
Los mercados ya vislumbran el final de año y los inversores se preguntan cuáles son las mejores apuestas para capear la incertidumbre y ganar en este cuarto trimestre. Tener éxito a la hora de configurar las carteras requiere una selección cuidadosa, tal y como defienden en Generali Investments, cuyos expertos han identificado la tríada de inversiones en las que fijarse en lo que resta de 2025.
"Las apuestas para el último trimestre del año están muy claras: oro, uranio y China", dice Giordano Lombrado, fundador, CEO y co-CIO de Plenisfer Investments (parte de Generali Investments). Este experto realiza un análisis pormenorizado de cada uno y comenta las razones que, bajo su punto de vista, respaldan la inversión en ellos.
Empezando por el oro. ¿Qué se puede esperar del metal precioso después del rally que ha protagonizado en 2025? Tal y como dice Lombrado, el oro "seguirá ocupando una posición estructural y significativa" en las carteras por varios motivos.
En primer lugar, se refiere a las "crecientes dudas sobre la sostenibilidad de la deuda soberana, empezando por la de Estados Unidos". En segundo lugar, menciona el hecho de que "los bancos centrales de los mercados emergentes están sustituyendo las reservas en dólares por oro". Y por último, habla de la "creciente demanda privada".
"El oro sigue en una fase de acumulación agresiva. Hasta que al menos vuelva a su media a largo plazo en relación con los mercados de valores (hoy en día, la ratio del índice Dow Jones con respecto al oro es de 11 veces, frente a una media histórica de 8), sigue habiendo un importante potencial alcista", explica.
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En su opinión, esta ratio puede "normalizarse" de diferentes maneras: mediante un nuevo repunte del oro, mediante una caída de las acciones o mediante una combinación de ambos. Pero hasta que esto no se produzca, apostar por el metal precioso seguirá siendo una excelente opción.
Respecto al uranio, Lombrado anima a los inversores a fijarse en esta tendencia porque tiene mucho que ver con "la otra cara del crecimiento explosivo de la IA, que es la voraz demanda de energía que genera".
Tal y como dice, "en el ámbito energético, nuestra convicción es clara: aunque las energías renovables tradicionales (eólica y solar) carecen de la fuerza y la eficiencia necesarias para sustituir a los combustibles fósiles, creemos que la solución a largo plazo al reto de la producción de energía -amplificado aún más por la IA- reside en la energía nuclear".
Y es que se trata de una "energía 'limpia' con una eficiencia mucho mayor que la de los propios combustibles fósiles". "De ahí nuestra posición en uranio, iniciada hace tres años, cuando pocos le prestaban atención, y mantenida en la cartera desde entonces", comenta el CIO, que destaca que tras reducir tácticamente la exposición en 2024, antes de un retroceso natural del mercado, han vuelto a invertir.
Según destaca, en la era de la transición energética, "la energía nuclear es la respuesta inevitable a la demanda de electricidad", algo que ya han reconocido las grandes tecnológicas.
De hecho, recuerda, Microsoft, Google y Amazon han construido o anunciado inversiones por valor de más de 3.000 millones de dólares en centrales existentes o en la nueva generación de reactores modulares pequeños (SMR). "La demanda de uranio va a aumentar, al igual que el déficit de suministro, que ya es estructural", afirma Lombrado.
En cualquier caso, destaca, "la inversión en uranio sigue siendo sólida, incluso si se redujeran las expectativas de rendimiento de la IA". No se refiere a la magnitud de la revolución de la IA, sino a si puede ofrecer los rendimientos prometidos en un plazo razonable, por ejemplo, de tres a cinco años.
"Basta con pensar en la decisiva desregulación de la construcción de centrales nucleares por parte de la administración Trump, o en la continua expansión nuclear que ya se está llevando a cabo en China", comenta al respecto.
REPUNTE DE CHINA
Por último, la tercera de sus apuestas para lo que resta de año es China. "Las acciones chinas son, hoy en día, el mercado de valores con mejor rentabilidad de 2025", destaca Lombrado, que señala que "las valoraciones altamente comprimidas son, sin duda, uno de los motores de la recuperación".
Tal y como apunta, "los múltiplos bursátiles han caído significativamente en la última década, especialmente en el sector tecnológico, en parte debido a las estrictas políticas gubernamentales dirigidas a este sector". Aunque reconoce que los argumentos a favor de una tesis constructiva sobre China "van mucho más allá".
Bajo su punto de vista, las ventajas competitivas en varios sectores "no solo se han adquirido, sino que se han consolidado como resultado de una revolución industrial silenciosa que ha tenido lugar en gran medida fuera del radar de los inversores internacionales".
"Estas ventajas se ven respaldadas por uno de los costes de capital más bajos del mundo y por unos precios de la energía que son aproximadamente la mitad de los de Estados Unidos", incide el experto. Asimismo, remarca que la planificación a largo plazo ha dado lugar a "una década de inversiones en la red eléctrica y la producción de energía, desde el carbón hasta la energía solar y nuclear".
Sin olvidar que "las agresivas políticas comerciales también garantizan importaciones baratas de energía y materias primas procedentes de Rusia".
"Por lo tanto, existen múltiples y sólidas razones para creer que el repunte actual no es solo un fenómeno pasajero, sino el comienzo de un mercado alcista estructural que se prolongará durante varios años", concluye.

