
Los últimas datos publicados muestran que la inflación se modera a ambos lados del Atlántico, aunque las expectativas de han aumentado ligeramente tanto en la eurozona como en Estados Unidos. "El riesgo de que la inflación subyacente se vuelva más persistente es relativamente mayor en Estados Unidos que en la zona euro".
Es la visión de los analistas de Danske Bank, que destacan que la moderación del Índice de Precios de Consumo (IPC) no se debió únicamente a la bajada de los precios de la energía, sino también a la disminución de las presiones inflacionarias en general, especialmente en el sector servicios.
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"Las expectativas de inflación también disminuyeron temporalmente, pero posteriormente repuntaron, a medida que los precios de la energía volvieron a subir en julio. Seguimos considerando que el riesgo de que la inflación subyacente se vuelva más persistente es relativamente mayor en Estados Unidos que en la zona euro", aseguran.
Según los últimos datos, la inflación de la eurozona dio un respiro en junio, cuando el IPC se situó en el 2,8%, frente al 3,2% de mayo, por debajo de lo esperado. Algo a lo que contribuyó la moderación de todos los componentes, especialmente la energía. En cuanto a la tasa de inflación subyacente, es decir, aquella que excluye los precios volátiles de la energía, alimentos, alcohol y tabaco, se relajó dos décimas, hasta el 2,4%. Por su parte, el IPC de Estados Unidos cayó en junio siete décimas en su tasa interanual, hasta el 3,5%, dato también menor a la previsión de los analistas. Asimismo, el IPC subyacente se redujo tres décimas en el sexto mes del año, al 2,6%.
Respecto a la región del euro, los analistas señalan que el descenso fue generalizado en los sectores de energía, alimentos e inflación subyacente. La inflación subyacente cayó impulsada por la caída de los servicios del 3,5% interanual al 3,2% interanual.
"La inflación en el segundo trimestre ha promediado ahora el 3% interanual, por debajo de las últimas proyecciones del Banco Central Europeo (BCE) del 3,2% interanual en todos sus escenarios. Los precios de los alimentos continuaron cayendo en junio y el dinamismo de los precios de los bienes sigue siendo bajo, lo que significa que los efectos indirectos de la crisis energética son, hasta el momento, muy limitados", indican.
En cuanto a la evolución de los precios estadounidenses, comentan que la inflación se moderó en general, pero las mayores sorpresas negativas respecto a sus previsiones se observaron en los servicios de vivienda y otros servicios.
"Los precios de los bienes básicos registraron su segundo mes consecutivo de deflación. Esta publicación reduce considerablemente el riesgo de que la Reserva Federal (Fed) suba los tipos de interés en julio y seguimos pronosticando la primera subida para la reunión de diciembre", dicen.
Mientras, los analistas de ING opinan que "los precios del BCE en los mercados podrían seguir divergiendo de los de la Fed. La inflación en EEUU debería tener una tendencia a la baja, mientras que en Europa el pico podría no estar aún a la vista, especialmente si los precios de la energía continúan subiendo". Por lo tanto, si bien mantienen una perspectiva alcista tanto para los tipos de interés a 2 años en ambas zonas, ven que "es posible que el tipo de interés estadounidense comience a bajar antes de lo previsto".

