• Asegura que en el PP lo trataron como a un kleenex
  • Le han dolido las declaraciones de Aguirre tras conocerse la trama púnica
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Francisco Granados ha roto su silencio desde la prisión de Estremera, en la que fue retenido por la operación Púnica, para cargar contra Esperanza Aguirre, a la que ha pedido que dimita y deje paso a Cristina Cifuentes.

El exsecretario general del PP madrileño, que llegó a ser la mano derecha de Aguirre, la acusa de querer “una campaña plana en 2011 para que el resultado de Rajoy fuera peor que el suyo”. “No estuve de acuerdo y me lo perdonó”, señala en una entrevista concedida a El Español.

"Esperanza me prometió que si me iba con ella construiría un hospital en Valdemoro y acepté"

“Esperanza me prometió que si me iba con ella construiría un hospital en Valdemoro y acepté”, confiesa el exconsejero madrileño, que reconoce que “la verdad es que cumplió su promesa”. Al ser preguntado por los motivos por los que rompió con Aguirre, critica que lo trataron “como un kleenex”.

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La “ruptura definitiva” tuvo lugar durante la campaña para las elecciones generales de 2011. “Ella quería que la campaña en Madrid fuera lo más plana posible, con la menor movilización posible, para que Rajoy no tuviera un buen resultado en Madrid. Al menos, que fuera peor que el que ella había obtenido meses antes”, cuenta al medio de Pedro J. Ramírez.

Granados no estaba de acuerdo con esta actitud de su ‘lideresa’: “Me empleé muy a fondo y no me lo perdonó”. Pero “la gota que colmó el vaso” un mitin que el propio granados organizó en Valdemoro, en el que participaron Javier Arenas y Esteban González Pons. Asegura que Aguirre “se puso como una fiera y dijo que no se movilizara al partido para que fuera un fracaso. A partir de ese día, dejó prácticamente de hablarme”.

"Se puso como una fiera y dijo que no se movilizara al partido para que fuera un fracaso"

Una semana después de este desencuentro, “me citó en su despacho y me comunicó que me destituía como secretario general porque con Rajoy en el Gobierno necesitaba una persona de su absoluta confianza en el partido y yo ya no lo era”.

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AGUIRRE DEBE DEJAR PASO A CIFUENTES

Granados considera que “Aguirre debe dimitir como presidenta del partido y dejar paso a Cristina Cifuentes, no hay tiempo que perder” y el motivo es “el mismo que le llevó a quitar a Pío García Escudero”.

En cuanto a la operación Púnica, reconoce que le han dolido las declaraciones de Aguirre tras conocerse la trama de corrupción, “porque ella me conoce bien y sabe que soy incapaz de quedarme con lo que no es mío”. “Sabe que he trabajado mucho y que siempre he sido leal. El que no respete la presunción de inocencia y que no le haya importado atacarme y mentir, con el daño que me ha hecho a mí y a mi familia, me parece indecente”, lamenta Granados.

En la entrevista concedida a El Español ha vuelto a defender su y explica que la trama de corrupción directamente “no existe” porque “ni conoce a la mayoría de imputados ni los asuntos que se investigan tienen relación entre sí”.

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