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Cátodos de cobre.AMINER - Archivo

Los expertos de Morgan Stanley analizan las posibilidades de los metales para lo que resta de año, y destacan que "es probable que los factores específicos de cada mercado dominen durante el segundo semestre, aunque persiste el riesgo de eventos macroeconómicos de doble sentido, especialmente en torno a la trayectoria de las tasas de interés de la Reserva Federal de EEUU".

"El cobre, el uranio y el oro son los activos preferidos, mientras que mantenemos una perspectiva más bajista para el aluminio y el mineral de hierro", señalan

La evolución de los precios de los metales ha mostrado "un comportamiento más idiosincrásico este año", revirtiendo las fuertes correlaciones impulsadas por factores macroeconómicos observadas anteriormente.

"En su lugar, el desempeño relativo se ha visto determinado por factores como los aranceles al cobre, las interrupciones y la recuperación del suministro de aluminio, la política de Indonesia respecto al níquel y las interrupciones en el suministro de carbón metalúrgico, por citar algunos ejemplos. Es probable que esta tendencia continúe; por ejemplo, existe margen para que el cobre siga superando al aluminio a corto plazo, dado que ambos enfrentan dinámicas de oferta y demanda diferentes", comentan.

ATENCIÓN A LA FED

Estos expertos recuerdan que los metales "siguen siendo sensibles a las perspectivas de los tipos de interés en EEUU", para las que los mercados descuentan ahora 1,2 subidas de tipos de la Reserva Federal para finales de año, frente a los 2,5 recortes previstos antes del conflicto, debido al aumento de la preocupación por la inflación.

"Nuestros economistas prevén que se podrán evitar las subidas, lo que favorecería a los metales. Sin embargo, unos datos de inflación más elevados podrían lastrar el sentimiento del mercado, presionar los precios y volver a estrechar las correlaciones entre metales; asimismo, una subida de tipos resultaría negativa para los precios", valoran.

LOS FAVORITOS

El cobre es su opción preferida "debido a la restricción de la oferta, la fuerte demanda china y el riesgo asociado a los posibles aranceles estadounidenses".

"Si se anuncian aranceles o se retrasa la decisión, el COMEX debería registrar un mejor comportamiento que la LME; no obstante, advertimos que descartar los aranceles tendría un efecto bajista para ambos. Nos gusta el uranio, dada la oferta más ajustada, el potencial alcista de las compras al contado (*spot*) y el repunte previsto en la contratación", aseguran.

También prevén "una tendencia alcista para el oro, aunque más moderada", en consonancia con la opinión de sus economistas de que la Reserva Federal puede evitar las subidas de tipos.

"El carbón térmico podría repuntar de cara al verano impulsado por la demanda asiática derivada del fenómeno de El Niño y la reducción de las exportaciones indonesias. El mercado del zinc parece más ajustado a medida que se acumulan los problemas en las fundiciones, mientras que el cobalto se mantiene estable debido a la persistencia de la prohibición de exportación en la RDC. El potencial alcista del níquel está limitado por la posibilidad de que aumenten las cuotas mineras en Indonesia, a pesar de los riesgos continuos para el suministro", añaden.

Mientras, "la demanda de litio sigue siendo fuerte, pero la oferta está respondiendo", y "el calendario para la reactivación de la mina de CATL es una incógnita clave".

"El carbón metalúrgico debería perder fuerza hacia finales de año a medida que se alivien las interrupciones en el suministro minero y comience a llegar nueva oferta de otras regiones. Las perspectivas para los metales del grupo del platino son mixtas: el mercado del platino está más ajustado que el del paladio, y se observa una menor actividad especulativa en ambos metales", agregan.

También anticipan "que el mercado del aluminio registrará un importante superávit en 2027, impulsado por una reactivación más rápida de la producción en Oriente Medio y por inversiones chinas que fomentan el crecimiento de la oferta en otras regiones".

"No obstante, dado que los precios del cobre y el aluminio en la LME se sitúan cerca de máximos históricos, el margen de caída podría ser limitado, a menos que el precio del cobre también retroceda. Mantenemos la cautela respecto al mineral de hierro debido a la debilidad de la producción de acero, la fuerte oferta y el descenso de las curvas de costes", concluyen.

Como principales riesgos, señalan "el potencial alcista surge de que la Reserva Federal evite las subidas de tipos y de una resolución favorable en Oriente Medio —lo que mejoraría el sentimiento respecto a la demanda o generaría un optimismo generalizado sobre la demanda industrial—, mientras que los riesgos a la baja incluyen unos tipos de interés más elevados, un conflicto prolongado, una desaceleración del crecimiento mundial y una menor demanda de los metales afectados por el sector de la IA".

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