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Una persona reposta combustible en una gasolineraAlberto Ortega - Europa Press

Este año, con el precio de los combustibles amenazando con llegar a los tres euros el litro, ahorrar en los viajes de verano no solo beneficiará a la eficiencia del vehículo y protegerá al medioambiente, sino que también será una excelente noticia para el bolsillo. Para conseguirlo necesitamos seguir una serie de sencillos trucos proporcionados por Alquiber, empresa de alquiler de vehículos.

Lo primero es la gestión del peso y el reparto de cargas. Aunque lo ideal es hacer limpieza y dejar lo imprescindible en el maletero, en los trayectos más largos es inevitable llevar más peso. Sin embargo, siempre se pueden evitar algunos kilos dejando objetos que no se van a utilizar. Con esta medida y con la colocación adecuada del equipaje (las piezas más pesadas deberán ir en el maletero, en la parte de abajo y pegadas a los asientos traseros, mientras que las ligeras deben ir encima de éstas) se puede conseguir que un coche de tamaño medio ahorre hasta un 6% de combustible.

En segundo lugar lo relativo a la aerodinámica y aire acondicionado. La aerodinámica del vehículo se ve comprometida especialmente en los viajes de verano: recurrir a apoyos para llevar equipaje, como la baca, hace que aumente hasta un 10% el consumo de combustible. Asimismo, bajar las ventanillas para combatir el calor hace que el viento entre en el vehículo, produciendo una mayor resistencia al aire. De este modo, su apertura o clausura deberá adaptarse a cada trayecto, ya sea en ciudad o por carretera.

Ocupando el tercer lugar está la conducción eficiente. Mantener un ritmo relajado y constante, sin forzar grandes velocidades y evitando movimientos bruscos, también es importante a la hora de ahorrar combustible, ya que, en los viajes veraniegos, con el aumento de peso debido al equipaje y los pasajeros, el factor velocidad puede disparar su consumo. Hay que buscar fluidez en la circulación, evitando frenar, acelerar y cambiar de marcha si no es necesario. Circulando a más de 20 km/h con una marcha insertada y sin pisar el acelerador, el consumo de carburante es prácticamente nulo.

En cuarto lugar tenemos la presión de los neumáticos. Aunque los neumáticos siempre deben ir hinchados a la presión indicada por el fabricante, las condiciones climatológicas también deben tenerse en cuenta ya que con mucho frío el neumático necesita un poco más de presión.

Por último, la planificación del viaje. Revisar el vehículo regularmente garantiza seguridad y ahorro, especialmente antes de enfrentarse a un viaje largo en el que pueden surgir multitud de imprevistos. Planificar cada trayecto suele traducirse en una llegada al destino más rápida, fácil y segura, y ahorrando combustible. Si un viaje de una hora nos lleva diez minutos más de lo necesario, puede producirse un aumento del consumo en gasolina o gasoil de hasta un 14%, eso sí, es importante no obsesionarse con minimizar el tiempo de llegada, hay que respetar los límites de velocidad y tener una conducción tranquila.

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