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El Presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, durante la inauguración de la planta fotovoltaica del Andévalo de Huelva.MJ LOPEZ/ EUROPA PRESS
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Iberdrola ha alcanzado un beneficio neto en los nueve primeros meses del año de 2.681,0 millones, con un crecimiento del 4,7%. Descontando los factores no recurrentes en el período, tanto en 2019 como en 2020, el beneficio neto ajustado de la compañía se situaría en 2.553,2 millones de euros, un 8,8% más.

La energética ha explicado que los resultados del periodo se han visto afectados por la pandemia del Covid-19, cuyos principales impactos directos en el negocio son la caída de la demanda y la morosidad. El impacto de la pandemia en el EBIT asciende a 308 millones y a 203 millones en el beneficio neto, por el efecto sobre la demanda y las provisiones por insolvencias. La evolución en el último trimestre muestra una progresiva normalización de la demanda, ha dicho la eléctrica, así como de los precios de energía en España y el Reino Unido, mientras que países como Estados Unidos y Brasil avanzan en la implantación de medidas regulatorias de recuperación.

A septiembre, el beneficio bruto de explotación (EBITDA) cayó un 2%, hasta los 7.345 millones, afectado negativo por ese impacto del Covid (216 millones) así como por efectos extraordinarios positivos contabilizados el año pasado correspondientes a la cesión de los contratos de suministro a largo plazo de GNL a Pavillon (89 millones) y a los vigentes de fibra óptica a Lyntia (49 millones) y a las reliquidaciones en el negocio de Redes España (33 millones). Excluyendo estos impactos, el EBITDA ajustado aumenta un 3,2%. Adicionalmente, la evolución de las divisas resta al EBITDA 236 millones, fundamentalmente por la depreciación del real brasileño, estando el impacto del tipo de cambio cubierto al 90% a nivel de beneficio neto.

La compañía ha remarcado que mantiene su ritmo de inversión, hasta los 6.638 millones de euros, una cifra que representa un 23% más que en el mismo periodo del año anterior. Las inversiones en renovables crecen un 52% a septiembre y representan el 54% de esos 6.638 millones invertidos en el período.

En la presentación de los resultados de los nueve primeros meses del año, Ignacio Galán, presidente del grupo, ha explicado que “a pesar de las dificultades del entorno que nos toca vivir, la aceleración de nuestras inversiones nos impulsa a seguir siendo un motor clave de la reactivación económica y la creación de empleo, a la vez que mejoramos nuestros resultados financieros”.

Durante el periodo, la eléctrica registró una reducción del 1,8% del gasto operativo neto. Por su parte, la generación de flujo de caja aumentó un 2,3%, hasta los 5.957,5 millones de euros a cierre de septiembre, mejorando las ratios de solvencia. La liquidez del grupo supera los 13.800 millones de euros, cubriendo 30 meses de necesidades financieras.

MANTIENE OBJETIVOS

El aumento de las inversiones, la evolución operativa de los negocios y la diversificación del modelo permiten a Iberdrola mantener su previsión de beneficio neto para el cierre de 2020, con un crecimiento estimado de un dígito medio/alto.

Iberdrola mantiene, asimismo, su política de retribución al accionista, con la puesta en marcha de una nueva edición del programa ‘Iberdrola Retribución Flexible’, con el que distribuirá un dividendo a cuenta de 2020 de al menos 0,168 euros brutos por acción. El importe final será abonado en febrero de 2021.

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