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El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-PalleteTELEFÓNICA - Archivo
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En vilo. Así está Telefónica tras el inesperado estallido de la guerra del fútbol en Europa. El anuncio de una Superliga por parte de doce de los principales clubes de fútbol del Viejo Continente, un proyecto liderado por el Real Madrid de Florentino Pérez, ha provocado un terremoto de consecuencias imprevisibles, que podría dejar como víctima colateral a la operadora de telecomunicaciones.

Recordamos que Telefónica pagó el año pasado 975 millones de euros por los derechos de retransmisión para España de la Champions League y la Europa League hasta 2024, a razón de 325 millones de euros por cada una de las temporadas. Lo que en su día se vendió como una operación atractiva, al haber rebajado el precio un 15% respecto a otros contratos, ahora puede suponer un problema adicional para la compañía.

Para Barclays, el anuncio de la Superliga plantea el gran interrogante de qué pasará con los actuales derechos de emisión que han comprado las televisiones y operadoras de telecomunicaciones para los próximos años, tanto de la Champions como de la Europa League, cuyas novedades para los próximos años se presentaron este mismo lunes.

"La cuestión clave es si los términos del contrato permitirían a los operadores que ganaron los derechos de la Liga de Campeones devolverlos a la UEFA si la competición pierde doce de sus mejores clubes", afirman. Una situación que puede afectar a Sky y BT en Reino Unido, pero también a Telefónica en España.

"El impacto sobre los organismos de radiodifusión en abierto sería marginal, pero significativo para los operadores de televisión de pago", afirman. Así, anticipan que el grupo francés Vivendi "sería el más afectado", ya que si los derechos de la Superliga costaran lo mismo que la Champions, la cifra rondaría los 200 millones de euros, el 9% de su Ebitda esperado para 2022.

Además, si finalmente sale adelante el proyecto de Superliga mientras sigue en vigor la Champions League, las operadoras como Telefónica podrían tener que asumir otro "coste adicional" si quieren emitir esa competición, lo que perjudicaría su rentabilidad. "La nueva Superliga devaluaría" los derechos que ya han comprado las operadoras y además les obligaría a pujar por nuevos derechos.

Un escenario que puede suponer un duro revés y que tiene como precedente el lanzamiento de la Euroliga de baloncesto en 2000 por parte del Real Madrid, Barcelona, Baskonia, Olympiakos, Zalgiris, Bennetton de Treviso, Kinder Bolonia, AEK de Atenas y Fortitudo de Bolonia, que supuso la escisión con la tradicional Copa de Europa organizada por la FIBA.

Eso propició que durante la temporada 2000-2001 hubiese dos 'Copas de Europa', aunque a partir de 2001 los equipos rebeldes ganaron la partida y consiguieron imponer su competición. ¿Pasará lo mismo 20 años después, o tendrán que negociar los clubes con la poderosa UEFA unas mejores condiciones para mantener la Champions?

Por el momento, está claro que las víctimas colaterales de todo este embrollo son las operadoras como Telefónica y Vivendi, que tiemblan ante tanta incertidumbre.

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