Cataluna-Ciudad

Ningún régimen democrático de nueva planta puede fundarse sobre una mixtificación. Y los independentistas catalanes, probablemente temerosos de que la mayor parte de los ciudadanos de Cataluña les den la espalda en estas elecciones plebiscitarias con las que pretenden consumar un fraude de ley, han cambiado desde hace tiempo la propaganda por la mentira.

Hoy se ha conocido que la Generalitat ha enviado a lo largo del año un total de 20 memorandos a las embajadas acreditadas en España para hacer campaña por las independencia. Y uno de los mensajes centrales de semejante intoxicación ha sido éste: “Cataluña fue absorbida por España contra su voluntad”.

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La falacia hace época, y se enfrenta a una evidencia histórica que hasta hoy no había sido cuestionada y que sigue sin serlo por cualquiera que se arrogue con cierta razón el título de historiador. Porque la Corona de Aragón se formó en el siglo XII, y de ella formaba parte incuestionable Cataluña: En 1137, Ramiro II el Monje, Rey de Aragón, en la llamada renuncia de Zaragoza, depositó en su yerno Ramón Berenguer, conde de Barcelona, el reino (aunque no la dignidad de rey, que permaneció en manos de Petronila, hija de Ramiro II y esposa de Ramón Berenguer) de Aragón, con lo que empezó a titularse y a firmar como ‘Conde de Barcelona y Príncipe de Aragón’; en 1164, Alfonso II de Aragón heredaría todo el patrimonio de la Corona aragonesa.

En 1469, el matrimonio de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón –los Reyes Católicos- inicia el proceso de unión de los dos reinos, que daría lugar al surgimiento de la Corona de España, aunque manteniendo ambas entidades –Castilla y Aragón- sus propios sistemas legales. Por lo tanto, la formación progresiva del Estado español, de la idea de España, no fue una imposición de Castilla a Aragón, ni el resultado de una conquista, sino que provino de una fluencia de un proceso histórico natural de fusión de viejos reinos.

Es inexacta la versión de que Felipe IV subyugó a Cataluña en nombre de Castilla. Como también lo es –y también lo hemos escuchado- que Franco sometió a Cataluña en nombre la España imperial

LOS HECHOS...

En 1714, como es conocido, después de una guerra de Sucesión que tuvo más alcance y sentido europeos que españoles, llegó a España una nueva dinastía, la Borbónica, que en aquel momento representaba la modernidad, las ideas ilustradas y democráticas, frente a unos antagonistas que significaban la tradición arcaica y la reacción intelectual. Es inexacta la versión de que Felipe IV subyugó a Cataluña en nombre de Castilla. Como también lo es –y también lo hemos escuchado- que Franco sometió a Cataluña en nombre la España imperial: Franco -es triste reconocerlo- y los franquistas, que fueron significativa mayoría, se impusieron ideológicamente en toda España, incluida Cataluña, de forma que los alcaldes y los gobernadores civiles que mantuvieron aherrojada a Cataluña durante la etapa totalitaria eran también catalanes, absolutamente leales al franquismo. Ni hizo falta buscarlos fuera. Y Franco, que se hospedaba en Barcelona en el Palacio de Pedralbes, se sentía como en casa durante las visitas, agasajado por la flor y nata de la sociedad catalana, halagado por el pueblo en la calle, e introducido en la catedral capitalina bajo palio por la Iglesia del lugar.

Cataluña nunca fue pues absorbida por España contra su voluntad. Es mentira. Una gran mentira. Y hay que decirlo así para que salgan de su papanatismo quien creen a los historiadores de pacotilla que proclaman esta burda propaganda independentista.

Antonio Papell

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