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Francisco Gómez, quien fuera consejero delegado de Popular y, por tanto, número dos de Ángel Ron durante tres años, acusó al expresidente del banco de no comunicarle que el consejo de administración tenía previsto destituirle de su cargo en una reunión a la que, además, no fue invitado. En todo caso, acusa a Reyes Calderón de estar detrás de su despido.

Durante su declaración como imputado en el caso Popular, celebrada el martes, Gómez relató al juez instructor, José Luis Calama, que su salida del banco se decidió en un consejo de administración en el que él no estuvo presente. Ron no le avisó de que la función de aquella reunión era destituirle, según explicó al magistrado, de acuerdo con fuentes jurídicas presentes en la declaración.

En todo caso, el exdirectivo de Popular acusó directamente a Reyes Calderón, entonces consejera coordinadora del banco y presidenta de la comisión de nombramientos, de ser la persona “más involucrada” en su despido, de acuerdo con las mismas fuentes. En aquel momento, según ha trascendido, el consejo de administración se encontraba dividido en dos bandos, el liderado por Antonio del Valle y el fiel al presidente, un reparto que terminó derivando en la destitución del propio Ángel Ron meses después.

Las actas de aquella reunión, celebrada el 27 de julio de 2016, manifiestan que el representante en el consejo de Crédit Mutuel se mostró en contra del cese, mientras que Jaime Ruiz, quien fuera representante de los inversores mexicanos, comentó que el banco debió cambiar al consejero delegado cuando realizó la ampliación de capital.

Roberto Higuera, por entonces vicepresidente, señaló que el cambio en ese puesto clave comprometía el futuro del banco en el sentido de que un nuevo número dos necesitaba tiempo para coger las riendas de la entidad y es posible que rechazara planes ya decididos por la gestión anterior, de acuerdo con las actas.

Gómez, por su parte, reconoció ante el juez que su relación con Ron comenzó a deteriorarse una vez fue despedido del banco en el verano de 2016, justo después de que la entidad lanzara la polémica ampliación de capital en el mes de mayo.

GÓMEZ, UN DIRECTIVO DE PESO

Francisco Gómez no ha sido un directivo más en la historia de Popular. A pesar de ocupar solamente durante tres años el cargo de consejero delegado, Gómez estuvo al frente de la operación más polémica de Popular, la ampliación de capital de 2016. De hecho, su salida se produjo justo después, aunque el ex consejero delegado transmitió al juez su supuesto desconocimiento de las razones que llevaron a su despido.

Su destitución, en todo caso, se anunció a la vez que los resultados de Popular correspondientes al primer semestre de 2016, que ya daban una idea del batacazo que la entidad sufriría en el conjunto del ejercicio. Las cuentas de ese periodo arrojaron un beneficio de 94 millones de euros, lo que suponía un 50% menos que en las mismas fechas del año anterior, una caída que se debió a que el banco tuvo que dedicar todas las ganancias del segundo trimestre a dotar provisiones.

Cuando llegó este momento, el directivo había ostentado el cargo de consejero delegado durante tres años y llegó a él después de una larga etapa en la que Ron había ejercido las funciones de presidente y de número dos. Para reactivar la figura de consejero delegado, Popular eligió, como era su tradición, a un hombre de la casa, que en el momento del nombramiento era el director general de Riesgos.

Esa breve etapa fue crucial para la historia del banco y, más concretamente, para su final, pues fue el momento en el que sus gestores se percataron de la necesidad de dotar fuertes provisiones, lo que les llevó a lanzar la ampliación de capital de mayo de 2016 por 2.500 millones de euros y, posteriormente, a declarar el peor resultado de su historia, unas pérdidas de 3.485 millones de euros.

DEFENSA A ULTRANZA DE LA AMPLIACIÓN

Esta operación, tan denostada por el equipo de Emilio Saracho, es defendida a ultranza por el equipo de Ron, o al menos así ha sido en el caso de Higuera y de Gómez. Este último defendió ante el juez que el Banco Central Europeo (BCE) comentó al ex consejero delegado y al expresidente en abril de 2016 que sus provisiones eran más bajas que las de otros bancos y que, aunque no representaban un problema regulatorio, debían hacer algo con la alta exposición a activos improductivos. Los equipos del banco se pusieron manos a la obra para idear un plan de choque y una de las opciones fue la ampliación de capital, que fue la elegida por el consejo de administración.

El exejecutivo del banco fue “tajante” al negar estar detrás de la financiación de la compra de acciones de Popular, una idea que tachó de “falacia”, según fuentes jurídicas presentes en la declaración. Sin embargo, el propio banco reconoció que esta práctica tuvo lugar en el hecho relevante que informaba de la reexpresión de las cuentas de 2016, enviado a la CNMV el 3 de abril de 2017 y, de hecho, Saracho acusó a Gómez ante el juez de estar detrás de la misma.

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