ep sede de bankia en valencia
Sede de Bankia en ValenciaBANKIA - Archivo
1,784€
  • 0,046€
  • 2,65%

Bankia, pese a todo, mantiene su objetivo de distribuir un dividendo de 2.500 millones de euros hasta 2020 a través de un payout (porcentaje de beneficio que se destina a dividendo) del 50% y un reparto de su exceso de capital. Fue uno de los principales compromisos de su plan estratégico y el banco va a seguir adelante con él a pesar de que el presente y el horizonte de la política monetaria no sean los mismos que vislumbró cuando diseñó este plan y le obliguen a rehacer sus cuentas. Para alcanzar esa meta sin poner en riesgo otro de sus compromisos, el de mantener el payout, la vía principal es la generación orgánica de capital, pero Bankia dispone de un “menú abierto” de opciones, entre las que se encuentra la recompra de acciones (buy back).

“Tenemos distintas opciones: el dividendo ordinario que pagamos cada año, la posibilidad de repartir un dividendo extraordinario o la posibilidad de hacer buy backs”, explicaba José Sevilla, consejero delegado de Bankia, el lunes durante la presentación de resultados de la entidad.

Los planes del banco que preside José Ignacio Goirigolzarri pasan por repartir a sus accionistas en torno a la mitad de su beneficio en forma de dividendo en efectivo, así como entregarles el exceso de capital por encima de una ratio CET1 fully loaded del 12% por un total de 2.500 millones de euros en los tres años que componen su plan estratégico (2018-2020).

Este proyecto permitiría ingresar al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) en torno a 1.500 millones si continúa manteniendo su actual participación, superior al 60%.

Sin embargo, las cosas ahora son muy distintas respecto al momento en el que Bankia presentó su plan estratégico, en febrero de 2018.

El escenario con el que ahora trabaja el banco es uno en el que las subidas de tipos se alejan cada vez más y los recortes del precio al que se presta el dinero entran en la ecuación, lo que complica las cosas para la entidad, que tiene una alta sensibilidad a los tipos bajos. Tanto que, según el propio Sevilla, un incremento de medio punto porcentual en dos años aumentaría en 500 millones su margen de intereses.

Hace tres meses, el consejero delegado advertía de que Bankia no cumpliría en 2020 su objetivo de ganar 1.300 millones de euros y, de hecho, en el mercado está convencido de que su beneficio no superará los 636 millones de euros, de acuerdo con el consenso de analistas recogido por FactSet.

TIENE YA LA MITAD

En este contexto, Bankia no se rinde y mantiene su objetivo de repartir esos 2.500 millones de euros, para lo que confía en la generación orgánica de capital. A cierre de septiembre de 2019, Bankia había acumulado ya unos 1.280 millones de capital entre dividendos pagados con cargo a 2018, retribuciones correspondientes al ejercicio actual y exceso de capital, es decir, más de la mitad de su objetivo para el final de 2020. Así, la entidad dispone aún de un año y tres meses para amontonar el 48,8% que aún le falta para alcanzar la meta.

Pero, si esto falla, el banco tiene “todo el menú abierto” para encontrar vías que le permitan llevar a cabo ese reparto sin aumentar el payout. Entre las opciones, como explicaba Sevilla, se encuentran la posibilidad de repartir un dividendo extraordinario (Credit Suisse calculaba que tendría que distribuir de esta forma unos 1.000 millones en 2020) o la de realizar buy backs.

Esta opción implica recomprar acciones para después distribuirlas a los propietarios del capital, algo que el Banco Central Europeo aprobó hace algunas semanas en el caso de un banco austriaco, de acuerdo con Sevilla, que explicó que habló de este tema con Andrea Enria, responsable de Supervisión del BCE, la pasada semana en su visita a España. “Tendríamos todo el menú abierto en su caso para utilizarlo”, apuntaba el número dos de Goirigolzarri en Bankia.

La entidad podría tomar cualquiera de estas opciones si fuera necesario para mantener sus planes de reparto de dividendo con tal de no aumentar el payout, una opción que, según su plan estratégico, no está sobre la mesa. El banco se comprometió en febrero de 2018 a que se situaría en torno al 45% o 50%, en línea con los últimos años.

Aumentar el payout, aun faltando a su compromiso, no sería bien visto por el supervisor. En varias ocasiones ya el Banco de España ha advertido a las entidades financieras que un payout cercano al 50% dificulta a los bancos tener suficiente capital para afrontar riesgos, como un aumento de la demanda de crédito, o, directamente, para absorber sus propias pérdidas en caso de crisis.

“Nuestra idea es generar estos 2.500 millones de exceso de capital y la voluntad última de ese exceso es el reparto a los accionistas. La buena noticia es que ya estamos por encima del 13% capital (ratio CET1 fully loaded)”, concluía Sevilla, quien, de paso, desea que se cierre “la temporada de incertidumbre regulatoria” respecto al capital de la banca.

Noticias relacionadas

contador