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ShanghaiSharecast / Leslin Liu via Pixabay

La calificadora Scope Ratings ha anunciado la rebaja del rating de China desde ‘A+’ hasta ‘A’ con perspectiva estable.

Según la firma germana, la nueva calificación refleja los “elevados déficits estructurales del sector público” y la “mayor pronunciación de la trayectoria de la deuda” pública a medio plazo. “Los niveles de deuda seguían ya una trayectoria ascendente en la década anterior a la pandemia. Según una definición estricta, la deuda de las administraciones públicas chinas pasó del 34% del PIB en 2010 al 60% en 2019”, apuntan. El estímulo fiscal en respuesta a la pandemia elevó la deuda al 77% del PIB en 2022 y Scope espera que la deuda supere el 100% del PIB en 2027.

Scope también ha indicado que las medidas de apoyo a la economía al inicio de la pandemia provocaron un gran aumento de los déficits presupuestarios, que alcanzaron el 9,7% del PIB en 2020. “En un intento de reducir el apalancamiento de los sectores público y privado, el Gobierno endureció la política para restringir el acceso al crédito a principios de 2021. Aunque se mantuvieron algunas ayudas fiscales específicas, el déficit disminuyó hasta el 6% del PIB impulsado por los menores niveles de inversión pública”, explican.

Asimismo, para compensar la ralentización del crecimiento económico en 2022, el Gobierno volvió a relajar la política fiscal y los recortes de impuestos y tasas a escala nacional elevaron el déficit al 7,5% del PIB. Scope espera que el apoyo fiscal continúe en 2023, “dando lugar a un déficit similar del 7,4% del PIB, manteniéndose en torno al 7% durante los próximos cinco años”.

Por otro lado, la calificadora germana cree que la recesión del mercado inmobiliario está poniendo a las administraciones locales en mayores dificultades financieras debido a la caída de los ingresos por venta de suelo. Al mismo tiempo, la dependencia de los vehículos de financiación de los gobiernos locales (LGFV) es alta, ya que han aumentado significativamente las compras de terrenos en 2022, comprando más de la mitad de los terrenos residenciales vendidos durante el año.

“Se han emprendido esfuerzos similares de desapalancamiento en el sector privado, donde la política china de las "tres líneas rojas" pretendía reforzar la disciplina financiera en el sector inmobiliario”, añaden desde Scope, al tiempo que señalan que el ritmo de reestructuración de los promotores inmobiliarios ha sido “lento”, en parte para evitar que se materializaran “pérdidas muy cuantiosas para los compradores de viviendas en preventa”.

“Como resultado, el gobierno central está realizando grandes transferencias para apoyar a los gobiernos locales. Scope espera que los gobiernos locales y regionales continúen apoyando a la mayoría de los LGFV, aunque el apoyo oficial puede ser cada vez más selectivo. En general, es probable que los elevados déficits fiscales y los crecientes niveles de deuda, especialmente en una definición más amplia que incluya las finanzas de los gobiernos locales y regionales, se deterioren aún más a medio plazo, lo que respalda la decisión de Scope de rebajar la calificación de China”, sentencian.

MENOR CRECIMIENTO

Otro importante factor que ha motivado la rebaja de Scope es el debilitamiento de las perspectivas de crecimiento económico a medio plazo. Los cierres a gran escala motivados por la política de ‘cero Covid’ y las políticas introducidas para reducir el endeudamiento de los promotores inmobiliarios provocaron una corrección de los precios inmobiliarios y ralentizaron el crecimiento del PIB al 3% en 2022, sustancialmente más de lo previsto.

Para Scope, las últimas medidas de apoyo y el fin de los cierres por Covid-19 deberían respaldar un crecimiento del PIB en torno al 5,5% en 2023. Con todo, recuerdan que, en marzo de 2021, la Asamblea Popular Nacional aprobó el 14º plan quinquenal para el periodo 2021-2025 que, por primera vez, no incluía un objetivo explícito de crecimiento.

“Sin embargo, la Visión 2035 de China esboza un objetivo de desarrollo a más largo plazo consistente en convertirse en un "país moderadamente desarrollado" para 2035, con el objetivo de duplicar el tamaño de la economía china para entonces. Esto implica una tasa media de crecimiento anual de alrededor del 4,7% en 15 años”, explican.

Para la firma germana, los retos que plantea alcanzar estos objetivos de crecimiento y, al mismo tiempo, desapalancar la economía, en particular el sector inmobiliario, son “considerables”. “Sin reformas acertadas, el potencial de crecimiento de China podría caer por debajo del 3% a partir de 2030”, sentencian.

“Las reformas estructurales que podrían elevar el potencial de crecimiento del país incluyen garantizar una competencia neutral entre las grandes empresas estatales y las empresas de propiedad privada; reformas educativas como la reducción de la brecha entre las zonas urbanas y rurales en cuanto a años de escolarización; la reducción del proteccionismo local y de las fronteras administrativas entre prefecturas; y reformas del mercado laboral como el aumento de la edad de jubilación y de la participación de la mano de obra femenina en medio de los crecientes retos demográficos”, enumeran.

Por último, señalan, la transición hacia una senda de crecimiento más sostenible sigue siendo un objetivo de política “crucial” y plantea un reto “importante” para las autoridades, ya que persiste un riesgo “significativo” de cometer “errores de política”.

“Aunque la consolidación del poder lograda por el presidente Xi Jinping en octubre de 2022 debería reforzar el impulso reformista a corto plazo, puede tener implicaciones crediticias negativas a largo plazo. Scope cree que puede socavar la delicada estructura de liderazgo colectivo que sustenta el milagro económico chino de una década de duración y también reducir la calidad de la gobernanza y la formulación de políticas a largo plazo”, sentencian.

Por otra parte, a pesar de estos numerosos retos, Scope destaca que China conserva “considerables” fortalezas crediticias como una economía grande y diversificada, además de ser el país con mayor potencial de crecimiento en comparación con sus homólogos.

Asimismo, la política monetaria ha sido “eficaz” para mantener las tasas de inflación por debajo del objetivo del 3% en los últimos años y la tasa oficial de desempleo urbano se situó en el 5,6% en 2022 y ha empezado a descender en 2023 tras el levantamiento de las medidas anticovid. En este sentido, Scope cree que la economía del gigante asiático goza de una “gran capacidad de resistencia” frente a factores externos que se ve reforzada por las “importantes” reservas de divisas del país, que ascendían a 3,2 billones de dólares en marzo de 2023.

“China también se beneficia del férreo control gubernamental del país en algunos sectores, lo que puede facilitar una reforma estructural eficaz a corto plazo y proporcionar estabilidad a la hora de aplicar cambios estructurales a largo plazo. Esto incluye un control significativo sobre el sector bancario y la capacidad de aplicar políticas para lograr un aterrizaje suave fomentando el desapalancamiento gradual en el sector privado”, concluyen.

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