflejan que casi la mitad de los bienes importados en la eurozona se facturan en dólares, frente a menos del 40% en euros. Por ejemplo, el petróleo y el gas se pagan tradicionalmente en dólares, por lo que la apreciación del 'billete verde' encarece todavía más estas y otras materias primas que se usan en la elaboración de bienes de consumo en la zona euro.

En cuanto a las empresas, no todo son malas noticias. Afirma Laidler que la devaluación del euro "también sería un seguro de crecimiento importante para muchos grandes exportadores, desde Airbus hasta ASML" y, en general, animará los sectores manufactureros orientados a la exportación, como la industria aeroespacial, la automovilística, la de artículos de lujo y la química. Más del 50% de las ventas corporativas europeas provienen del extranjero, frente a solo el 30% de las empresas estadounidenses.

Pero esta es un arma de doble filo, ya que las empresas importadoras están en desventaja y ya están sufriendo una explosión de sus costes entre el encarecimiento de las materias primas y la energía y el abaratamiento del euro. O lo que es lo mismo, deberán pagar más euros para comprar la misma cantidad de bienes que antes.

Por último, otro sector que se verá impactado por los efectos de una depreciación de la moneda será el turismo, lo que es especialmente importante en plena temporada veraniega. A los turistas europeos que planearan viajar al extranjero se les acaba de disparar el gasto de sus vacaciones. El euro se ha depreciado un 12% frente al dólar desde inicios de año, por lo que, unido a todo lo anterior, este es uno de los momentos más caros de los últimos años para viajar a EEUU.

El turismo interior también deberá desembolsar más euros en su descanso vacacional si el binomio elevada inflación y devaluación de la moneda sigue predominando en los próximos meses. En cambio, las empresas turísticas de países como España, Grecia o Italia, que ya son destinos atractivos de por sí, pueden recibir una cantidad extra de viajeros estadounidenses o de otros países cuyas monedas están vinculadas al dólar, como Qatar o Jordania.

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