
Alemania se está convirtiendo en el nuevo objeto de deseo de los inversores bursátiles. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta que desde comienzos de año la bolsa germana "ha descrito una trayectoria impresionante". En opinión de los expertos, la renta variable alemana puede "cosechar los frutos de una reorientación de los flujos tradicionalmente dirigidos hacia EEUU", y por eso no hay que perder de vista a sus índices.
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Así lo afirma Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l’Échiquier (LFDE), que destaca que desde enero la renta variable mundial ha subido un 2,7%, mientras que el DAX ha ganado un 22%, muy por delante del 10,7% de revalorización registrado por las bolsas europeas.
"Todo parece ir bien", remarca este experto, que destaca cómo ha beneficiado a la bolsa germana la elección de Friedrich Merz como nuevo Canciller, al ser conservador y a priori favorable a los inversores, aunque destaca que todo se ha desarrollado "de forma contenida" por haber sido elegido a la cabeza de una amplia coalición, que en su opinión es "la configuración ideal para los mercados"
También se refiere Bienvenu a la "reforma histórica" de las normas presupuestarias, "apoyada por un consenso inusual en el país, que permite estimular la economía mediante el endeudamiento", así como al "gigantesco plan de apoyo al gasto en defensa e infraestructuras, alentado por la Unión Europea".
Sin olvidar la voluntad política de apoyar la inversión productiva a largo plazo, "como demuestra el proyecto sobre la fiscalidad de las empresas" desvelado recientemente. En su opinión, este plan "debería permitir reducir cinco puntos porcentuales el tipo impositivo de las empresas alemanas de aquí a 2032".
Y eso es algo que también destacan los expertos de Citi. En un reciente informe sobre estrategia en renta variable europea apuntan que "Alemania comienza a cumplir", comentando que los desarrollos recientes del país germano "han sido gradualmente positivos, en nuestra opinión, abordando el escepticismo de los inversores en torno a la implementación de políticas internas y los aranceles de EEUU".
En concreto, señalan que en lo que respecta a la implementación de políticas, el gabinete alemán ha aprobado un paquete de 46.000 millones de euros que incluye un 'impulso a la inversión' para el gasto de capital (a partir de este año) y recortes de impuestos corporativos (que se implementarán gradualmente a partir de 2028).
En cuanto a los aranceles, recuerdan, el Canciller Friedrich Merz tuvo una "reunión exitosa" en la Casa Blanca, tras la que Donald Trump le calificó como un "gran representante de Alemania" y señaló que un "buen acuerdo comercial" con Europa era posible.
Por eso en Citi indican que no hay que perder de vista a la bolsa alemana, que "ha ofrecido rendimientos impresionantes en lo que va del año". En el banco mantienen una "posición sobreponderada" en su estrategia de países europeos, y dentro de Alemania siguen prefiriendo las empresas de mediana capitalización.
"El MDAX apenas ha comenzado a revertir su bajo rendimiento previo, cotiza con un descuento de valoración históricamente inusual frente a las grandes capitalizaciones y se beneficiará más del estímulo de políticas centradas en el mercado interno", apuntan para justificar esta postura.
Bienvenu también menciona esto en su análisis, indicando que "los valores de gran capitalización no constituyen la totalidad del mercado bursátil del país". De hecho, opina que las pequeñas empresas "presentan varias ventajas", y aunque han avanzado un 25% este año, "siguen marchando muy por detrás de las grandes cotizadas en los últimos cinco años", por lo que aún tienen potencial.
Y añade este experto que aunque están "menos expuestos a los vaivenes del comercio mundial" también están "respaldados por planes de estímulos internos", por lo que estos valores "podrían registrar trayectorias muy favorables en los próximos trimestres, si se establece un bucle de retroalimentación positiva sobre la confianza".
Como explica el gestor de LFDE, no cabe duda de que la postura del gobierno actual "será clave para mantener el entusiasmo que ha vuelto recientemente" a Alemania, de forma que "si lo consigue, como hasta ahora, podrá cosechar los frutos de una reorientación, aunque sea parcial, de los flujos tradicionalmente dirigidos hacia EEUU en un momento en que otros países europeos están sumidos en sus dificultades presupuestarias".
VIENTOS EN CONTRA
De momento, dice Bienvenu, las primeras señales "son alentadoras", aunque no hay que olvidar que Alemania tiene ante sí una serie de vientos en contra que podrían entorpecer este desempeño.
En primer lugar, el hecho de que el plan para reducir la fiscalidad de las empresas "no es precisamente gigantesco", y es que esos 46.000 millones de euros hasta 2029 representan "algo menos del 1 % del PIB en cuatro años, y con eso no se transformará radicalmente el panorama económico".
De hecho, remarca, el plan de nuevo gasto en defensa e infraestructuras "es mucho más significativo, pues asciende a cerca de 1 billón a lo largo de 12 años, pero no se espera que empiece a tener efectos tangibles hasta 2026". Hasta entonces, dice, las previsiones de crecimiento económico "siguen siendo muy flojas" y se cifran en apenas un 0,1% en 2025, tras dos años ligeramente negativos, y tan solo en un 1,1% en 2026. "Eso dista mucho de ser una gran aceleración, aunque las previsiones podrían revisarse al alza por una vez".
En segundo lugar, no se puede obviar que Alemania tendrá que hacer frente a la guerra comercial que ha emprendido EEUU "con una debilidad particular: su estructura económica es especialmente sensible al comercio mundial, debido al peso de las exportaciones en los ingresos de sus empresas". Así, con las perspectivas de crecimiento mundial debilitadas por las medidas estadounidenses, "habrá un considerable viento en contra que superar", apunta Bienvenu.
Por último, recuerda que el mercado alemán "se ha visto muy impulsado por dos sectores, a expensas de los demás": el de los bienes de equipo, como Rheinmetall y Siemens Energy, y por otro lado SAP, la "joya tecnológica" del país. Sin embargo, estos valores ahora "están muy caros", por lo que "parece difícil una sorpresa positiva, mientras que el impacto de una decepción sería significativo".

