La guerra comercial de Trump con China empeorará tras las elecciones

Analistas señalan que la Casa Blanca tiene la visión estratégica de parar los pies al país asiático en su estrategia 'Hecho en China 2025'

Noemí Jansana
Bolsamania | 20 sep, 2018 06:00 - Actualizado: 09:14
trump china eeuu portada buena

La pugna comercial que mantienen China y EEUU está cumpliendo al dedillo las predicciones de los analistas. Numerosas firmas han previsto que el conflicto se intensifique a medida que se aproximen las elecciones legislativas en Estados Unidos y la nueva ronda de aranceles mutuos por valor de 260.000 millones de dólares da la razón a este vaticinio. Expertos de UBS han señalado también que “la situación empeorará antes de mejorar” y fijan los comicios de noviembre como la fecha en que se iniciará la distensión, pero otras voces avisan de que la estrategia de la Casa Blanca es intensificar la guerra entre 2019 y 2020.

A los más de 60.000 millones en aranceles mutuos que se impusieron entre julio y agosto -50.000 de EEUU y 16.000 de China- se han sumado nuevos gravámenes de Washington de 200.000 millones de dólares, que entrarán en vigor el 24 de septiembre, a los que Pekín ha contestado con otros 60.000 millones. Una escalada que Thomas Wind, director ejecutivo de Woodman Asset Management, califica de “juego del gallina” entre ambas potencias. “Es la misma estrategia que hemos visto en otros conflictos, subir el tono de las amenazas para amedrentar al enemigo”, agrega el experto que también opina que el presidente de los EEUU, Donald Trump, ha convertido su batalla con China en la punta de lanza de su objetivo en el Despacho Oval: “Hacer América grande de nuevo”.

La pugna entre ambas potencias va más allá de un desequilibrio en las relaciones comerciales bilaterales

Con miras “a la prueba de fuego que supone el veredicto de las urnas de medio mandato”, el republicano seguirá alimentando el conflicto, pero Wind subraya que pasada esta cita, no mejorarán las relaciones entre ambos países. Esta opinión es compartida por Björn Giesbergen, economista de Rabobank, que incide en que “la pugna entre ambas potencias va más allá de un desequilibrio en las relaciones comerciales bilaterales”. “En el Gobierno de Trump prevalece la creencia de que el gigante asiático es una amenaza para la geopolítica”, hecho que ilustra “la declaración de que fue un ‘error’ admitir a Pekín en la Organización Mundial de Comercio”, comenta.

“Hay fuerzas contrarias en la Casa Blanca, donde un sector comparte una visión más estratégica: parar los pies a China como un gran competidor manufacturero y dinamitar su objetivo de ‘Hecho en China 2025’”, explica, por su parte David Nowakowski, economista de Aviva. Por lo tanto, prevé que las relaciones entre China y EEUU sigan siendo un foco de “potencial desestabilización”. Por estos motivos, el también economista de Rabobank, Hugo Erken, asegura que “las tensiones entre China y EEUU no sólo no disminuirán, sino que se incrementarán en los próximos años”.

QUIÉN SALDRÁ PEOR PARADO

“Sólo cuando la guerra con China dañe realmente a la economía de los EEUU, Trump se frenará, algo que parece poco factible en el corto plazo”, prosigue Erken. La economía estadounidense marcha a toda velocidad: el desempleo está en el 3,9%, el país crece al 4,2% y la confianza del consumidor y de los negocios se mantiene muy elevada. “Por lo tanto, esperamos que la economía estadounidense sea capaz de encajar algún tipo de daño”, añade por su parte Giesbergen.

Volviendo a la imagen de dos coches que se precipitan contra el otro a toda velocidad, los economistas indican que China tiene las de perder si no es la primera en dar el volantazo. En estos momentos, EEUU va a gravar el 50% de las importaciones de productos chinos y el país asiático lo va a hacer sobre el 85% de las exportaciones estadounidenses a ese país. Además, Trump ha amenazado con una fase tres de su proteccionismo que elevaría el porcentaje al 100% del comercio chino con la primera potencia mundial.

Con una economía en proceso de enfriamiento y rodeada de riesgos, como la excesiva deuda, “Pekín parte con desventaja en esta contienda con el país norteamericano”, declara Erken. Además, los impuestos podrían provocar la deslocalización de las grandes compañías estadounidenses de sus plantas de producción a otros puntos del continente asiático, lo que también “perjudicará al empleo”, agrega.

Por contra, Wind destaca que “China es un gran monstruo que podría acabar ganando la batalla en el largo plazo, pero Trump no es capaz de mirar a más de dos años vista”. No obstante, en el futuro inmediato, los mercados perciben que ambos países llegarán a algún nuevo tipo de tregua y “por eso suben los mercados bursátiles de EEUU, con un muy probable que haya un rally de continuidad mirando al cierre del año”, explica por su parte Ramon Morell, de ExperienciaTrading.

Desde Rabobank insisten en que un acuerdo es improbable, pero Morell rebate que “se alcanzará algún tipo de pacto que Trump venderá como una impresionante victoria de su suprema inteligencia y carisma”, pero “en el fondo supondrá una mejoría discreta respecto de las condiciones actuales”, redondea el analista.

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