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Mucho se ha hablado y se ha escrito sobre el daño que haría al sector automoción europeo que Donald Trump decidiera imponer aranceles sobre los automóviles del Viejo Continente. Sin embargo, aunque se ha comentado mucho menos, el Brexit también tiene impacto en este sector, e igualmente es muy relevante.

"Una de las mayores preocupaciones para el sector podría residir en los aranceles de aduanas y otras barreras que se interpondrían en las transacciones entre Reino Unido y el mercado único de la UE", señala Miguel Ángel Ruiz, analista colaborador de ActrivTrades.

En la actualidad, la Unión Europea es el mayor socio comercial del Reino Unido. El año pasado, más de la mitad de todos los turismos y el 90% de todos los vehículos comerciales construidos en Gran Bretaña fueron comprados por clientes de la Zona Euro.

"Hoy por hoy, las industrias automotrices de la Unión Europea y Reino Unido están estrechamente integradas desde el punto de vista económico, reglamentario y técnico. Cualquier cambio en esta estructura de integración tendrá sin duda un impacto negativo en los fabricantes de automóviles con operaciones en la UE o el Reino Unido, así como en la economía europea en general", explica Ruiz.

La industria automotriz es muy compleja; una sola pieza de cada vehículo puede estar formada por más de 30 componentes y verse sometida a un proceso de más de cien pasos hasta convertirse en un producto terminado. Durante este proceso se puede atravesar perfectamente hasta un total de 15 países, cruzando múltiples fronteras.

Tanto fabricantes como proveedores europeos de automóviles ya han empezado a advertir sobre los posibles daños que el Brexit podría provocar a la competitividad de su industria, sin obviar que emplea a unos 12,2 millones de trabajadores en todo el continente. "No olvidemos, que el resultado favorable del referéndum celebrado el 23 de junio de 2016 en Reino Unido para abandonar la UE ya hizo saltar muchas de las alarmas ante la preocupación por el posible impacto en las condiciones económicas, en la volatilidad de la moneda y sobre todo, en la confianza de los consumidores, un factor que repercutirá directamente en la demanda de la industria automovilística", remarca Miguel Ángel Ruiz.

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